28 junio, 2006

Y ahora, ¡de Bergamo a Barcelona!

El amigo Franco Ziliani, me atrevo a decir que uno de los portaestandartes de la "libre opinión" en el mundo de los vinos italianos, acaba de incorporar en su blog (referencia para este tema en Italia, desde su tierra adoptiva, bergamasca: lo tenéis en la columna de la derecha, "Vino al vino") unas cuantas referencias de blogs hispanos, tanto del mundo de los vinos como del mundo de la comida: ¿cómo entender una cosa sin la otra, verdad? Yo le agradezco profundamente sus comentarios y le digo, además, que intentaré, en la medida de lo posible, hacer realidad lo que le comentaba en "privado": che i vini spagnoli siano ben conosciuti in Italia e che i vini italiani siano ben conosciuti in Spagna. Sono sicuro, caro Franco, che attraverso la communicazione tra le due nostre blogosfere, quella italiana e quella spagnola, su i cibi e i vini, l'impegno sarà un successo. E se non l'è, ci sarà almeno un po più di felicità e di godimento lungo la nostra strada! Cari saluti e grazzie!

27 junio, 2006

Acústic al Montsant

Hoy nos hemos despachado con una cena fría en casa, a base de ensalada de arroz y pollo al ast (para los niños) y de restos de tortilla de cebolla y calabacín y sardinas en escabeche (los mayores). Para acompañar esta cena de verano, he pensado que no quedaría nada mal un Acústic, de la DO Montsant. Como ya reseñaba hace cierto tiempo El Mundo, se trata del proyecto personal de Albert Jané (hijo de los Jané Ventura, de la DO Penedés) y de su esposa. La bodega se encuentra en Els Guiamets y posee unos lagares subterráneos del siglo XIX en los que se cría el vino en barrica. Posee un pequeño viñedo en propiedad: dos hectáreas de garnacha y samsó de poco más de 70 años. El trabajo en viña se hace en vaso y no se emplean ni herbicidas ni tratamientos agresivos para el viñedo, aunque no se trata de "cultivo ecológico". Sus suelos y alturas son muy diversos, y van desde casi 300 metros hasta 600 metros de altitud, sobre arcilla roja con mucha piedra, arenas blancas y suelos de canto rodado. En 2005 se elaboraron 21.000 kilos de uva, con 63 barricas de 225 litros de roble francés nuevo y hasta de dos años.
El vino, servido a 16 grados de temperatura (posee una graduación de 14,5%), se presenta a la vista con un menisco impresionante, impenetrable a la luz, de tonos claramente picota muy madura y con un ribete que va degradando suavemente su color en una escala de violetas hasta la transparencia. Sus aromas son los de una fruta muy en sazón y los de una fermentación maloláctica perfecta, plenamente integrada en la madera: grosella negra y mora de zarza, compotadas, junto a unas puntas muy ligeramente balsámicas (eucalipto) y una ligerísima torrefacción, dejan paso a una boca intensísima, que llena por completo paladar y nariz. El trago aporta unos taninos un poquitín asperos todavía, pero de gran nobleza (se dejan sentir en los laterales, no en la parte frontal del paladar o en la lengua). El postgusto asombra por su nitidez y plenitud y reproduce por largos segundos los aromas que ya agradaban en nariz. Su combinación con las sardinas escabechadas (lo más peliagudo de la cena) me ha asombrado, porque ha funcionado muy bien. Los niños han bebido agua, aunque han olido el vino.

De San Francisco a Barcelona

Alder Yarrow, el animador de uno de los blogs mejor informados y más activos de la costa oeste de los Estados Unidos (mirad el enlace en la columna de la derecha), ha tenido la gentileza y la amabilidad de incorporar el blog de EsTintoBásico y el mío en sus enlaces en español.
¡Ojalá que esto permita hacer conocer las novedades de los vinos españoles en América!
I hope that the choice you have made, Alder, linking your blog with these two spanish wine sites, will be rewarded, at least through good information about spanish wines and news! All the best, and thanks!

¿Magritte y el vino?

Una amiga encuentra esta imagen en la red y me la regala. A ambos nos apasiona Magritte y yo tengo varios catálogos de su obra en casa. Los motivos son suyos, la mano parece suya, pero a mí me suena raro y no encuentro la imagen en ningún libro del genial pintor. El cuadro, en cualquier caso, es bonito y sin querer meterme a crítico de arte, me sugiere aquello de "la naturaleza dentro de la botella": el vino y su botella, en una habitación cerrada, son la puerta hacia lo natural, que se intuye en la ventana, pero se ve en la pared.
!Cualquier ayuda que me permita identificar lo que os muestro
será muy bienvenida!

25 junio, 2006

Evidencias y consecuencias

Me rindo a las evidencias que, por supuesto, acaban trayendo sus consecuencias. Creo que mi familia ha empezado a notar que esto del mundo del vino me lo tomo en serio. Además del libro antes reseñado, ¿sabéis que me han regalado hoy como colofón de los festejos de Sant Joan?

¡¡¡Pues sí!!! la caja de 54 aromas de Le Nez du Vin. Me diréis, y lleváis razón, que lo que hay que hacer es catar el vino y no los aromas artificiales de Lenoir. Pero no es menos cierto que para entrenar la nariz en ciertos aromas no siempre fáciles de encontrar en nuestro entorno y, por lo tanto, también fáciles de olvidar, no hay como tener un buen repertorio a mano. Y éste es completo de veras.

No suelo hacerlo, pero me apetece citar ahora a un poeta sevillano, quizás no muy conocido fuera de Andalucía, pero brillante, que una íntima amiga me ha hecho conocer recientemente, Pablo del Barco. De su libro El Laberinto de las Palabras (laberinto del sentido), Factoría del Barco, Sevilla, 2006, p.53, es ésta definición de la "pasión" (que es la que ahora me anima):

"pasión
las pasiones
armonizan
sinrazones
interpretadas
en inagotable
manantial"

Tersa, viva forma, además, de recuperar la tradición de los poemas acrósticos y mesésticos. Digo.


"Alarde" de vinos rosados

No os penséis que me he vuelto loco, titulando esta nota con un "alarde" de resonancias tanto militares, como polémicas (por la reivindicación, en el alarde de Irún, de la participación de las mujeres en él). Tomo la palabra, según una de las acepciones que da de ella el DRAE en red (www.rae.es) , en el sentido de "revista", es decir, de "inspección que un jefe hace de las personas o cosas sometidas a su autoridad o a su cuidado". Poco o mucho, todos los amantes del vino en esta tupida red virtual, somos "jefes" de nuestros vinos, estamos muy mucho por cuidar de ellos y, de vez en cuando, "inspeccionamos" su contenido y, si ha lugar, opinamos sobre él.
Hecha la aclaración (es que la palabra "alarde" me encanta, pero antimilitarista como soy, me da cierto apuro usarla), quisiera comentar un poco la sucesión de vinos rosados que he probado entre la verbena de Sant Joan y el día 25 de junio. Han sido días de calor y apetecía mucho acompañarse, en ellos, de vinos rosados, frescos, servidos a 10 grados aproximadamente. No voy a hacer defensa alguna de este tipo de vinificación: temo que se ha convertido ya en un tópico (por lo que he leído estos últimos tiempos) hablar de los "poco valorados" vinos rosados, de los "tintos de segunda", etc. Entre quienes leemos y redactamos estas notas creo que existe una opinión consolidada (y si no es así, ¡ya me lo haréis saber y entraremos en comentarios!): "es muy fácil hacer un vino rosado mediocre y muy difícil hacer un gran vino rosado". Yo soy firme defensor y partidario de ellos. Por lo demás, y dadas las fechas, no han sido pocas las publicaciones que han opinado sobre los rosados 2005 (eso sí lo tengo claro: este tipo de vinos, del año porque no aguantan mucho más), entre las más destacadas, en mi opinión, Carlos Delgado en EPS, y la revista Vinos de España (número 59).

Todas las botellas que probamos fueron monovarietales (otra manía que tengo: me cuesta mucho encontrar un rosado de mezcla cuyo porcentaje pueda salir en la etiqueta, que me guste) La primera de ellas "pertenecía" a una pequeña bodega, Celler Can Pujol (www.cellercanpujol.es), que comercializa la marca Torrents Carbó. Tienen tienda en Barcelona desde hace cierto tiempo (C/ Casanova, subiendo a mano derecha, entre C/Consell de Cent y C/ Aragó), aunque la casa madre y la bodega están en Vilanova i la Geltrú. Es un monovarietal de merlot cuyo "mayor" problema es que, quieras o no, acabas comparando con los otros grandes merlots rosados catalanes: Can Ràfols dels Caus, Mas Comtal y Roura, entre los mejores. Yo creo que resiste muy bien la comparación: es un merlot de color frambuesa no muy subido, pero con grandes destellos de viveza en copa sobre blanco. Tiene una nariz muy delicada (supongo que no han sometido al mosto a una maceración demasiado "agresiva"), en la que de forma más sutil que en otras añadas, sobresale la fresa del Maresme (la de Huelva huele a otra cosa: que me perdonen porque tampoco estoy diciendo que sea mala, conste) sin más aportaciones que la de la fruta (no hay aquí ni chiclés ni palotes ni nada parecido, como útimamente sucede con algunos rosados, sobremacerados en mi opinión: Mas Comtal 2005, por ejemplo). Su paso por boca es más satisfactorio que su nariz: es un vino redondo, casi graso, bien estructurado, que te llena y te ofrece un trago bastante largo. La relación calidad-precio resulta óptima: ¡me regalaron la botella!

La segunda botella que descorchamos es el ya famoso rosado del "Pago del Vicario", un monovarietal de petit verdot, para cuya filiación y características básicas me remito al blog de nuestro compañero Víctor, que hizo de él una reseña magistral (encontraréis el enlace en la columna derecha de mi blog: Polakia). Víctor hacía este comentario tras haber probado el vino: "En cata se muestra un rosado sorprendente, más subido en visual, con un precioso rojo cereza, casi picota, brillante y limpio, con una capa media y buena densidad. En nariz destaca por su frescura sobretodo denotado por aromas de menta fresca y balsámicos, con la fruta roja muy madura, casi alcohólica, similar al cassís y ligeras notas de anisados. No se hace pesada, ni es excesivamente golosa. En boca buena densidad, algo goloso, pero equilibrado, con bastante frescura, gracias a una correcta acidez. Un rosado singular y diferente." Estoy muy de acuerdo con sus apreciaciones y por ello las reproduzco. A mí, tanto desde el punto de vista visual como, sobre todo, del gustativo (en el olfativo, quizás menos), me parece un vino rosado "poco" rosado: tiene una capa cromática casi alta, tiene unos apuntes balsámicos muy interesantes (sutiles) y tiene una boca densa, casi grasa, aunque con unas puntas de maceración carbónica y de acidez que hacen que su trago sea muy agradable y suave. Aunque no me atreva mucho con este tema todavía, creo que es un vino que casaría a la perfección con las preparaciones ligeras de atún para el verano: un escabeche de atún pongamos por caso; o un atún que hago yo, ala brasa y con un pesto ligero de albahaca y salvia; u otro, que hace un amigo, con unas verduritas salteadas (sin tomate). Como muy bien decía Víctor, es un "rosado singular" y muy a tener en cuenta. Además, y a mí me gustan estos detalles, la botella es muy hermosa, un poco más alta de lo habitual y con las espaldas algo caídas. ¡Y cuidan la calidad del corcho, cosa poco habitual en los rosados!. Me ha recordado mucho, muchísimo (aunque reconozco que no he probado la añada 2005 todavía) al rosado de Bàrbara Forés (Terra Alta), aunque éste está hecho con garnacha y syrah.


Y la tercera y última botella de este "alarde" es mi descubrimiento de este verano (quiero decir que no había probado antes yo este vino): un monovarietal de syrah, "Viña Aljibes" 2005, realizado por la bodega Los Aljibes, vino de la Tierra de Castilla (www.fincalosaljibes.com) . Tengo que reconocer mi "flaca" por los rosados de syrah, vinos de amplia producción en el sureste de Francia, y tengo que ser sincero: este rosado de Aljibes es muy superior a cuanto había probado yo de syrah hasta ahora. Es un vino brillante, de vivos colores que te recuerdan la cereza madura (no picota) de Arenys de Munt (ayer compré un kilo de la variedad que sólo se produce allí -o eso dicen los payeses!-y pensé "ése es el color"), con tonos quizás de cierto arco iris (hacia azules, según le dé la luz). Mi recuerdo de los syrahs era el de una paleta cromática mucho menos rica, más apagada y cercana a a "piel de la cebolla de Figueres". Éste me ha sorprendido agradablemente. Sus aromas son los habituales en este tipo de vinos: fresa, primero, y después un tono algo más subido, ya de frambuesa no sé si en compota, pero sí por lo menos bien madura y con abundante azúcar. Cuando tomas el primer trago, generoso, predomina la acidez de la frambuesa y de la fruta roja, aunque como ya pasaba con el anterior vino comentado, los aromas y sabores perduran en boca más de lo habitual: es un vino sabroso, muy rico, en su punto y con un ligero, muy suave, burbujeo del carbónico, que invita a seguir bebiendo.


24 junio, 2006

Sant Joan

No se puede negar que soy hombre de fortuna: los primeros regalos que he recibido por mi onomástica y cumpleaños (sí, sí, todo en uno!), han sido el fabuloso libro El vino, uva a uva, que me va a dar largas horas de aprendizaje; y una botela "magnum" de oli Doix, 100% arbequina, que me dará horas de placer. ¿no está mal, eh?

22 junio, 2006

GARVM

Esto es lo que en catalán llamaríamos "peix al cove", el "pescado en el capazo" y es una bonita imagen, en mi opinión, de la riqueza de especies del litoral norteafricano (se trata de un mosaico conservado en Túnez, del siglo III d.C.). Viene bien para hablar un poco de qué es el garum (liquamen es la palabra que designa a esta salsa, a partir del siglo I-II d.C., pero se trata de lo mismo), cuya materia básica es, precisamente, el pescado. La mejor receta del garum nos la da un escritor de esta misma época, inicios del siglo II d.C., Gargilio Marcial, autor de obras veterinarias (cómo curar el ganado vacuno) y sobre el cuidado de los árboles frutales. Dice Gargilio: "se cogen pescados grasos, tipo anguilas o sardinas y, junto con estos pescados, hierbas aromáticas secas y sal. Se escoge un recipiento sólido y que pueda cerrar bien, de entre 26 a 35 litros de capacidad, se toman las hierbas secas, que tienen que ser muy aromáticas, tanto cultivadas como silvestres (coriandro, hinojo, ruda, menta, orégano, etc.), y se ponen como base en el fondo del recipiente. Encima se dispone una capa de pescado (entero si es pequeño; a trocitos si es grande) y encima, una capa espesa de sal, de por lo menos dos dedos. Se van rellenando capas así, hasta llegar al final, se cierra bien y se deja reposar siete días. A continuación, y durante los veinte días siguientes, se abre el recipiente y se va revolviendo su contenido, hasta el fondo. Al final, se recoge el líquido que este proceso haya producido". Tal y como sucede con el vino, el garum más preciado (gari flos) era el primer líquido que se recogía (como el mosto flor, se le llama "flor de garum"). Por supuesto, la foto que he mostrado en el anterior post, corresponde a la producción industrial de este jugo, y no a la artesana, que es la de la receta, pero el sistema es el mismo. Como lo es, también, el que se usa en el sudeste asiático para realizar el nuoc-mam, "agua de pescado", condimento nacional de países como Tailandia o Vietnam.

El uso de este condimento es general en la cocina romana y Apicio, a quien se atribuye el único recetario completo que nos ha llegado de esta época, lo pone en todo: en recetas de pollo, de cerdo, en salsas de todo tipo, en recetas con frutas (cazuelas con peras, con membrillos) y, también, en combinación con vino...


Una de las pocas recetas donde Apicio es explícito en todos sus pasos lleva, precisamente, garum: "Lechón relleno, hervido. Hay que quitar las entrañas del lechón y dejarlo con carne, para rellenar. Se sofríe. Se machaca pimienta, apio de monte, orégano y se añade garum, se ponen sesos en cantidad suficiente, se baten unos huevos, se añade más garum y salchichas ya cocidas, cortadas a trozos. Se unta bien todo el lechón con garum y, después, se rellena con la farsa, se cose y se pone en una olla de agua hirviendo. Cuando esté cocido, se saca, se seca y se presenta sin pimienta." Sin comentarios...


¿Dónde podríamos aplicar este tipo de salsa, hoy en día? La verdad, yo no lo he intentado nunca, pero se me ocurre: en Nápoles y en Sicilia es muy habitual tomar la pasta asciutta con sardinas, de variadas maneras, también en salsa. Y pienso que quizás no nos disgustaría del todo poner unas sardinas a macerar unos días con hierbas aromáticas y sal y usar después el producto resultante para hacer unos espaguetis con ellas. ¿Con qué tomaría esta pasta? Pues a falta de un buen Falerno campano, le echaría un buen rosado sardo, por ejemplo, de cabernet sauvignon, bien fresquito; y si no lo hay, entonces escogería cualquiera de los fantásticos rosados que se hacen hoy en España: desde el comentado por Polakia, Pago del Vicario petit verdot, pasando por el último Albet i Noya, de cultivo ecológico (mezcla de varias uvas) y terminando por un buen merlot (Mas Comtal o Torres Carbó, del Penedés) o un syrah (Aljibes 2005, por ejemplo, vino de la tierra de Castilla, una de los últimos que he tomado y que me parece delicioso).





21 junio, 2006

Una fábrica de garum a orillas del Atlántico



Estábamos comentando en la página del amigo "gourmet de provincias", las características del garum romano y sus equivalentes más cercanos hoy en día (lo que en el Sudeste asiático se llama, aproximadamente, nuoc-mam). Y le decía yo que la más famosa fábrica conservada de la preciada salsa / jugo en la Hispania romana se hallaba (¡y se halla, vaya!) en la localidad gaditana de Bolonia, antiguamente Baelo Claudia, a orillas del Atlántico. Gracias a la generosidad y amabilidad de unos queridos amigos sevillanos, pudimos mi familia y yo mismo visitar esa zona durante la pasada primavera: un auténtico lujo, como podéis ver en las fotos. A pie de playa (casi como en Empúries), se alza la ciudad romana y lo más cercano al mar, claro está, es la fábrica de garum (de allí procedía su materia primera) En la foto superior, podéis ver una panorámica general de la playa de Bolonia desde las ruinas de la ciudad romana. Y en la inferior, los depósitos que servían para la fabricación de una salsa / acompañamiento, que Apicio, uno de los primeros gurmets del mundo occidental, hizo famosa. ¡A tu salud, pues, "Gourmet de provincias"!


19 junio, 2006

L'estupenda coca de Sant Joan

Llamadme poco original y os daré la razón, pero una de las cosas que, por ahora, me han encantado de este sistema de comunicarnos, es la generosidad con que la gente prodiga saberes, consejos y sinceridad. Y ya puestos, servidor se llama Joan, cumple, además, años el dia de Sant Joan y tiene a bien considerar como algo especial, por estas y otras razones, el paso del solsticio de verano que, aunque tarde, celebramos por aquí la noche del 23 de junio. Por todas estas razones y porque suelo acompañar a la "estupenda coca de Sant Joan" (Sisa dixit) no siempre de la misma forma (¿qué queréis? A mí me encanta la coca con fruta escarchada y piñones), me gustaría abrir un "concurso de ideas". Con la "armonía" para las lentejas surgieron muy buenos consejos y, ahora, en mi primer Sant Joan "bloggero" o "postero" (que no sabría cómo decir), me gustaría conocer vuestra opinión sobre la coca.
Como ya pasó con la ilustre legumbre, os avanzo mi opinión. Aunque algún buen y entendido amigo mío defiende el cava semi para la coca, yo no he probado nada que me satisfaga del todo en este ámbito. Tampoco he obtenido buenos resultados con ningún moscato d'Asti, la verdad. Mis preferencias se decantan, en estos momentos, por un moscatel que case bien con la dulce fruta, pero que al mismo tiempo aporte frescor y acidez en boca, además de un buen impacto olfativo. Me tienen el corazón y el paladar robados la Axarquía malagueña y, allí, claro está, el moscatel Tres Leones de López Hermanos, por ejemplo; o el Molino Real (o MR, que todo se puede beber) de Telmo Rodríguez, o esa maravilla de la que tanto he leído, que hace esa pareja creo que holandesa, pero de la que no he probado jamás una botella, Ariyanas se llama; o Jarel, etc.
Otra posibilidad, que me subyugó en el pasado Alimentaria, pero que no he probado nunca con coca, es alguna malvasía canaria, no las habituales, sino algo increíble llamado Brumas de Ayosa (2005), de la D.O. Valle de Güimar, con una impresionante acidez y un panorama para no olvidar, tanto en nariz como en boca. No sé cómo resultaría con la coca. Y ya puestos con la malvasía, me encantaría poder ensayar con ella algo que no hace mucho Albert Jané (de Jané Ventura) me dió a probar, procedente de una muestra de barrica: una malvasía de Sitges vinificada como blanco seco, pero con un mundo de aromas que me llevó, casi, a las mañanas del Sauternais o del Dereszla.
En fin, que si a alguien le gusta la coca, ha hecho "experimentos" con su armonía y acompañamiento y quiere aportar ideas y comentarios, será estupendo.


16 junio, 2006

Elogio de la sencillez en lo cotidiano


Tenemos tendencia a hablar y describir las acciones que consideramos más destacadas, por el motivo que sea. Pero últimamente leo también, en las notas de mis blogs de cabecera, comentarios sobre temas o situaciones que algunos podrían considerar banales, pero que a mí me interesan: de lo cotidiano, de aquello que, sin prever, pasa cada día, pueden también surgir cosas que interesen a los demás, cosas bellas o, simplemente, cosas de las que extraer pequeños momentos de placer. Pienso, en la aventura de la compra del queso d'Alos (explicada en Pistoynopisto) o en el "elogio al muslito de mar" (de Encantadísimo).

Bien, hoy me voy a atrever yo también. No me enojaré con nadie si me decís que os interesa un rábano, ¡conste! He tenido la fortuna (no pasa con mucha frecuencia) de poder comer en casa y me he preparado cosas sencillísimas, pero que he encontrado suculentas. De primero, me he preparado una ensalada: sobre una base de lechuga francesa, achicoria y espinacas crudas frescas (enteras), he añadido un poco de judía verde fría (sobró de ayer) y un tomate raff cortado a rodajas. He espolvoreado un poco de orégano fresco, recién preparado (tenemos ramas secas variadas en la cocina) y he aliñado con una vinagreta con un poco de sal, pimienta, vinagre de Jerez, miel y albahacas maceradas en aceite (media hora antes). Me ha encantado.

De segundo, he dejado en maceración con limón, un poco de aceite de Les Borges del Camp (arbequina) y tomillo, una pechuga de pollo. A la media hora, vuelta. Y a la hora, a la plancha, servida tras la ensalada y con otro poco de tomillo y sal (en el plato, no en la plancha). Muy a la italiana, también lo he comido con gusto.

Para acompañar estos dos platos, me he abierto una botella de Murmurón 2005 (ciertamente, no el de la foto!), que estaba a unos 13-14 grados. Esta semana estoy de festival del vino de maceración carbónica (mañana abriremos con unos amigos alguna cosa y ya os contaré).

¿Qué os puedo decir de este vino que no sepáis ya? La familia Eguren (Sierra Cantabria) es una de mis bodegas de referencia (www.eguren.com) y Marcos Eguren, uno de los enólogos que más aprecio: amor por la viña, trabajo de campo concienzudo, sencillez y vinos extraordinarios. Los que hace esta gente, tanto en sus distintas fincas de la Rioja (Sierra Cantabria Colección Privada; Finca El Bosque; Amancio; El Puntido), como de Toro (Numanthia; Termanthia), hablan de una empresa y de unos enólogos tocados por la mano del dios Baco. Yo he vivido grandes momentos con ellos. Murmurón es, quizás, su vino más "sencillo" y el que casaba mejor con lo que quería comer hoy. Un vino que nace de la ancestral técnica riojana que hoy venimos en llamar de maceración carbónica, pero que ellos, los Eguren, describen de otra forma. Ya sabéis que una de sus especialidades es la extracción de color y de taninos, y en este Murmurón 2005 (que no había probado todavía) se han lucido: a la vista, es un vino con un menisco color cereza picota muy madura, que raramente deja pasar la luz, y con un ribete de tonos violáceos, más claro. Los aromas que desprende el vino, sin darle vuelta alguna, son los de la fruta roja madura, muy intensos, más quizás de frambuesa y grosella negra; después, asoman las flores de la violeta y, al final, aunque muy matizadamente, puede que un poco de regaliz. En boca, se ofrece muy redondo, con unos taninos amables y una punta de carbónico nada agresiva, que se refugia en los laterales de la lengua y del paladar, más que en zonas frontales. Es persistente y tiene un trago agradable, amable y, casi, festivo, que invita a seguir bebiendo (con moderación, claro está, y siempre que no tengas que conducir, etc.). Las sensaciones de fruta y florales se confirman en boca, no así las de regaliz, que no he sabido reencontrar.

En suma, hoy he disfrutado, en soledad e intimidad, de un buen rato, sencillo pero sabroso. Y no sé por qué, me ha apetecido escribir sobre él.

15 junio, 2006

Sobre el vino en la Antigüedad (I): el falerno.


Hace unos días, gracias a las investigaciones de un equipo de la UB, ha saltado a la prensa de todo el mundo la noticia de que en la tumba de Tutankamón se encontraron unas ánforas. Una vez analizadas, se ha descubierto que el faraón consumía (aquello que se llevaban a su viaje final era lo más apreciado que tenían los antiguos egipcios en vida) vino blanco (cosa ya conocida), pero también vino tinto.
En el mundo del antiguo Egipto éste es un tema más o menos nuevo, pero en el de la antigua Roma, es mucho más conocido, tanto a través de los textos como de los hallazgos arqueológicos. Veámoslo.
Voy a escribir brevemente sobre uno de los vinos más conocidos y apreciados, porque en él se reúnen características que lo hacen muy parecido a aquello que comentamos y valoramos hoy en los vinos, el conocido como falerno.
Uno de los primeros tratados de viticultura del mundo occidental, el libro segundo de las Geórgicas de Virgilio (verso 96) ya nos habla de sus bodegas y uno de sus comentaristas antiguos, Servio, nos cuenta que el Falernus mons Campaniae est, in quo optima uina nascuntur, es decir, "el monte Falerno pertenece a la Campania y en él se dan unos vinos óptimos": ¡una vez más, la tierra volcánica unida a unos vinos de calidad!
El texto, con todo, que mejor nos describe a este vino y cómo era considerado en la antigüedad, es el de Petronio, en su famoso Satiricón (¡aunque sólo sea por la película que de él hizo F.Fellini). El banquete que uno de los protagonistas, un nuevo rico llamado Trimalquión, ofrece a sus invitados, tiene entre sus atraccciones principales,la siguiente: Statim allatae sunt amphorae vitreae diligenter gypsatae, quarum in cervicibus pittacia erant affixa cum hoc titulo: FALERNVM OPIMIANVM ANNORVM CENTVM.Dum titulos perlegimus, complosit Trimalchio manus et: "Eheu, inquit, ergo diutius vivit vinum quam homuncio. Quare tangomenas faciamus. Vita vinum est. Verum Opimianum praesto. Heri non tam bonum posui, et multo honestiores cenabant."

"Enseguida trajeron las ánforas de vidrio, bien cerradas, en el cuello de las cuales se leía esta inscripción: FALERNO OPIMIANO, DE 100 AÑOS". Mientras leíamos la marca del vino, Trimalquión nos llamó la atención y dijo: "vaya, así que vive más un vino que un pobre hombre!". Ea, pues, echemos un trago. El vino es vida y hoy os ofrezco Opimiano del de verdad. Ayer serví una cosa peor, y cené con gente mucho más importante que vosotros".

Es decir, ya en el siglo I d.C. tenían problemas con el cierre de las "botellas" (ánforas, vaya); ya había D.O.s (la del monte Falerno, por ejemplo), que tenían fama por encima de otras); ya había bodegas que comercializaban un vino extraordinario, mientras que otras intentaban mal imitarlo y, por supuesto, ya se consideraba que el vino era un tema muy importante. Cambiemos el nombre de Falerno de la bodega de Opimiano por el de cualquier otra gran marca en cualquier gran cena, y comprobaremos que, en las cosas básicas de la vida, poco ha cambiado el mundo en 2000 años.

Lo más divertido del caso, por finalizar con las ánforas con que había empezado, es que una de las que se han encontrado (no en la tumba de Tutankamón, claro) muestra, exactamente en el mismo sitio descrito por Petronio, una marca que dice:



¡F(ALERNVM) V(INVM) . O(PIMIANVM)!





12 junio, 2006

Mesopotàmia

Fa uns quants dies, vam anar amb uns amics a sopar al restaurant "Mesopotàmia", d'en Pius Alibek, al barri de Gràcia. Una altra estona us passaré el relat de què hi vam menjar. Ara, però, voldria explicar la primera sorpresa de la nit: tot recordant en Pius la implantació mil.lenària de la vinya a les valls del Líban, ens va recomanar amb entusiasme els vins negres que ell mateix importa. I la vam encertar!


Vam beure un Domaine Wardy, monovarietal de Syrah, del 2003 (14%), que en nas desprenia olors de fuita madura, de fruites vermelles compotades (mora i, sobre tot, grosella negra), de fruita de pinyol (prunes) i, al final, espècies (pebre negra) i un toc de canyella. En boca, era opulent, de cos, tànic i corpori, ple i rodó. A mi, sense haver-ne provat mai cap, em va “recordar” els vins millors de l’antiga Roma! Un vi fet a partir de l'antiga saviesa, que recorda aquelles terres plenes de sol i de fruita madura i les descripcions dels vins antics, també fets a la vall de la Bekaa, plens d'aromes d'espècies i, al mateix temps que tànics, rodons i suaus.
Qui vulgui mirar amb més calma aquesta empresa i els seus vins, així com la situació i productes del vall de la Bekaa (tristament famós per altres circumstàncies): www.domaine-wardy.com.

10 junio, 2006

Alentejo

El jueves pasado estuve cenando con unos queridos amigos en Évora (Pax Iulia), en el Alentejo portugués. Tengo que confesar que me plegué a lo "convencional" y pedí el bacalhao que fuera la especialidad de la casa. Como es costumbre en Portugal, no se suele comer dos platos convencionales y postres. Así pues, y sin pedirlo, como aperitivo del plato principal, nos sirvieron unos extraordinarios garbanzos con bacalao "esqueixat", trozeado, un pulpo con cebolla y vinagreta y unas tiras de carne de cerdo adobado. El bacalhao era "a Narcisa" y consistía en un buen trozo de morro confitado en aceite, frito en abundante aceite hirviendo unos segundos para que quede crujiente por fuera y muy tierno por dentro y acompañado de una cebolla pochada y unas patatitas enteras, cocidas con su piel, al horno. Todo ello fue acompañado por la gran sorpresa de la noche (para mí, claro, que no conozco bien los tintos portugueses): un vinho tinto Reguengos (embotellado por Carmim: www.carmim.online.pt), del año 2000, de la Garrafeira dos Sócios (medalla de plata de las Vinalies de 2005). Se trata de un vino hecho a partir de las variedades aragonês, castelâo y trincadeira, que ha reposado 12 meses en barrica de roble (probablemente francés, por los aromas de vainilla y muy suave bollería que desprendía) y que, a la vista, ofrecía un intenso color rubí en su menisco, con un ribete en el mismo tono, aunque de intensidad menor. En nariz, el vino se abre con una confirmación de la vainilla antes apuntada, con notas de pasas, de frutillas rojas en compota (más tirando a grosella negra y a mora) y, al final, un poco de especias (pero muy suaves). El buen trabajo con la madera se deja notar, y mucho, en mi opinión. Lo fuerte de este vino, con todo, viene con su entrada en boca: tiene un trago largo, envolvente, muy poderoso pero con taninos suaves, casi de terciopelo, que te dejan un cálido y persistente recuerdo tras su paso. Una gran elección (mérito absoluto de un gran profesional, camarero en el restaurante O Antâo, Rua Joâo de Deus, 5 e 7, Évora, telef.266706459, antao@jassis.pt) y una bonita sorpresa.

Barricas y toneles: ¿quién empezó?



De vuelta a casa, una de las conclusiones que he sacado de mi viaje es que los amigos franceses, además de hacer muy buen vino, siguen sufriendo de fuerte "chauvinismo". Me explico: según he podido documentar, ellos se enorgullecen de que fueron los primeros en usar barricas para transporte (no para enriquecer al vino, en primera instancia, ni para propiciar cuanto sabemos que sucede con el vino dentro de una barrica), ya en Burdeos en el siglo IV d.C. Posteriormente, lo que ellos llaman "tonneau", es decir cuatro barricas de 225 litros (900 litros) fue utilizado en su comercio con los Ingleses, a partir del siglo XII.
Bien, pues reivindico, a partir de lo que he visto y conocido (de lo que tomé fotos) que en el Sudoeste peninsular ya se utilizan ambos tipos de recipiente para vino en el siglo II-III d.C.
La imagen inferior muestra una placa de mármol, monumento funerario de una pobre (por haber muerto a los 14 años!) tabernera (conservada en el maravilloso Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, de Rafael Moneo): ¡fijáos de dónde está escanciando el vino que sirve!
Por otra parte, la imagen superior muestra un monumento funerario procedente de Évora (Portugal), que indica que los toneles de madera eran ya un recipiente bien conocido en la Hispania romana del siglo II d.C.

05 junio, 2006

Efemérides con lentejas

Como os anticipé, hoy hemos tenido en casa un cumpleaños especial porque se trataba de una persona que ha superado una gravísima enfermedad, con múltiple transplante de órganos y hoy cumplía 50 años. La persona en cuestión influenció en la elección de los vinos que tenían que agasajarle (¡no podía ser de otra forma!) y lo que convinimos, por mayoría de los que participaron en el debate, que tenía que ser un rosado con cierto cuerpo y entidad, acabó siendo el shyraz que tenéis en la foto: un Penfolds Bin 28, Kalimna Shyraz de 2001, que ha hecho los honores a unas estupendas lentejas frías, servidas con verduras en juliana cocidas al vapor y vinagreta con escaluñas. El vino lo he servido a 18 grados, lo he ventilado media hora antes, sin decantar. Visualmente es muy potente, de fuerte color cereza picota madura, casi de secano tipo Alcarràs, con un ribete algo desvanecido pero con un menisco casi impenetrable. Su lágrima (14%) es importante y cae lánguida copa abajo. En nariz se muestra algo nervioso, alcohólico, y tras el primer impacto (sin tocar la copa) en que han sobresalido las frutas rojas en compota (una buena maloláctica, muy completa, en barrica: 12 meses), la primera aireación ha dado unas notas de monte bajo y, sobre todo, de suave eucaliptus, que no han abandonado ya al vino. En boca, es un vino poderoso, envolvente, que tiene un trago amable y largo, con unos taninos muy suaves, casi sedosos, que proporcionan largas caudalías. Como ya habréis comprobado, quizás no era el vino más adecuado para esa ensalada de lentejas, pero era, eso sí, un vino estupendo.
Con el rape con gambas (en suquet), ha caído un cava Agustí Torelló Mata Brut Nature, fermentado en barrica, de 2001, degollado en julio de 2005: del color del trigo maduro, a punto de ser cosechado, y servido en una copa que NO tenía ningún tipo de punteado, nos ha ofrecido unas burbujas finas, persistentes, que nacían a media copa y formaban una extraordinaria corona en superfície. Un cava hecho con macabeo que olía a fruta de hueso madura, a pastelería, con un trago casi cremoso y muy agradecido. Nada nuevo, ¿verdad? en esta casa.
Para los postres, un vino dulce natural de shyraz (o syrah, o lo que prefiráis), de una casa desconocida para mí, Darimus, Vino de la Tierra del Campo de Cartagena. Pasan dos veces por las vides y aquello que no recogen en la primera vendimia, lo dejan sobremadurar por lo menos 15 días más y en una segunda vendimia (al estilo sauternais!), recogen esa fruta. El resultado, tras ocho meses en barrica y a pesar de una botella algo "curiosa" (para ser benévolos: parece diseñada por Emilio Salgari) es un vino de un color violeta intenso, de un impacto olfativo a frutas maduras en compota, higos, ciruelas, y una boca, en contraste, bastante fresca y nada empalagosa, casi floral (15%). Un vino interesante que, con todo, en mi humilde opinión queda bastante atrás (para acompañar al chocolate de una tarta sacher) en relación con un monastrell tipo Mataró o Castaño y, por supuesto, en relación a alguno de los pedro ximenez memorables, que todos conocemos (PX de Toro Albalá y para cosas más serias, Venerable o Reliquia de Barbadillo y varios etcs).

04 junio, 2006

Anthony Barton y la "joie de vivre"


Leo hoy en un periódico de tirada nacional un reportaje, no exento de ribetes polémicos, sobre Burdeos y su presunta cosecha histórica de 2005. Me quedo, hoy, con la frase, casi lapidaria (como corresponde a un buen epicúreo, para quien nada existe tras la muerte) de Anthony Barton, Château Léoville Barton, quien a la pregunta "¿Cómo definiría usted a un 'bon vivant'?", contesta: "es una persona bienhumorada que aprecia el buen vino y la buena cocina sin que por ello tenga que pesar 150 kilos y acabar borracho todas las noches". Como diría un buen amigo mío, "ahí estamos".
"¿Se considera usted un 'bon vivant'?" "Pues sí".

El caracol como metáfora


Yo tenía en la cabeza, como símbolo más visible de una zona y de su gastronomía, al caracol borgoñón, que, como bien sabéis, ha salido hace muy poco en uno de nuestros blogs de cabezera:


Pero hace unos años, y desde hace bien poco de nuevo en Barcelona, apareció otro caracol en mi vida gurmanda: curioso y bonita coincidencia, ¿verdad?




El caracol como símbolo del buen comer, del mejor vivir y de un ritmo reposado en las cosas de la vida. El caracol como símbolo, vaya, del placer. Voy a indagar, y si alguien me ayuda pues mucho mejor, sobre su presencia en la literatura.

03 junio, 2006

Al estilo de Virgilio














Ya os advertí que mi otra pasión es el mundo grecorromano. Ahí va una. Hoy queríamos comer pasta asciutta en casa y para sazonarla de forma algo distinta, he hecho una libre interpretación de un acompañamiento ancestral en el mundo romano: el llamado moretum, una receta del cual da Virgilio (bien, un imitador de Virgilio, para er sinceros) en el poema del mismo nombre. Pero es una libre interpretación que NO toca el fuego: en un mortero he puesto unas cuantas hojas de albahaca y de salvia frescas (esa suerte tengo yo: un pequeño huerto en una terraza con las cosas "básicas" de la vida), partidas por la mitad. Las he macerado media hora antes de la comida con aceite de argudell (de la cooperativa de Pau, en el Alt Empordà: quien no lo conozca, que vaya!), he añadido unos piñones (de los nuestros, no chinos o turcos, menos sabrosos y aromáticos) y dos dientes de ajo, he machacado ligeramente y he dejado reposar. Sólo me he ahorrado el vinagre y el queso, en vez de ponérselo fresco, se lo he puesto, ya con la pasta, de parma. La pasta al dente, la mezcla encima de la pasta, un poco de parma y...hummmm...delicioso. Ha quedado como a metà strada entre el moretum y el pesto toscano (que se hace más con salvia que con albahaca). va la receta acompañada de una maga preparando la pócima en el mortero para un pigmeo que, como veréis por un detalle que no pienso nombrar, va sobrado de todo. El detalle: la cosa se ha regado con un rosado, monovarietal de syrah (otra manera de nombrar a la uva, hoy ya llevo dos) de la tierra de Castilla-La Mancha, Aljibes, de 2005, con fuerte aroma de grosella y palote de fresa, fresco y con un punto de carbónico. Otro día hablaremos de puntuaciones y formas de valorar. Hoy me conformo con decir que estaba sabroso y acompañaba divinamente a la pasta.

Maridaje para lentejas


El próximo lunes se celebra en casa un aniversario importante y a la luz de los penúltimos comentarios de "Encantadísimo" (los últimos son, ya, alta política -sin retintín lo digo, conste-), hemos decidido poner una ensalada de lentejas, aquella que se sirve con la legumbre fría, junto con una juliana de verduras hervidas al vapor y al dente y su vinagreta (que suele ser al gusto de quien ese día la haga: aquí hay tantas vinagretas como cocineros se ponen al trabajo -un día hablaremos de ellas, ¡eh? es un mundo que me apasiona el de las vinagretas). Bien, mis apreciados y telemáticos contertulios: dentro de un par de horas voy a comprar los caldos que acompañarán a la comida y quisiera abrir un pequeño consurso de ideas: ¿con qué vino casaríais estas lentejas, servidas frías? Mis preferencias irían hacia un maceración carbónica de 2005 (el del Guelbenzu, por ejemplo, hecho con graciano 100%; o el de Luna Beberide, mencía 100%; o el ya famosísimo, pero muy sabroso, R. de Remírez de Ganuza, con tempranillo) o hacia un Pétalos del Bierzo 2003 ó 2004, cuyo perfume de violetas me tiene el coco comido. Pero me encantaría un contrastre de opiniones. El segundo plato será un rape con langostinos y los postres, una sacher, no directamente traída del Hotel Sacher de Viena (¡qué decepción, chicos, la sacher del Hotel Sacher!), sino de una pastelería de la parte alta de la Rbla.Catalunya, cuyo nombre no citaré. Para el rape, yo me tiro por el viognier de Vallegarcía; para la sacher, directamente voy a proponer un monastrell, vaya un mataró (así se la llama en el Maresme a la monastrell, ¿verdad?) de Alta Alella.

02 junio, 2006

Más vínculos

Incorporo también (y voy a dejar descansar ya a la máquina) el blog de un colectivo que me parece muy serio y que tiene algunas incrustaciones y comentarios de alto nivel, ya profesional.

Vínculos

Añado hoy a mi incipiente cuaderno de bitácora mi personal listado de vínculos a sitios realmente interesantes. Decidido como estoy a buscar "almas gemelas" (no os asustéis, no voy a montar ninguna comedia plautina en estas páginas!) y gente con la que compartir conocimiento y pasión, hago pública manifestación de que voy a incorporar a mi listado de sitios recomendados TAN SÓLO aquellos que son alimentados por personas sensibles, por personas preparadas y, lo más importante, por personas que tienen criterio y opinión propios. El conocimiento es, también, selección: no vale todo y el acopio de información no es más que eso, información. La criba, la selección a partir de la propia formación y sensibilidad (por supuesto, no todos tenemos que sentir lo mismo), son claves.
Así es que os recomiendo vivamente una visita y una lectura a los comentarios de "PoLaKia" y de "Encantadisimo": aprenderéis y disfrutaréis como yo lo estoy haciendo. Y conste que no sé ni quienes son!!!

01 junio, 2006

Risotto


Un amic em demana, avui mateix, quin vi li recomanaria per a un bon risotto amb parmesà (no ho ha especificat, però a mi m'agrada amb un cop final de forn i la crosta de parmesà per sobre). Li he contestat això. A veure si hi esteu d'acord o no: " Un bon risotto amb parmesà és un menjar cremós, untuós si es fa ben fet (jo també en faig). Si hi ha bolets pel mig, que sol ser, jo triaria un vi negre que fos més aviat jove, amb una punta d'alegria o fins i tot de maceració carbònica i poca fusta, que donés un lleuger contrapunt: si tries un vi amb massa cos, trigaràs dos dies a pair!. Sens dubte i encara que et costi una mica de trobar (aquí els preus són bons), del 2005: per exemple, les meves preferències anirien cap a un La Lombana Graciano 2005 (no té DO, pèrò es fa a Navarra), de bodegues Gelbenzu (té la gràcia que és 100% graciano i d'aquests n'hi ha molt pocs); o un R. (així "erre punto" de Remírez de Ganuza. També podria ser un Pétalos del Bierzo dels succesors de J.Palacios, que encara que no sigui carbònic, aniria de conya per aquest vi.Qualsevol d'aquests té molta fruita, no massa alcohol i ofereix un contrapunt una mica lleuger, però carnós també, al risotto. Et diria també algun vi italià, però són més difícils de troi¡bar per aquí: un rosso di Montepulciano hi quedaria de collons, aquí. "
Vet-ho aquí la meva resposta: al contrapunt de la sedositat i untuositat d'un bon risotto, un vi negre una mica més lleuger, viu i fresc, amb una bona càrrega de fruita i una mica de carbònic.
Ja m'hi posaria ara mateix a cuinar un bon risotto!

GENIVS ANNI



L'altra gran passió meva és el món antic, sobre tot el grecoromà. Aquest medalló de mosaic, del Nord d'Africa, simbolitza a la perfecció una de les coses que més m'estimulen i més em preocupen, al mateix temps: el respecte pels temps de l'any, perquè les coses succeeixin, al camp, l'una darrera l'altra i quan toca. I que la gent ho sàpiga. Aquest esperit protector de l'any sencer, en llatí Genius Anni, simbolitza molt bé el que dic: du el cap coronat amb els fruits de les quatre estacions, amb magranes, espigues, albercocs i raïms. Simbolitza molt bé una de les coses que em va apropar al món de la vinya i del vi: en ells, podem seguir el cicle d'allò que passa al llarg d'un any al camp d'una manera extraordinària. També en seguirem parlant!



Llistats

A una amiga de la meva dona li vaig fer, fa escassos dies, aquestes recomanacions, per una festa pel seu marit.
M'agrada intentar ajudar els amics a trobar aquells vins que escauen més a allò que els ve de gust. A veure si coincidiu amb aquests "consells", que tenien com a única idea, respectar la qualitat-preu, vull dir molta qualitat, en cada categoria o tipus, a un preu raonable:

"Llibre: José Casal del Rey Barreiro (Coordinador), Análisis sensorial y cata de los vinos de España, Unión Española de Catadores, Editorial Agrícola Española, Madrid, 2001, ISBN 84-85441-60-5. Sino el trobessis, busca’n un de molt recent que ha publicat en Mauricio Wiesenthal, en col.laboració amb un altre (aquesta setmana en tenien a la Llar del LLibre, al Passeig de Gràcia, a la zona de Vins).

Entrada: reivindico el valor i relació qualitat / preu increïble dels vins de Jerez. Per tant, començar per un Fino La Ina, ben fresc és molt bo i barat! I té la màxima consideració dels entesos.

Segon: un bon blanc, a preu raonable per la qualitat que té, atípic però excel.lent, és el Belondrade y Lurton, 2003 (D.O. Rueda), un blanc fet amb raïm verdejo i fermentat amb bàrriques de roure francès.

Tercer: si vols un bon rosat, en comptes d’un blanc, agafa un Mas Comtal rosat del 2005, fet amb raïm merlot, que és una delícia de colors i aromes de fruita vermella (maduixa, gerds).

Quart: un negre de maceració carbònica (tria sempre 2005, no 2004!) és un bon entrant abans d’un negre més important i a mi n’hi ha dos que m’agraden especialment, rioja, que és on millor es fa això de la carbònica. Un és el R. de Remírez de Ganuza. L’altre és el de Luberri. Grans vins per sota de 10 euros.

Cinquè: un negre amb cos i important. N’hi ha tants que és impossible triar realment. Per gustos personals i dels darrers tastats, en recomanaria dos: un, del Dominio de Valdepusa del Marqués de Griñón, que pot ser un Cabernet-Sauvignon del 2001 (també podria ser del 2000), o un Petit Verdot (2001) o un Syrah: bons immillorables a un preu al voltant dels 30 euros. Si no ho trobes, qualsevol vi de Abadia Retuerta val la pena: el darrer tastat, que és un Rívola 2003, era molt bo i per sota de 20 euros.

Final: postres exigeixen un vi dolç important, que pot ser de moscatell d’Alexandria (aquí jo recomano MR de Telmo Rodríguez, 2003, que pots trobar per 12 euros aprox.) o de raïm Pedro Ximénez (aquí jo recomano el PX de Toro Albalá, 2003, menys de 10 euros i al.lucinant), el primer molt més fresc i àcid que el segon.

Si vols un cava, les meves bodegues de referència son Agustí Torelló Mata i Llopart. Qualsevol, en funció del preu, d’aquestes dues et farà quedar bé. Si vols picar més alt, Alta Alella (Mirgin) o Privat, fan caves molt bons i innovadors aquí (amb chardonnay)."


I fins aquí aquesta petita llista. Recordeu una de les meves idees: comprar car i bo és fàcil; comprar bo i barat no ho és i exigeix més coneixement, lectura i tast! Però cal fer-ho i revindicar que la qualitat no té sempre a veure amb el preu elevat.

A la vinya



Hi ha una millor manera de presentar la meva passió que mostrar-vos un dels paratges més màgics que conec? Sí, sí, es tracta de la serralada del Montsant vista des de la Morera de Montsant. Uns amics, privilegi meu ser-ho!, hi tenen unes vinyes (no tinc encara permís per dir de qui són) i jo hi ajudo des de fa un parell d'anys fent la verema.
Per ser sincers, més que ajudar jo, ells m'ajuden a mi perquè, allà, hi aprenc un munt de coses i, a més, estic en contacte amb un troç privilegiat de natura: molt a la vora d'allà on, al Priorat (no és un nom casual, eh!), els monjos de la cartoixa van fundar el seu primer establiment, Scala Dei.
Tenien raó els monjos: toques la mà de la Creació, amb majúscules, en aquesta terra.
Seguirem parlant del Priorat que, modes a part, és un d'aquells indrets tocats per una força molt especial, que s'hi sent i que es transmet, també, a la seva gent i les seves vinyes. També als seus vins, és clar. És un lloc al que sempre cal tornar-hi.