13 enero, 2007

Tokaj Oremos 5 Puttonyos 1983


    La cumbre de un encuentro entre amigos, absolutamente "improvisado" a través de 100 mails (ha pasado ya a los Anales como "El Encuentro de los Cien Mails") aconteció con el vino que encabeza este comentario. Pero aunque no lo ilustre con fotos ni descripciones detalladas de los vinos que precedieron a la "guinda" de este pastel, sí quiero ofreceros un breve recorrido por las increíblemente bien logradas conjunciones que nuestro anfitrión logró para nustro goce y regocijo. Empezó la cosa ya con traca y pañuelos de bienvenida, gracias a la enorme y generosa aportación de otro amigo (el gang lo llama "Ramon el de los huevos"): una latita de 125 gr de caviar imperial 000, que se comió en armoniosa compañía de un fino del Maestro Sierra. Los dos distintos tipos salinos y yodados conjuntaron a la perfección (nota a tener en cuenta para los que no somos expertos: a veces, las latas de caviar conviene airearlas un rato antes del consumo) y las huevas, enormes y de un color gris ceniciento, transparentes, se vieron realzadas con la aportación del fino, bien fresco.



    Siguió la cosa con unas ostras Gouthier del nº3, acompañadas de un champagne Pierre Peters, millésime del 1998. Hacía años que no acudía a una "boda" semejante: las notas de cítricos (mandarina, piel de limón) y de crianza (uno de los asistentes lo definió a la perfeccción como de "bizcocho casero con yogurt de limón") del champagne casaron como anillo al dedo con el carácter salvajemente marino de la ostra fresca. Impresionante: a probar por lo menos una vez en la vida. Siguió el festival con un roast-beef, para mi gusto algo demasiado hecho, con una deliciosa salsa española, al que acompañó un Médoc ilustre, un Château Palmer de Margaux, 2002. El anfitrión nos lo hizo catar a ciegas, pero los aromas de la cabernet sauvignon y la cabernet franc a copa parada, junto con el olor de madera y su color rubí algo apagado, nos llevaron rápidamente al lugar adecuado: tenía que estar por debajo de Entre-deux-Mers, o Graves o Médoc. El vino es muy bueno, muy sabroso y de gran carácter, aunque 2002 no fuera una gran añada en el Bordelais. Es muy importante decantar por lo menos una hora antes del servicio.

    Y la traca, la guinda, vino con los postres que han ilustrado este comentario. Procedente de la Pastisseria Foix de Sarrià, una de las históricas de Barcelona, de gran y contrastada fama y calidad, su "pastís reial". Nos recordó a todos, monárquicos y republicanos, independentistas y unionistas, que algo nos hermana por encima de todo: ¡un pastel bien hecho! Sobre una base fina y delicada de pasta de hojaldre disponen una capa de crema inglesa y sobre ella un lecho de frutillos rojos del bosque, con un espolvoreado final de azucar glasé. Delicioso, con un hojaldre que no se resiente ni medio minuto de la húmeda compañía de la crema, todo muy fresco y recién hecho. Con él, nuestro generoso anfitrión (¡gracias mil, Víctor, por tanto derroche de generosidad) nos obsequió con una botella de Tokaj Oremos 5 puttonyos del 1983. Con 12%, servido a 10-12ºC y decantado media hora antes, se ha mostrado como un vino con una jovialidad y frescura impresionantes. Tiene el color de la miel de castaño, es limpio y brillante. Tiene aromas de orejón de albaricoque, de miel, de pastelería y de melocotón en almibar. Ofrece unas puntas de corteza de cítrico y de flor de azahar. Regala una acidez delicadamente buena y joven en boca y termina con un trago largo y amable, que da largos segundos de placer inmediato.

    Como se decía años ha: VBI AMICVS, IBI OPES, que en traducción castiza podría sonar "quien tiene un amigo, tiene una mina". Con encuentros "improvisados" de esta categoría, ya puedo ir tranquilo por la vida. ¡Gracias, amigos!



    Flor de azahar BY NilremSEIS; pastel de albaricoque BY La tartine gourmande.


    28 comentarios:

    SobreVino dijo...

    Joan,

    Menudo fantástico homenaje. Cuida esos amigos :-)

    2002 no es una de las añadas más especulativas de Burdeos, efectivamente. Pero se dice que Palmer hizo uno de los mejores vinos de esa añada. Seguro que dará lo mejor de sí en unos cuantos añitos.

    Tengo en mi bodega tres botellas de ese vino, de esas que llegan por azar. Las compré en un club del gourmet a ¡30 euros! en lugar de los 80-100 euros a los que las veo habitualmente. Estoy convencido de que las confunideron con el Alter Ego de Palmer al preciarlas. Arramplé con las tres botellas que había. Hay que estar atento, a veces pasan estas cosas :-)

    Me relamo pensando en ese Tokaji...

    Un saludo,

    SobreVino

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Caramba, amigo mío, menuda suerte tuviste. Lo de los amigos, por supuesto, son recientes pero ya empiezo a saber cuánto "valen" (y no lo digo, claro está, por sus detalles de generosidad en temas de botellas y de compartir maravillas, aunque también).Lo de la suerte es por las botellas, claro está. Mi amigo me comentó el mismo detalle que tú, así es que presumo que salen del mismo sitio y maldigo que no pasara yo por allí. Cuanto más pienso en ese vino de ayer, más convencido estoy de que no le dimos el tiempo y el aire sufienciente para disfrutarlo a tope. Tú sabes muy bien, pues conoces los vinos y la zona, que, especialmente en años no espectaculares, estos vinos tienen que reposar y afinarse mucho en botella y, después, decantarlos por lo menos diria que una hora antes del consumo. Mi recuerdo, cuanto más lo pienso, es cada vez mayor para este vino, de una gran personalidad, de una expresión de ese pedazo de Médoc, impresionante, con un cuerpo armado con cabernet sauvignon y cabernet franc (no he mirado el ensamblaje, la verdad, en su página web), muy importante. Pero hay que darle paciencia y tiempo, sin duda. No sé cuánto tienes pensado, pero si puedes, ¡¡¡resiste por lo menos dos años!!!
    Y en cuanto al Tokaj, otra maravilla comprada a un precio extraordinario (por lo que confesño mi amigo). No hay como ir por ahí con las antenas bien preparadas!
    Salud!
    Joan

    Víctor Franco dijo...

    Ese tocayo mío se porta demasiado bien y como se que no le gusta que le halaguen mucho, pues mejor comento las ostras de Gouthier.

    Justo en la Nochebuena pasada quise darle un gustazo a mi señor padre y darle a probar las ostras de Thierry Airaud. Ese calibre o como ellos le llaman, G3 es ideal para los apasionados de los bivalvos y también decidí asociarlo con un Chardonnay de Le Mesnil, en este caso el Cuvée Spéciale 98. Tremenda combinación y un Champagne en un momento de consumo ideal.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Absolutamente de acuerdo, amigo Víctor. Íbamos comiendo, íbamos bebiendo, tu tocayo nos iba comentando los terruños de donde salía la uva y cada vez nos iba pareciendo más acertado la combinación. Y uno piensa: ¡cuánto saben los franceses de estas cosas! Pueden decir que si un muscadet del Loire, que si un chenin joven, etc., pero la combinación con el champagne (todo o una parte de la chardonnay de Le Mesnil) es una pasada. Y todos los comensales éramos locos de las ostras y todos veníamos del caviar!!!
    En fin...que tu señor padre seguro que te agradeció también la velada!
    Saludos,
    Joan

    Calamar dijo...

    Bueno, bueno, Joan. Una comida sencillita segun la definía uno de los asistentes... ;-)))

    Aunque creo que no has comentado nada de lo mejor de la casa (que bien conoce Víctor): esas vistas a la vecinita!!!

    Saludos truhan,

    Víctor Franco dijo...

    En todo caso, los vistazos se los hecha la vecinita.

    Pd: Aprovechando que estoy con el punto corrector, Joan, pese a que queda de lo más transcendental el “recemos”, lo suyo sería decirlo en latín ;-P

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Esta famosa vecina de Víctor (que un amigo mío definiría como "gran remedio contra la concupiscencia") tiene un detalle enternecedor: una ristra de tomates de invierno colgados de una ventana para que se conserven y le duren. Yo todavía he vivido, y no hace tanto porque lo hacían mi hermano y mi cuñada en un huerto que cultivaban en verano, la producción de los tomates de ristra, que se colgaban al fresco y duraban todo el invierno. La abuela tiene raíces (¡y no pocas!) en el campo y ese detalle me gustó. De lo demás...
    Saludos,
    Joan

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Querido Víctor, el comentario de la vecinita iba para Calamar específicamente, que sé que aprecia las cosas del campo, pues vive casi en él. Esos tomates se hacían al otro lado de su montaña, en Cassà de la Selva!
    En cuanto a los latines, me has llegado, sí. No es de extrañar, siendo como era la lengua de comunicación universal hasta hace bien poco (hoy tengo un día tonto: mi hijo pequeño cumple años y yo me veo ya mayor,lo soy, vaya! y todo se va en recuerdos; todavía recuerdo leer revistas (del trabajo en mi "otra vida") de países del este, en alfabeto cirílico (yo no leo ni ruso ni búlgaro) que llevaban el resumen del artículo EN LATÍN!!!), que en el siglo XVII, cuando se produce el primer aszú de esta casa y se ofrece (tal y como dice la página web) por la Pascua, el título que les parezca má adecuado sea en latín. RECEMOS, pues, para que esta gente nos siga ofreciento semejante néctar y a unos precios interesantes como el que costó esa botella deliciosa.
    Saludos!
    Joan

    Víctor Franco dijo...

    Hombre Joan, seguro que el comentario iba para Calamar, pero que un servidor, nacido y criado en BCN, fue concebido en la antigua rectoría de un pequeño pueblo de La Selva, de cuya iglesia es mi avatar. Largos años de finsemanero campestre. ;-P

    Por cierto, referente a los tomates, por montaña ¿te refieres a les Gavarres o a les Guilleríes?

    Joan, felicitats transmeses per al teu fill.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Las montañas, Víctor, son les Gavarres y,como bien sabes, Calamar vibe a un lado de esta extraordinaria frontera natural y Cassà de la Selva se encuentra justo al otro lado de una de las carreteras que las cruza. Allí, en Cassà, teníamos una masía alquilada, donde mi hermano y otros amigos y parientes "huerteaban" a placer y salían muchos quilos de tomates "de penjar"!
    Salut!
    Joan
    PS. I moltes gràcies per les felicitacions, que seran transmeses!

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Por todos los Dioses de la mecanografía, qué vergüenza: por supuesto, donde "vibe", léase "vive".
    Por lo demás, ellos "huerteaban" y yo, junto con otros, cocinaba, que es lo mío!
    Salut!
    Joan

    Calamar dijo...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    Calamar dijo...

    Me encantan vuestros comentarios: de la vecinita hemos pasdo a los tomates de ristre, de alli a los huertos, a les Gavarres, y a la rectoría selvatina y les Guilleríes. (claro todo esto con una parada en la Hungría del siglo XVII) ¡Qué gran viaje, Señores!

    Sigan, sigan.. ;-))

    PS: El mensaje anterior borrado es mio. Qué lio este blogger...

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Hombre, yo ahora haría una pequeña parada en la carretera excepcional que une Cruïlles con Cassà de la Selva y me pararía en otra rectoría, la de Santa Pellaia, donde vivía un holandés errante...y tantas historias de les Gavarres, ¿no?, entre el vino, el amor por la tierra y la gastronomía.
    Salut!
    Joan

    Calamar dijo...

    Pues la historia del Holandes es bastante interesante. Creo que la tengo relatada por una entonces niña de pocos años, editada en la revista local "Les Gavarres". Te la busco.

    Siguiendo el hilo de lo que dices, y en uno de los magníficos libros de Elvís Mallorquí, leo que: el primer señor de Cruïlles, Gilabert I, donó en 1035 al monasterio de Sant Miquel lo siguiente; "una vinya a la Llacuna -a Rabioses, Cruïlles- i un mas -amb terres, vinyes, arbres i una trilla-"

    Salutacions medievals,

    Víctor Cardona dijo...

    Felicidades Joan, tú capacidad literaria y conocimientos me abruman.

    Efectivamente Sobrevino y Joan, este vino llegó a mis manos como no también a la generosidad de un amigo que la consiguió ni más ni menos que a unos 1000 Km. de distancia, esto es en no se que ECI del Sur... Y que sacrificó de su bodega para que la pudiese disfrutar así que a Francisco Rivas le debemos el haberla disfrutado. El vino incialmente a pesar de ya llevar entre 30-60 min. Decantado marcaba en exceso las notas torrefactadas de la barrica, aunque fueron despejándose y mostrando cada vez un vino que acabó gustando realmente... Yo lo decantaría ahora mismo unas 2-3 horas... La verdad es que tenía pensado guardar la botella unos años, pero el hecho de saber que tú Joan eres un buen amante de los Burdeos precipitó los acontecimientos.

    El Caviar con el Fino El Maestro Sierra fué un puntazo, tanto por su inesperada aparición,(el del Caviar), y aquí recriminar este exceso de generosidad a la afortunadamente nos tiene acostumbrados el amigo Ramón como por su acertadísima combinación. Un ejemplo de lo que debe ser la armonía entre comida y vino, en el que juntos se realzan y potencian mútuamente resultando que 1+1=3, excelente!!!

    Otro maridaje que me pareció de libro es el del Blanc de Blancs con las ostras, el carácter cítrico de esta cuvée, ha resultado uno de los maridajes más afortunados que uno haya probado, sencillamente me pareció espectacular, y superior al realizado con el C.S. 98, una pasada, tranqui Víctor que lo probaremos... Aún me queda alguna botellita :)) Y es que el Millésime 98 está en un momento muy majo de consumo, ahora bien, han habido de pasar dos años para encontrarnos un vino que empieza a estar apto para disfrutarse.

    El Tokaji resultó para mí el vino de la tarde, y que sigue retenido en mi memoria. Maduro, y profundo en boca mostraba el nervio suficiente, el problema viene por el tamaño de la botella, que me parece una buena medida por persona :))) El pastel también combinó muy bien, este es un valor seguro, un postre resultón muy bien elaborado conseguido a partir de materias primas de máxima calidad.

    Desde luego una velada que ha quedado para mí en un lugar preferente. La verdad no puedo pedir más que el intentar seguir compartiendo y disfrutando entre AMIGOS como vosotros...

    Saludos.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Calamar, en efecto llevas razón: yo que tengo a esa zona de l'Empordà muy dentor de mí, conocí la historia a través de la revista de les Gavarres, que me parece muy interesante y bonita. Tengo desde el primer número.
    Y qué bonito (no conozo esa documentación) que ya en una primera referencia se hablede viñedos, allá por el siglo XI!!! Ésas sí que son prefiloxéricas, chicos!!!
    Un saludo,
    Joan

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Querido Víctor,
    en efecto, una de las cosas más alucinantes ya fue, de entrada, que el primer ensamblaje entre el caviar (lo de Ramón, en efecto, no tiene palabras suficientes de agradecimiento) y el fino fue, literalmente, improvisado. Qué duda cabe que con el impresionante champagne que nos serviste, el caviar hubiera quedado, también, de maravilla. Pero el Maestro Sierra hizo honor a su cuna.
    Vaya, y todavía te agradezco más el detallazo del Burdeos, con la historia que nos cuentas: la verdad es que mientras tú ibas haciéndote el remolón, entre LLuís (que todavía estará durmiento tras el viernes y el sábado que se ha atizado!!!), Ramón y un servidor, clavamos la localización de ese Burdeos, aunque yo, la verdad, pensé más en un Graves que en un Médoc. Pero los ensamblajes y proporciones entre los dos tipos de cabernet (que era lo que dominaba en ese vino) son bastante parecidos entre las dos zonas...
    Coincido contigo en que la traca fue para el Tokaj, pero yo, que ya tengo mucha experiencia con estos vinos, pondría casi a la misma altura (por menos transitada por mí) la unión entre las ostras y el champagne, que perpetraste a plena conciencia y sabiendo bién qué hacías; chapeau, chico!!!
    Y por lo demás, muchas gracias por tus palabras. Sí es cierto que, además de escribir sobre lo que me apatece en este blog, intento hacerlo de una forma digna y con un aparato gráfico a la altura (esto último lo aprendí rápido, rápido, de Encantadísimo).
    Gracias, de nuevo, por la idea de esta comida!!!
    Y a ver si se nos despierta el Herr!!!
    Saludos cordiales,
    Joan

    encantadisimo dijo...

    Ummmm!, Les Gavarres. Precisamente esta semana, aprovechando el buen tiempo primaveral, he cruzado desde Cassâ hasta La Bisbal por Santa Pelaia y de vuelta por Els Àngels, hasta parar a "repostar" en Can Barris. Es una sierra estupenda, con parajes vírgenes y bien contrastados. Sorprende que se conserve todavía así, tan cerca de las aglomeraciones costeras.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    En efecto, y uno de los sitios más espetactulares es, precisamente, donde está enterrado el "Holandés errante" y la vista, realmente impresionante, del litoral y la planície del Baix Empordà y les Medes desde allí. Muy estimulante tu ruta, sin duda, pues la vista desde Els Àngels es, también, de "armas tomar". Y sí, Can Barris, donde el caracol reina por encima de cualquier otra especie animal, buen sitio, aunque yo prefiera la parra (ahora, por mucho cambio climático que suframos, todavía nom eh!) y los, también, caracoles "a la llauna" de ca'l general, en Aiguaviva.
    Un saludo,
    Joan

    Calamar dijo...

    Esa ruta, pero de Girona a Cruïlles por els Angels y Madremanya se la hizo el Herr por ordenes de su navegador GPS, un día que me visitó. Ja,ja. Llegó mareado... pero satisfecho con el paisaje.

    Bueno, en cuanto a la explotación urbanistica, la parte de la costa tiene su herida ya. En el interior se respeta mucho más.

    Por cierto, las fotos del reportage sobre el corcho que publicamos hace tiempo en ERB, són de Santa Pelaia:

    El tapón de corcho (I)

    Saludos y perdon por la autocita.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Hombre, una ruta de Girona a Cruïlles por el interior, tú (que no el navegador de Herr!) sabes perfectamente que no tiene que pasar por Els Àngels, pero sí por Sant Martí Vell y Madremanya. Dioses, qué ruta tan bonita y deliciosamente gastronómica: La Riera, La Plaça, son algunos de mis restaurantes queridos. Ahora hace ya más de un año que no paro en ellos, pero me habían dado veladas muy muy placenteras.
    Hufff...me está entrando una nostalgia de esta tierra entre el Gironés y el Baix Empordà, para mí la más amable y bonita de las del norte catalán...
    Saludos,
    Joan

    Herr Direktor dijo...

    De la vecinita de Victor y sus tomates (bromuro pá la tropa!), del 5 Putonyos del '83 que todavía no le hemos agradecido a la clientela del Foix lo buenos que son por olvidar esos vinos y al Foix dejarlos a un maravilloso precio (esto si fue un chollazo!), pasando por los ya famosos, en todas sus variantes, "huevos de Ramón" y la excelsa combinación del Milesime '98 con las ostras G.3 doy consabida cuenta que todo fue verdad y me pellizqué en más de una ocasión para corroborarlo.

    Y mi excursión (fantástica) por Els Angels con mi GPS que se adapta "inteligentemente" al tipo de vehículo que llevo en cada ocasión para pillar las rutas más divertidas y adecuadas! ;-)))

    Ah! y en efecto al Chateaux Palmer le faltó tiempo y a nosotros prisas. Este vino seguro que le sentó al terrateniente de Victor perfectamente después de su siesta.

    Victor cambia de vecina, pero no cambies de amigos!

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Bien dicho, Herr, sobre todo la afirmación final. Y lo de las curvas, como casi todo en la vida, siempre depende de la "velocidad" con que las tomes. Los dioses nos den muchas sesiones "golfas", "improvisadas" como ésta.
    Salut!
    Joan

    Víctor Franco dijo...

    Joan, ¿Ca'l General está junto la carretera que bordea el aeropuerto y que tiene unas magníficas vistas a la autopista? No sabía que hacían buenos caracoles por allí. A mi, de la zona, me gustan los que preparan en Can Gros, en Sant Dalmai, justo en la carretera entre Santa Coloma y Girona. Con una salsa un poco más intensa que la de Ca'n Barris, pero que no está nada mal.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Ca'l General está en una cuesta, a la derecha, de la carretera que va de la rotonda de salida de la autopista hacia l'Eix Transversal hacia Aiguaviva. Esta carretera, antes de la cuesta, es la que atraviesan los aviones a unos 200 m de altura cuando aterrizan en el aeropuerto. Uno acaba haciendo abstracción, claro,pero es la única pega de este lugar. Y sí, hacen unos "cargols a la llauna" estupendos. Si te interesa la dirección exacta, te la buscaré: guardo todas las tarjetas de los lugares donde he comido a los que me apetece volver.
    Saludos,
    Joan
    PS. En cambio yo no conozco Can Gros! Tomo nota!

    Víctor Franco dijo...

    Ese es, Joan. Hace mucho tiempo que no voy por allí, ya que el aeropuerto y el volcán de La Crosa hacen de freno, a parte de físico, psicológico y siempre que salimos a cenar por la zona, nos vamos más hacia Brunyola, Santa Coloma, Anglés o Bescanó.

    Me lo apunto, a ver si este fin de semana nos acercamos y los probamos.

    Saludos.

    J. Gómez Pallarès dijo...

    Ya sabes que se trata del estilo más "popular" del Gironés y L'empordà. No esperes grandes cosas: mucha honestidad, siempre un buen jaleo y buenos productos. De los vinos y de su servicio, ni hablo.
    Un saludo!
    Joan

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