31 octubre, 2006

Los vinos de Castiglione Falletto en Roma

El pueblo de Castiglione Falletto (en el corazòn del Piemonte, provincia de Cuneo) goza de una situaciòn privilegiada, en una colina coronada de castillo y fabulosos vinyedos rampantes. Sòlo por conocer el pueblo medieval, merecerìa la pena una visita. Pero resulta que, sobre todo, Castiglione Falletto es conocido (reconocido quizàs menos todavìa) por ser uno de los grandes productores de vinos en Italia, pues aglutina a 20 bodegas en su territorio, que producen y vinifican barolo, barbera, dolcetto d'alba y freisa.

La Cantina Comunale de Castiglione Falletto (con su dinàmico y sabio presidente al frente, Maurizio Rosso, de la bodega Gigi Rosso), en sabia combinaciòn con la Asociazione Italiana di Someliers (Roma) realizò ayer un enorme esfuerzo de difusiòn de sus vinos, con una extraordinaria y rica presentaciòn en el Hotel Parco dei Principi (junto a Villa Borghese) de Roma, sede de la AIS.

Mi amigo Franco Ziliani (quien, junto con Rovino de Esalazioni Etiliche, me animaron a participar en el evento), en la foto a la izquierda, confesò llevar el "barolo" en la sangre (como su amigo J. Asenjo!) y como fiel seguidor de este vino, hizo una brillante y encendida presentaciòn de las cualidades y principales caracterìsticas de los vinos presentes. 19 de las 20 bodegas que trabajan en Castiglione Falletto se encontraban en la sala, lo que habla a las claras de la proyecciòn e importancia de la presentaciòn.

Otros municipios tienen la fama (sin duda, a ratos merecida), Barolo, Monforte, Serralunga d'Alba..., pero otros trabajan "la lana" de forma brillante. Es el caso de nuestro pueblo piemontés, quien (a la vista de la masiva presencia de especialistas) consiguiò plenamente sus objetivos.

















Y hechas las "presentaciones", se pasò a la acciòn, larga, meditada y "dura", pues era mi primera gran ocasiòn, la primera en que me "enfrentaba" a la comprensiòn de uno de los grandes mitos de la viticultura italiana y mundial, el barolo, junto con los otros vinos presentes. Por supuesto, mis amigos me dieron sabios consejos, incluso me apuntaron algunas de las cosas màs interesantes en la sala, pero...era yo quien tenìa que sacar mis conclusiones. La primera, a la que me costò adaptarme (tan duros son, en mi cabeza, los condicionantes que me imponen los grandes vinos espanyoles), es que la uva nebbiolo, monovarietal en los barolos, da unos vinos de capa media, media-baja y una graduaciòn que difìcilmente (aunque hubo algunos casos en la sala) llega al 14%. Ademàs, se trata de una vinificaciòn (pido ya disculpas de antemano, pues, como bien apuntò Franco, hay muchos matices en cada vino y lo que aquì intento yo es una aproximaciòn general) que produce unos vinos delicados, sorprendentemente finos, nada agresivos, con unos taninos muy medidos por el largo reposo en barricas y su afinaciòn en botella y con un color que anda a medias entre la teja clara de los tejados piemonteses y el rojo de las frutas de bosque (moras, sobre todo). Las notas dominantes en nariz son las de la fruta bien madura, sobre todo, fresas salvajes y moras, las del tabaco negro, las del chocolate y las de las hierbas aromàticas, con alguna incursiòn a la regaliz. Su paso por boca otorga, quizàs, su punto màs fuerte, pues es un vino tan justamente medido, con un equilibrio tan grande entre alcohol, acidez y tanicidad, que me sorprendiò. Es evidente que algunos de los barolos que màs me gustaron anoche (Barolo Villero 2001 de la Azienda Agricola Brovia; Barolo Monprivato 1999 de Giuseppe Mascarello; Barolo Rocche di Castiglione 2001, de Oddero) marcan una tendencia en estos grandes vinos italianos, radicalmente distinta a lo que me indican los grandes espanyoles (con una carga tànica mucho mayor, con una extracciòn de color màs poderosa y con una paleta de aromas y olores màs "agresiva") y mucho màs cercana a los grandes burdeos.
Su sistema de vinificaciòn, en general, supongo que les lleva a ello. Por supuesto, tomé muchas màs notas (me encantò, por ejemplo, un 2005 de Barbera d'Alba Piana, de Ceretto, con una gran carga frutal y un bien integrado carbònico; y un Langhe Bianco Rapuié 2005, de Sordo, con un ensamblaje de chardonnay y sauvignon, que olìa fuertemente a crema de cacahuetes, pero que en boca tenìa una presencia impresionante), pero creo que ya es suficiente.
Quiero agradecer a mis amigos, a la Cantina Comunale de Castiglione Falletto y a la AIS Roma la oportunidad que me han dado de conocer a fondo esta parte de la riquìsima realidad vitivinìcola italiana. Os aseguro que merece la pena adentrarse en ella.

30 octubre, 2006

Pillitteri 2003 Select late Harvest Riesling

Cena en casa de unos ìntimos amigos de Màlaga afincados en Sevilla, sin nada en perspectiva que tuviera que alterar su normalidad. Nada? Me tenìan reservada una fantàstica sorpresa, conociendo como conocen mi pasiòn por los vinos. Con unos deliciosos postres caseros (flan de leche condensada: me encanta!) saliò una maravilla de la nevera: una botella de 2003 de Pillitteri Estates Winery, select late harvest riesling. Dioses del Olimpo, qué cosa tan increìble! De este milagro que tenéis a vuestra izquierda, es decir, de la cosecha de la uva riesling plantada en la zona de Canadà que toca el Niàgara (informaciòn completa de la bodega y de sus lugares en www.pillitteri.com), pasificada en la cepa, ligeramente botritizada, congelada en las nevadas madrugadas canadienses y recolectada de noche, nace el milagro que embotellan los sicilianos, emigrados al Canadà, Pillitteri. Yo habìa leìdo no poco de los, en América, Icewine, pero no habìa probado jamàs ninguno. Ha sido una gran y placentera experiencia:

El vino, dulcemente natural, de 12,5%, nos ofrece un sutil color que, en la escala de los amarillos, estarìa màs cerca de un oro viejo rebajado, de un àmbar bàltico o, mejor, de una miel de acacia, un amarillo, pues, màs cercano a la zona de luz que a la de la oscuridad de una miel de castanyo. A ratos parece que ofrezca una mìnima franja de discreto verdor, pero siempre con un derroche de brillo y de luz fascinantes. Sus aromas son de vértigo: la botritis que todos conocéis y que ya intentamos definir en su momento, te asalta con dulzura, con discreciòn, pero también con persistencia, con tesòn, jamàs deja la copa. Los aromas de orejòn de albaricoque, de miel, de la mermelada hecha con càscara de naranja se ven envueltos por un manto de hierba en la madrugada, de prado y de humus cuando cae la hoja. Si el festival os parece poco, lo mejor llega cuando el vino asoma al paladar: una impresionante frescura, una acidez muy equilibrada y, de nuevo, una nota herbàcea, se unen al recuerdo de una làgrima persistente y a un recorrido en copa suave y acompasado, casi decadente, para ofrecernos un tacto muy amable, de terciopelo, que concluye en un final persistente, de largas caudalìas. Estas te acaban regalando, por si fuera poco lo ya obtenido, un recuerdo de compota de manzana, de frutos secos y de pan de higo.

Es un excelente vino (foto BY Carmen Sendra), que vi comprado en El Corte Inglés (por supuesto, no sé a qué precio), ideal para acompanyar postres bastante o muy dulces (su acidez y su equilibrado grado, con una adecuada temperatura de servicio, 10 grados, son un complemento ideal) , siempre que no tengan chocolate.

Ya sé que entre amigos los regalos se hacen y punto. Pero me considero en deuda con ellos por haber querido compartir conmigo tal maravilla. Amantes del riesling y de los vinos botritizados que no hayàis probado esta multipremiada delicia, tenéis trabajo pendiente!!!

29 octubre, 2006

Càdiz, una y mil veces

Dìas de trabajo en la ciudad de Càdiz, breve pero intensa escapada desde Roma para recalar en una ciudad que me tiene absolutamente cautivado. Càdiz una y mil veces porque cada vez que vuelvo, le descubro nuevos alicientes. Una vez superado el puente que une la "tacita" con el continente (lo peor de la ciudad, sin duda: en la foto BY Suano), un mar de maravillas se abre ante ti. Càdiz vive en el mar, con el mar y para el mar. Este y el viento lo invaden todo y los colores del océano y de su cielo son una de las razones por las que tanto me gusta. La otra es que tiene la dimensiòn perfecta para ser vivida: cuando entras en el recinto amurallado y te dejas seducir por sus callejuelas, por sus recoletas o monumentales plazas (de lo màs interesante de la ciudad), que de todo tiene, comprendes por qué la gente pasa la vida en la calle. Pasear, fijarse en los detalles de su arquitectura, de sus patios, de sus plazas, oir y vivir las chanzas de sus gentes, es una delicia. La otra gran razòn por la que me seduce la ciudad es, claro està, lo bien que uno come allì. Hay algunos grandes restaurantes emblemàticos, claro, pero hoy querìa detenerme brevemente en los màs sencillos, en los restaurantes y bares que, pese a tener unas cuantas mesas (bonito detalle para quien no puede pasar un buen rato en la barra), viven por y para el tapeo, normalmente de medias raciones (aunque de todo hay). Dos lugares, uno de toda la vida, el otro nuevo, quisiera recomendar encarecidamente hoy, para quien planee una futura visita a esta ciudad imprescindible.
El primero, el de decoraciòn, sabor y tradiciòn de toda la vida, es "Cumbres Mayores" (en C/ Zorrilla, 4, telf. 956213270), un lugar de enorme atractivo para los gaditanos y en el que tomamos unas deliciosas croquetas del puchero, mìnima pero muy sabrosa expresiòn de los restos de la carne del puchero; y, lo mejor de esa noche para mì, unos boquerones que ellos llaman "con tumaca", tal que asì. Me sorprendiò la palabra, claro, siendo catalàn. Eran los boquerones en vinagre de toda la vida, pero fueron servidos con el contrapunto entre acido y dulzòn de la pulpa del tomate, dispuesta encima del boqueròn, con un chorretòn de aceite. Una pura delicia.
El segundo, el innovador, el de decoraciòn (para Càdiz) casi rompedora, es "El 10 de Veedor" (en C/ Veedor, 10, telf. 956225222). Se trata de un sitio muy divertido, prolongaciòn natural, al otro lado de la acera, de una tienda de comestibles y ultramarinos que ya servìa (todavìa lo hace!) algunas raciones. Allì probamos, una noche, un buen "bacalhao dorado" y el dìa de marcha, un delicioso cazòn en adobo, que rebozan todavìa con el saborcillo del vinagre con que lo han adobado: el contraste entre la justa harina y el àcido me encanta de veras. Pero la estrella del lugar, de hecho una de las estrellas de la cocina gaditana, es, sin duda, la ortiguilla rebozada.
Las ortigas de mar, en Càdiz llamadas "ortiguillas", son, en realidad (en la foto BY -Merce-) unas anémonas marinas del grupo de los celenteros, que se consumen como si de un marisco se tratara (que les vayan los japoneses detràs, a los gaditanos!). Tienen una forma cilìndrica, unos 6 cm de alto y viven fijadas a las rocas, donde tienen un aspecto tan espectacular como el que vèis. La ortiga es enjuagada y bien rebozada en harina, se frìe y se presenta tal cual, sin màs alinyo que el de su propia"carne". El contaste entre el crujir de un gran rebozado como el que probamos y el corazòn que esconde, puro sabor de océano, tierno y muy sabroso, es una auténtica pasada. Yo no habìa comido jamàs ortiguillas y desde ya, me declaro entusiasta suyo. En "El 10 de Veedor" estaban pero que muy buenas.
En pocas palabras, dos sitios muy recomendables donde, entre trabajo y trabajo o al final de la jornada, puedo uno comer deliciosamente por no màs de 15/20 euros por persona.

26 octubre, 2006

Casa Bleve

Paseaba el otro día por los alrededores de la Pzza. Sant'Eustachio (ya se sabe, aquello de la adicción al cafè!) cuando topé con una casa de vinos que no estaba en mi listado inicial y que me sorprendió muy agradablemente: Casa Bleve, en Via del Teatro Valle 48/49 (066865970). Se trata de una clásica enoteca romana, con un amplio espacio para la compra de vinos (buena selección italiana, extraordinaria selección francesa, pero a qué precios...ridícula selección española), pero, en este caso especial, con una increíble sala para la degustación por copas y para el acompañamiento gastronómico. Se trata de la sala ("il salone") que podéis ver en la foto de la izquierda: sólo eso merece ya el viaje. Tienen una buena selección de platos y de vinos por copas (a un precio razonablemente caro), pero es que poder disfrutar de ellos en un espacio como el que véis es, literalmente, una gozada. Amplio, con grandes separaciones entre mesas, con una cálida luz que te arropa, ideal para degustar (no digo catar, eh!, porque el tipo de luz no da para eso) y compartir con alguien con quien quieras sentirte realmente a gusto.

Sobre la selección de vinos españoles, con todo, sí quería decir dos palabras, que no afectan tan sólo a Casa Bleve. Esta enoteca no tiene el catálogo de una Costantini, por supuesto, pero que la única presencia española en las estanterías (muy loable, conste, yo he disfrutado a mares con ambos vinos) sea un Calvario y un Leda Viñas Viejas, me parece, casi, un desprecio. O una ignorancia. O un problema más grave aún: ¿no hay posibilidades ni interés para que los grandes vinos españoles, de variados precios, se abran paso en las grandes tiendas italianas? Da que pensar, la verdad.

www.casableve.it

25 octubre, 2006

Antica Osteria "da Giovanni"

Mi amiga Cris me dio el nombre y la direcciòn y nunca se lo agradeceré lo suficiente. No està lejos de casa (en la Via della Lungara 41/a, telf.06.6861514) y es de aquellos sitios que, literalmente, te salvan en una estancia larga. Es un restaurante mìnimo, con dos pequenyos ambientes (uno, delicioso, junto a la cocina) y no màs de 40 asientos, que mima la cocina romana pero que tiene, también, una carta con tres o cuatro pescados frescos cada dìa. Son gente discreta (casi no parecen romanos!), atenta, que dan un buen servicio, una mejor cocina y tienen, por si eso no fuera suficiente, unos precios que màs parecen sicilianos que romanos. Cierran el domingo. Un lugar de referencia, vaya, para quien quiera comer bien, tranquilamente y a buen precio en Roma. Y ademàs se encuentra a no màs de diez minutos de la parte màs tumultuosa del Trastevere! Una buena cena allì y un agradable paseo por lo mejor del Trastevere son una deliciosa opciòn. Su higado de ternera es fresquìsimo y sus pastas con legumbres son de lo mejor de la casa. Su pan "rùstico", tìpicamente romano, es de una austeridad y un sabor casi republicanos. Ayer estuve comiendo allì y tomé lo que véis en la foto, una superior "pasta e fagioli" (pasta con judìas) que con la "pasta e ceci" (pasta con garbanzos), es uno de los grandes monumentos de la panza romanos. Los de la foto (BY rosso99) son, digamos, secos: ellos los sirven con fideos algo gruesos, un caldo espeso con tomate y la judìa cocinada, y se comen con cuchara.

Los tomé con un Chianti Rufina Antico Borgaccio del 2004, del que no he sabido encontrar foto alguna. Lo siento. La zona toscana de Chianti es archiconocida de todos (en cualquier caso, quien quiera ampliar informaciones, tiene la fantàstica pàgina web de la denominaciòn de origen, que es "controllata e garantita" (www.chiantirufina.com) y que ofrece bonitas oportunidades de enoturismo. Esta botella del 2004, a 12,5%, presenta un ensamblaje de la mìtica uva sangiovese con la canaiolo y tiene un brillante color rubì, de capa media, muy limpio. Huele al arbusto de la mora, a algo de ciruela y, en retrogusto, a cuero y un matiz mineral. En boca es bastante plano, aunque un ligero carbònico ofrece un buen contrapunto a la pasta con que lo tomé. 16 grados es una buena temperatura para este Chianti que no es nada del otro jueves, pero que como vino de mesa, de diario, da una buena presencia.

Aprovecho la ocasiòn para llamaros la atenciòn sobre algo que està empezando a preocupar mucho por aquì: existe la posibilidad real de que, en el propio municipio de Rufina, se acabe instalando una megaincineradora, que con toda probabilidad se cargarìa el medio ambiente de una de las zonas vinìcolas màs privilegiadas de la Toscana y de Italia. Los blogs de Franco Ziliani y de Esalazioni Etiliche (a la derecha) llaman la atenciòn sobre el futuro problema y yo, modestamente, intento sumarme a esa llamada: hay que trabajar para que no vistamos un santo desvistiendo otro!


(foto BY larry ferrante)

23 octubre, 2006

Vida y muerte de Borromini

"Mi" iglesia en Roma es la de San Giovanni Battista de' Fiorentini. Lo de San Juan està claro. En el primer Seicento un Falconieri mudò de Florencia a Roma y la fraternidad de los florentinos, que él pasò a dirigir en la ciudad, decidiò erigir la iglesia. En estos momentos, en que se encuentra en plena restauraciòn (foto i), exige grandes dosis de buena voluntad entrar en ella. Hay que hacerlo porque esconde alguna de las grandes maravillas de esta ciudad y es una de las iglesias màs "injustamente" poco visitadas de Roma. La primera y màs visible bondad es la de su altar mayor (foto ii), que pasa por ser el màs bonito de la ciudad, tanto por sus formas como por la calidad de sus màrmoles. Se trata de una de las ùltimas obras de uno de los arquitectos màs fascinantes que han trabajado en Roma, Francesco Borromini. La segunda maravilla, completamente invisible si no se sabe que existe, es la cripta que planificò (no fue el primero: como todas las grandes obras, varios arquitectos se sucedieron en ésta también, entre ellos el maestro de Borromini, Carlo Maderno) bajo el altar y que se planteò como un todo indisociable con el mismo. A la llamada "cripta Falconieri" (donde estàn enterrados algunos de los miembros de la familia que iniciò la construcciòn) se accede por un pasaje subterràneo detràs del altar, si uno tiene la paciencia de encontrar al pàrroco o a la sagristana (se turnan y cada dìa hay una distinta) y pide permiso. Entonces abren el acceso y se entra en un espacio literalmente ùnico (fotos iii y iv). El arquitecto planteò el lugar con una sencillez absolutamente sobrecogedora, tal y como era él mismo en su vida personal. Hacìa ya tiempo que habìa caìdo en desgracia (el papa Inocencio X le habìa suprimido todos sus encargos un tiempo antes) y tengo para mì que decidiò que aquello que le habìa dado la fama en Roma (su primera obra: San Carlino alle Quatro Fontane, foto vi) tenìa que reivindicàrsela en el momento de su muerte (foto v). Los òvalos que coronan la cripta Falconieri y San Carlino, tan distintos en su forma aparente como iguales en su fondo, son el lazo invisible que une el principio y el final de la vida profesional de Borromini. Con una lucidez sobrecogedora, y habiendo dejado a sus discìpulos el encargo de còmo se tenìa que finalizar la obra de la cripta, decidiò suicidarse. El 1 de agosto de 1667, al anochecer, plantò una espada en el suelo y se lanzò contra ella. Aunque parezca increìble, no muriò al instante y en las horas que pasaron hasta el alba del dìa 2, pudo hacer testamento. Pidiò que le enterraran junto a su maestro Maderno, en el suelo de la iglesia de San Giovanni Battista de' Fiorentini, delante de su altar mayor y sobre la cùpula de la cripta (foto vii). Le respetaron su ùltima voluntad, pero se trataba de un suicida y el ùnico "honor" que le reservaron fue el de no morir incògnito (foto viii), a diferencia de su maestro Maderno, que sì pudo disfrutar (se preparò el texto en vida, tal y como dice la inscripciòn) de una làpida en condiciones (foto ix). En 1956, en el cuarto centenario del nacimiento de Maderno, intentaron arreglar el desaguisado (foto x), pero el sòlo detalle de la medida de las letras dedicadas a Maderno y a Borromini, lo dice todo: la Iglesia no perdona a los suicidas. Por suerte para todos, sus obras siguen hablando por él (foto xi).
Foto i
Foto ii











Foto iii










Foto iv


Foto v
Foto vi








Foto vii








Foto viii



Foto ix

Foto x












Foto xi

PS. i. La basìlica de San Giovanni Battista de' Fiorentini es la parroquia de mi barrio, por decir algo.
PS. ii. Prometo no màs digresiones del buen comer y mejor beber por un cierto tiempo. Pero es que esta historia me supera.

22 octubre, 2006

Cena con San Pedro y Pago del Vicario Monagòs 2004

Os imaginàis qué es estar sentado a la mesa de tu casa y tener como visitante permanente a Miguel Angel y su "cupolone" ? (en la foto BY Angelo M). Exactamente esto es lo que me pasò la otra noche cuando unos recientìsimos amigos me invitaron a cenar a su casa. Esta se encuentra justo detràs del Vaticano y desde su piso tienen una vista privilegiada (y muy buscada por los fotògrafos profesionales!) de la cùpula de San Pedro. Me sentaron a su mesa junto a un grupo de excelentes, locuaces y alegres amigos (una auténtica "academia del buen gusto" la que allì se reuniò!) y se hablò y discutiò de todo lo humano y de algunas cosas divinas (entre lo primero, el tema preferente fueron las ànforas romanas; entre lo segundo, las caracterìsticas del actual Santo Padre). Los anfitriones, atentìsimos y muy amables, nos regalaron con el plato nacional del paìs de origen de ella.


Una estupenda, deliciosa vaya, feijoada (en la foto BY David Mejia), que estaba en su punto de todo: con dos tipos de arroz como acompanyamiento, con su naranja para desengrasar, con un embutido directamente traìdo de Brasil, con unas pintas en su punto de cocciòn... Una gran experiencia gastronòmica que regamos con variados tintos italianos, desde Sicilia hasta el norte y que culminamos con una botella de Pago del Vicario Monagòs 2004 (segunda temporada de este vino en el mercado).

Ya en otra ocasiòn he hablado del trabajo de esta bodega (vino de la tierra de Castilla), por lo que me ahorro ahora los comentarios que, por lo demàs estàn en su web (www.pagodelvicario.com). Sin duda, se encuentra entre las que sigo con especial atenciòn. Este Monagòs (monje en griego bizantino) està hecho a partir de syrah (80%) y garnacha tinta (el resto), ha sido vendimiado en una sola jornada cada varietal, ha pasado por una fermentaciòn y posterior maceraciòn del vino de 21 dìas y ha permanecido 12 meses en barricas combinadas de roble francés y americano.

El vino presenta una capa alta, densa, casi opaca a la luz, con un menisco del color de la mora muy madura, que me recordò por unos instantes el color de un buen civet (sangre oscura, chocolate, higado). Su ribete se decanta hacia un violàceo màs "transparente". En nariz es un vino que impresiona: empieza con los aromas de la compota de frutos negros del bosque, sigue con notas de especias (clavo, nuez moscada) y acaba con matices de tabaco de pipa y de vainilla, todo ello en un fondo de reposada madurez y tranquilidad. Es un vino apacible, nada agresivo. En boca (se trata de un vino de 14,5% que hay que servir a 16-17%) tiene una enorme presencia, es opulento casi, con taninos muy agradables, que se pasean con dulzura por el paladar y acaban ofreciendo un largo posgusto, en el que sobresale (sin molestar en absoluto) el alcohol del vino y la grosella negra. Un vino que, comprado a 14 euros en la tienda, ofrece una gran y ventajosa relaciòn calidad-precio. Un vino que no se olvida con facilidad y que con los sabores de la feijoada se complementò a la perfecciòn.

Completamos la cena con una indescriptible cata de fernets, que nos dejò a todos, literalmente, sin palabras y nos despedimos entre bromas y chanzas, con la promesa de una futura reuniòn, a ser posible en el Monte Testaccio: es el lugar ideal para seguir discutiendo sobre ànforas (la montanya es un real vertedero de ànforas romanas, sin màs) y para degustar la mejor cocina romana.

Mis nuevos amigos tienen todo mi agradecimiento por haberme acogido en su casa, por haberme permitido disfrutar de su companyìa y de la de sus propios amigos y, también, por haberme ofrecido, por primera vez en mi vida, la oportunidad de cenar con San Pedro (del Vaticano!).


21 octubre, 2006

Livon Collio pinot grigio 2005 en "Pierluigi"

Uno de los màs agradables paseos que se pueden hacer en Roma es el de la Via Giulia, desde sus inicios, tocando el jardìn del Palazzo Farnese, hasta su final, junto al Lungotevere dei Fiorentini. Y uno de los màs bonitos rincones que conecta la Via Giulia con la Via Monserrato (lugar al que todos los catalanes en Roma tienen que ir por lo menos una vez) es la Piazza Ricci, donde la familia Ricci tiene su palazzo. Precisamente en esta plaza, tal y como muestra la fotografìa (BY antmoose), extiende sus reales uno de los buenos restaurantes de la zona, "Pierluigi" (pzza. Ricci, 144, 06.6861302). La terraza se abre a la plaza, pero tiene también un agradable interior, que es donde cenamos la otra noche. Un lugar algo tumultuoso, pero muy agradable, con un servicio profesional y con una de las pocas cartas que conozco en Roma donde se trata por igual a la carne que al pescado. El lugar està muy cerca de la gran sinagoga de Roma y del "Museo Ebraico" y uno de sus antipasti es, precisamente, la alcachofa al estilo judìo (como en toda Roma se la llama): a diferencia del "carciofo", ésta se sirve entera, partida por la mitad, cocida en el horno y con un golpe final de gratinador, que la lleva a la mesa con un agradable crujiente. Aceite, especias, ajo y algo de pimienta completan la maravilla. Completamos la cena con un turbot a la brasa (delicioso), con entrecot florentino, con "puntarelle" y varios postres, entre los que la pana cotta estaba superior, con una alma deliciosamente suave y turgente y un saborcillo a canela...

Tomamos dos vinos, un rosso di Montepulciano, del que no hablaré porque me decepcionò un poco (por si alguien quiere tomar nota: Buracchi, Vigna delle More 2005) y un estupendo Livon Collio, monovarietal de pinot grigio, 2005.

La Azienda Agricola Livon es una de las referencias importantes de la zona màs nordoriental de Italia, Friuli y aunque tiene una historia reciente (desde 1964), se ha apuntado ya algunos "éxitos" (buenas clasificaciones en las guìas respetadas aquì) y ha extendido su bodega hasta la Toscana. Reconozco que tengo debilidad por el Friuli y por còmo tratan los varietales blancos (pinot bianco, pinto grigio, tocai friuliano). Quisiera destacar que este vino no tiene madera: tanto la fermentaciòn alcohòlica como la afinaciòn del vino se hacen, siempre, a temperatura controlada y en depòsitos de acero.

Este pinot grigio del 2005 presenta un brillante color oro pàlido, aunque estoy seguro que la luz del local me hizo perder detalles (esto de las cenas para la cata, si no tienes buena luz, es malo, malo). En nariz me pareciò màs bien poco expresivo, aunque tenìa alguna nota "clàsica" de los grandes blancos franceses del Ròdano, sobre todo, de tilo y su flor. Su punto màs fuerte, para mì, viene con su paso en boca y con el posgusto que genera. Disfruté de su caràcter opulento, lleno, algo graso pero con una muy agradable acidez, de sus notas de manzana madura, de uva muscat y de albaricoque. Tiene una agradable persistencia. Con el turbot casò de maravilla, no hace faltar decirlo, pero confieso que, a pesar del mito (a saber, la alcachofa no se puede tomar con vino alguno), no hizo mala pareja con el antipasto que tomamos. Un vino que, en la carta, estaba sobre los 15 euros y que, en tienda, andarà, aunque no lo he comprobado, sobre los 7-8 euros.


Quiero agradecer a quienes me invitaron (sé que preferiràn la discreciòn) la cena y la muy agradable companyìa. En esta ocasiòn no fue una "cena mercenaria" (aquellas que te mantienen el equlibrio en el presupuesto!) , sino una cena de placer en un lugar muy agradable.

20 octubre, 2006

Màs monumentos de la panza romana

A medida que llegan los frìos, las plazas, mercados y restaurantes de Roma se van llenando de los productos de temporada. Tengo que decir que es una auténtica gozada ver còmo la gente disfruta aquì con los "productos de estaciòn", tanto si se trata de vegetales como de animales. Esta es una de las ventajas de vivir un cambio de estaciòn en un sitio que adora la gastronomìa. Bien, pues resulta que durante esta semana he podido ya comer dos de las maravillas del otonyo romano: por una parte las alcachofas. Estos especialìsimos cardos, que toman en Italia este casi indescriptible envero (foto BY Loungerie) entre el verde y el violeta, han llegado ya a los mercados y, desde esta semana, a los restaurantes. No voy a hacer ahora un listado de en qué sitios puede uno encontrar alcachofa porque, casi, podrìa dedicar un blog a ello. Voy a "confesar" tan sòlo dònde me apetece a mì encontrarla: en el antipasto. Todos los restaurantes romanos las pelan ("pelare il carciofo", como expresiòn, tiene, ademàs muchas otras interpretaciones!) conservando el tallo, las hierven en abundante agua salada y limòn, las secan y las ponen a macerar en aceite y alguna especia (segùn los gustos de cada cual). Se sirve tal cual, enterita y un poco tibia. Una pura delicia.

La otra maravilla que ha llegado estos dìas, y todos ya la tienen en sus antipasti (auque a mì, a veces, me apetece màs tomarla al final de la comida) son las "puntarelle" (en la foto BY Un tocco di zenzero). Las "puntarelle" son una verdura de la familia de la achicoria, que se toma cruda y tiene un sabor bastante amargo. Por lo que tengo entendido, el secreto de su preparaciòn està en su corte (vertical) y en su perfecto lavado. Después, la forma màs tradicional es la de servirlas en un platillo, cortadas y sazonadas con una salsa a base de ajos troceados, aceite, sal, pimienta y trocitos de anchoa. El contraste de sabores es realmente fantàstico.

19 octubre, 2006

Enotecas en Roma

A gentil peticiòn de una parte de la clientela lectora de estos comentarios romanos y para mayor previsiòn de vuestros futuros viajes a la capital del mundo, aquì va el listado de enotecas de Roma màs importantes que el amigo Roberto, del staff de Lavinium (Esalazioni Etiliche, fantàstico blog con enlace en la columna de la derecha) me pasò, muy generosamente, en su momento. Yo os paso las direcciones...que empiecen a temblar las tarjetas de crédito!!!


Costantini: Piazza Cavour 16
Trimani: Via Goito 20
Marchetti: Via Flavia 28
Bulzoni: Viale Parioli 34/36a
Arcioni: en Via della Giuliana 13 y Via Nemorense 57
Buccone: Via di Ripetta 19
Rocchi: Via Scarlatti 7 y Via della Balduina 102/a.



(BY Zoagli)

18 octubre, 2006

Pizzeria "Ai Marmi" en el Trastevere

El otro dìa mi santa me tenìa reservada una sorpresa: una pizzeria en pleno Trastevere (Viale Trastevere 53), "Ai Marmi", que es la quintaesencia pura de lo romano. Siempre està abierto, tanto para comer como para cenar, los siete dìas de la semana, hacen unas pizzas extraordinarias y tienen, ademàs, un buen surtido de especialidades romanas. Eso sì: si buscas intimidad y una cena tranquila, no vayas. Se trata de un local muy bullicioso y concurrido, donde las mesas (de màrmol, evidentemente) tienen sòlo tres asientos, con lo que compartir espacio es lo màs habitual. Si buscas un lugar con buen precio, en el corazòn del Trastevere, con buena comida romana y mejores pizzas, ése es tu sitio.

Tomamos de entrada uno de esos monumentos de la panza romanos. En otros sitios les llaman "arancini", pero en Roma son "supplì", deliciosas masas de arroz con tomate, rebozadas y con un corazòn de mozzarella fundida, que te desborda de placer en cuanto llegas a él.

Todas las pizzas que tomamos estaban deliciosas, pero un servidor se zampò una de las mejores "fior di zucchini" que ha tomado desde que ha llegado a la capital del mundo (y ya van unas cuantas). No tiene mayor secreto, la verdad, pero a estas flores de calabacìn, ademàs de darles un mìnimo toque de queso en su interior, las adornan con un toquecito de anchoa. Y vaya, el contraste entre el dulzor sabroso de la flor del calabacìn con el queso y el salado de la anchoa, sobre el fondo de la masa fina de la pizza, està sencillamente superior.

De beber, como procede, nos tomamos un par de Peroni. El conjunto de comida, bebida, lugar y precio resulta, en su contexto, casi insuperable. Un local para tener muy en cuenta si uno pasea en horas de comida por el Trastevere.


Atleta in riposo

Cuando una cosa me emociona, no suelo quedàrmela para mì. Puede que me equivoque (aquello de que esto no es un diario...), pero vaya, hoy hago una excepciòn, con algo literalmente fuera de serie. Cuando uno tiene la suerte de trabajar, como yo, en el Museo Nazionale Romano, se topa a veces con cosas como ésta: no forma parte de mi labor en Roma, pero entrar en una sala de museo y toparte con lo que véis, justifica, sin màs, una visita reposada a esta ciudad.
El Museo Nazionale Romano tiene una de las colecciones màs ricas de la ciudad en inscripciones y esculturas, desde la protohistoria hasta el paleocristianismo. La gente suele quedarse en su sede de las Termas de Diocleciano o en el espacio octogonal de la misma sede. Y casi siempre se olvidan de llegar hasta el Palazzo Massimo alle Terme, que también pertenece a la misma entidad, aunque està algo alejado.
Entrar en una sala, toparte con la distribuciòn de esculturas que véis y derretirse de emociòn, es todo uno. Es una de las salas màs espectaculares de toda Roma (sé bién qué me digo) y en media hora de visita allì, entraron sòlo dos personas!!! Imperdonable y, claro, mucho mejor para los que estamos. El rey helenìstico representado como atleta, en primer término (se especula con que pueda ser Atalo II, aunque a mì me gusta pensar que sea el III, por su apariciòn en la poesìa de Horacio!), mira casi con altivez, al boxeador, que se encuentra al fondo de la sala.

El atleta reposa tras el combate (de boxeo o de pancracio: miradle las manos), con una mezcla de aturdimiento y estupefacciòn, que la estatua y su artista transmiten con pasmosa sencillez y eficacia. No sabe dònde mirar, pero mira. Ha sobrevivido, los miembros de su cuerpo empiezan a distendirse, pero su espalda y su musculatura estàn todavìa tensas.

Las heridas se reflejan en su rostro, bajo los ojos, en su nariz, en esa boca que se entreabre buscando la brizna de aire que le dé, de nuevo, la vida.
Es una estatua, la del atleta en reposo, del siglo I a.C., que me emociona de veras. Es de las que màs me gusta de Roma y pienso, cuando la veo, que Miguel Angel tuvo que haberla visto (aunque sé que eso no es posible, pues fue descubierta màs tarde) para poder transmitir sobre todo en sus frescos de la Sixtina, exactamente, el mismo tipo de fuerza y de contenciòn que muestra esta obra de arte suprema.

Si vais a Roma, no os perdàis este Palazzo Massimo alle Terme, por favor, desde el tercer piso, hasta el subsuelo: tiene tantas cosas admirables...la que màs, con todo, ésta.

17 octubre, 2006

Ciavolich Montepulciano d'Abruzzo 2005

Una familia en activo en la localidad de Miglianico desde 1853, decide en tiempos recientes revitalizar la empresa e, incluso, lanzar al mercado nuevos productos con uvas de larguìsima tradiciòn. Tal es el caso del Ciavolich monovarietal de la uva Montepulciano d'Abruzzo, que se comercializa tan sòlo desde 2004. Los vinyedos se encuentran en Loreto Aprutino (Denominazione di Origine Controllata) , en un terreno mixto, entre calcàreo y arcilloso y las cepas tienen 20 anyos de edad. Por lo que cuentan en su pàgina web, la fermentaciòn se hace en cubas de acero inoxidable, con el sombrero sumergido y despuès, pasa cuatro meses en barrica. Se trata, claramente, de un montepulciano d'abruzzo concebido, comercializado y vendido como "vino joven", casi de anyada, que se presenta con 12,5% y conviene servir algo "fresco" (a 16 grados).

Es un vino profundo, de notable oscuridad, capa alta, con un recuerdo del color de la mora muy madura. En nariz tiene el olor de la fruta madura, de compota de frutos del bosque y en boca sorprende por una mìnima punta de carbònico, agradable. Su posgusto es largo y aporta las sensaciones del bosque en otonyo: humus, un punto algo dulzòn de podredumbre de las hojas caìdas, junto con un vago recuerdo de hierbas de sotobosque mediterràneo.

Se trata de un vino sencillo, con una buena realizaciòn técnica del sombrero sumergido a la que, sin duda, sacan aquello que buscaban: una gran extracciòn de color, junto con los aromas descritos. Lo tomé en un restaurante y pagué por él sobre los 12 euros. Un precio bien razonable para un vino muy correcto.

Enoteca Costantini

Uno de los amigos de Esalazioni Etiliche (enlace en la columna de la derecha, con una nueva presentaciòn de su blog, impresionante), tuvo la amabilidad de pasarme un listado de valor incalculable para mì: las mejores tiendas de vino en Roma. Hay que decir que esta ciudad, tan increible por tantos conceptos, lo es también por la gran cantidad de enotecas de calidad que posee. Suelen ser tiendas que combinan, en espacios no muy grandes, un ambiente para tomar vinos en copa y para poder comer algo mientras se hace la degustaciòn y, también, espacio donde comprar lo que te apetezca. Algùn dìa comentaré alguna de las que voy descubriendo. Pero la Enoteca Costantini se sale de ese marco.

Y lo hace por la gran cantidad de referencias que tiene (casi 5000), por la calidad de su selecciòn, por el enorme espacio en el subsuelo donde presenta sus botellas de vino (los destilados y champagnes estàn el el piso de la planta) y por el restaurante donde uno puede beber y comer. Estuve ayer por primera vez: no està lejos de casa, uno da un agradable paseo por el Lungotevere, bordea el Castel Sant'Angelo y sube a la Piazza Cavour donde se encuentra la tienda, en su nùmero 16. Tienen a un montòn de gente dispuesta a aconsejarte, tienen una franja de precios (para mi suerte) que va desde los 6 euros hasta los màs de 600 que puede costar un gran Barolo y tienen, ademàs, una mesa de cata donde desarrollan cursos y presentaciones.

Sòlo hay un problema, presente por lo demàs en cualquier tienda de vinos caros: mucho rico pedante, con dinero y nula cultura enòfila (no hay màs que ver còmo cogen la copa y oir qué cosas preguntan), necesario, por lo demàs, para que la tienda sobreviva con dignidad.
En resumen, un gran lugar para los enòfilos del mundo, que hay que tener en cuenta si uno està en Roma y quiere comprar vino del paìs.

www.pierocostantini.it

15 octubre, 2006

Casale del Giglio Shiraz 2004

Creo que estoy de suerte. Tras una minuciosa exploraciòn por mi barrio, decidì que uno de los dos negocios de alimentaciòn que màs me convenìa era el de los hermanos Pizzingrilli, en la Via della Lungara, 37-38. Resulta que uno de los hermanos es el presidente de la Asociaciòn Italiana de Sommeliers y tiene en su tienda, ademàs de un sinfìn de productos interesantes, una cuidada selecciòn de vinos italianos, de todos los precios. Y claro, me dejo aconsejar!

Me apetecìa empezar por un producto del Lazio (Indicazione Geografica Tipica), de rancia tradiciòn (los inicios de la bodega Casale del Giglio son de principios del siglo pasado) y màs reciente revitalizaciòn. Se trata de un vino de 2004, de 13%, monovarietal de shirah, cuyas cepas han crecido en Le Ferriere, agro Pontino (provincia de La Latina), a 50 km de Roma. Se trata de una implantaciòn bastante reciente, aunque no concretan en su pagina web (www.casaledelgiglio.it) cuan reciente es. Hacen una fermentaciòn alcohòlica a temperatura controlada de 28 grados, durante unos diez dìas, con bazuqueos diarios (no especifican de qué tipo) y la malolàctica la hacen en grandes cubas de acero inoxidable. Después se afina en barrica (no creo que màs de dos o tres meses: mi nariz no me ha dicho con qué tipo de madera, lo siento).

Tiene un color de capa media, tirando a alta, con un menisco y un ribete que estàn entre la cereza picota madura y las violetas frescas. Su olor es de uva bien madurada, de mora casi en mermelada (con bastante azucar: tiene una buena malolàctica), de especias (primero algo de pimienta negra; después, clavo) y, al cabo de un buen rato, flor (violeta) y dulce de membrillo. En boca encuentra su punto fuerte: es un vino muy agradable (tomado a 16 grados), con taninos suaves, amables sin ser empalagosos y un posgusto medio, quizàs un poco breve. Su madera, que tiene que ser poca, està perfectamente integrada y no pesa nada sobre el vino.













Violeta BY nik0022





Moras BY arquera

Monumentos romanos

Monumentum es una palabra latina que denota aquellas situaciones, lugares, sentimientos, cosas que nos sirven para recordar o hacer recordar. Quien quiere sobrevivir a la muerte, quien quiere ser recordado tras ella, manda erigir un monumento, escribe algo, se inventa una receta o hace alguna acciòn, que permite, sea lo que sea, sobrevivir a la segunda muerte, que es la que proporciona el olvido tras la muerte fìsica.

Este 2006 nos ha proporcionado un "voluptuoso" calendario en que la fiesta del Pilar caìa en jueves: Roma ha sido visitada por media Espanya y, casi, por toda Catalunya. Entre estos, ha venido mi familia, de ahì mi "apagòn teconològico" de estos ùltimos cuatro dìas: he estado haciendo de turista puro y duro! Me he dado cuenta, de paso, que Roma no es una ciudad especialmente apta para ninos y preadolescentes. Mis hijos se han interesado, claro està, por un montòn de cosas, pero lo que màs les ha impresionado han sido las catacumbas de Santa Agnese (muy bien conservadas y con el cuerpo de la santa in situ; la cabeza, no: fue decapitada en lo que hoy es Pzza. Navona y la cabeza se encuentra en una iglesia allì!) y los artistas callejeros de la misma plaza. Hemos visitado una buena cantidad de "monumentos", de recordatorios de lo màs variado de la Roma no cristiana (entre ellos, de lo màs impactante, la nueva presentaciòn, en los Museos Capitolinos, de la estatua ecuestre de Marco Aurelio, en la foto BY antmoose);

de la Roma paleocristiana (en la foto BY braham ketcham), entre ellos el impresionante mausoleo que Constantino erige en memoria de su hija, Santa Constanza, muerta en Antioquìa en 354, que se conserva intacto. Y muchas otras cosas, hasta llegar a las obras fundamentales del Renacimiento y del Barroco, de Borromoni, de Maderno, de Bernini...

Lo màs novedoso también ha caìdo en el zurròn: tuvimos la gran suerte de que nos invitaran a la inauguraciòn de la ùltima joya de los Museos Vaticanos: en el 2003, cuando se procedìa a las obras para ampliar el aparcamiento del Estado del Vaticano, se decubriò una parte de una necròpolis, la que flanqueaba la Via Triumphalis, por donde los emperadores entraban en triunfo en la ciudad de Roma. La necròpolis està intacta, los monumentos han sido restaurados in situ y se han musealizado para que los podamos ver desde la altura, como espectadores privilegiados que, en tres metros salvados por escalones, damos un salto en la historia del siglo XXI al I d.C. A partir de esta pròxima semana, se podrà visitar sòlo los viernes y los sàbados, previa cita. No os lo perdàis, si podéis.




Pero claro, con tanta visita y tantos km caminados, se abre el apetito y llega, entonces, el momento de otro tipo de monumentos, los de la panza, de los que Roma està, también, muy bien surtida. Este puente del Pilar ha caìdo en jueves y viernes, con lo que hemos tenido la suerte de poder comer los dos grandes monumentos culinarios que los Romanos comen, especialmente, en estos dìas:
los jueves, en Roma, toca gnocchi di patata, esa deliciosa pasta hecha a base de harina y de patata, que en la foto véis BY realityfood. Normalmente yo, cuando como gnocchi, me conformo con un antipasto vegetal y de segundo, la pasta. En Roma eso no suena raro y hay mucha gente que lo hace. Nosotros los comimos al sugo, de la manera màs sencilla posible. Y lo hicimos en un restaurante detràs de los mercados de Trajano y de la Via Cavour, donde privilegian la comida romana: Hostaria da Tonino "La Taverna" (en Via Madonna dei Monti, 79).

Por si eso fuera poco, caìmos en el viernes y en un lugar muy alejado del primero, en la Antica Osteria "da Giovanni" (Via della Lungara 41/a), comimos lo que los Romanos suelen tomar los viernes (todo el anyo, aunque en Cuaresma, màs, claro): bacalà al gratè. Una sencìllisima receta de bacalao desalado, con patatas al horno y un toque de gratén sobre una picada de frutos secos, ajos y hierbas aromàticas. Un servidor se atizò, antes del bacalao y después de unos pocos km, un tercer monumento romano:

la "pasta e ceci". Cualquier tipo de pasta, aunque yo la he comido casi siempre con fideos algo gruesos (en la foto, BY realityfood, con fusilli), puede adaptarse a este final de presentaciòn, que es con garbanzos guisados y orégano. todo, una pura delicia. No hace falta que os diga que ambos sitios son, ademàs, bonitos y baratos!

Y bien: fortificados en cuerpo y espìritu, habiendo alimentado nuestros ojos tanto como nuestros cuerpos, podemos afrontar, ahora con plenas garantìas de éxito, una nueva semana de trabajo intenso!!!

PS. Para un siguiente post quedan ya algunos comentarios sobre los vinos que he ido catando estos ùltimos dìas.