05 diciembre, 2006

Marina Cvetic 2003 de Masciarelli

Los Abruzzi son una zona montañosa del centro de Italia, que mira más hacia el norte que hacia el sur y que tiene, como una de sus principales características, una generosa combinación de montañas y de laderas hacia el mar (en la foto BY Amenon), entre Teramo, Pescara, l'Aquila y Chieti. Como muy bien explicaba Juancho Asenjo (para mí, el periodista español que más y mejor conoce los vinos italianos), se trata de una zona que en los últimos veinte años ha pasado de embotellar casi en secreto fuera de sus límites geográficos, a un amplísimo reconocimiento de sus varietales más propios, la Montepulciano d'Abruzzo y la Trebbiano d'Abruzzo (http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=12&vs_fecha=200409&vs_noticia=1095220488). ¿Nos os suena a prioratina esta historia?

Este varietal de uva, además, mantiene ciertas similitudes con los vinos que se hacen a partir de la garnacha: se trata de una uva que aporta colores intensos a sus vinos y unos taninos algo agrestes, que hay que saber "domar" para que den lo mejor en copa. Estamos ante una uva que se usaba para los vinos a granel y para aportar color y cuerpo a otros varietales. Cuando las grandes bodegas de la zona se decidieron a vinificarla con mimo y esmero, han salido unos vinos extraordinarios. De uno de ellos quiero hablaros hoy para poner una "guinda" simbólica a los vinos probados estos días pasados en Italia: de la Cantina Masciarelli (www.masciarelli.it), para todos ustedes el Montepulciano d'Abruzzo del 2003 "Marina Cvetic"!

Es una de una de las grandes bodegas de la zona, situada en San Martino sulla Marrucina (a más de 400 metros sobre el nivel del mar), y llevada sabiamente por Gianni Masciarelli. Una de las líneas de la marca lleva el nombre de su mujer, Marina, y ella es la que se ha encargado de "diseñar" el producto, de principio a fin. Algo de miedo me daba, conociendo el varietal y la necesidad que tiene de botella para afinar y pulir sus taninos, abrir un 2003, con 14,5%. Pero os aseguro que vale mucho la pena. Mucho. En su web no dan detalles de vinificación.

Presenta el color de la cereza picota muy oscura, intensa y brillante, con un menisco casi impenetrable que se acerca a la negrura de la tinta china y que amplia sus dominios hasta el límite del ribete. Es de una capa muy alta y profunda. Su andar por la copa es majestuoso, lento y su lágrima parece, casi, la de la Pietà de Miguel Ángel: lenta, sinuosa, parece que no quiera llegar a deslizarse. El impacto olfativo es de extraordinaria complejidad: empieza con notas de tinta china, de cuero y de piel noble, para abrirse, al poco, a superiores notas florales, de flor marchita y de violetas (éstas dos notas son de manual, aunténtico lujo). Si su nariz es portentosa, su paso por boca lleva los ecos de la llegada de los emperadores a Roma, tras una gran victoria: presenta unos taninos rotundos, contundentes pero amables, de amplio trayecto y agradecidos, con paso firme pero delicado. De vértigo es ya su posgusto: tanto me impresionó que intenté medir sus caudalías, y me salieron entre 9 y 10. Jamás había probado yo algo así. Tras el trago, asoman aromas de cacao y, de nuevo, vegetales, más cercanos ahora al sotobosque mediterráneo y al hinojo salvaje.

Sin duda se trata del vino que más satisfacción me ha dado en estos dos meses italianos. Conocía la marca y la bodega pero no había probado jamás esta botella. Después he leído que ha recibido uno de los máximos reconocimientos en Italia: los famosos "Tre Bichieri" del Gambero Rosso. Si os digo que compré la botella a 18 euros, más de uno no me creerá.

Flores marchitas BY Persistent

2 comentarios:

Víctor Franco dijo...

¿Dónde dices que se puede comprar por 18 euros?

Lo de contar las caudalías es ya de traca, algo me dice que lo de entrar dentro de EsTintoBásico te ha hecho mucho daño ;-).

Buen fin de semana...

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Víctor, siento contestar tan tarde pero es que mi familia me ha tenido encerrado tres días en la montaña para que recupere "el pulso familiar"!!!
Bromas aparte, acabo de llegar a Barcelona, tras la desconexión informática. Sobre tus comentarios: 1. Esta botella vino de Roma: por no marear ya más al personal con mis notas romanas, la marca y la bodega las conocía de un reportaje que leí hace un año (me "grabé" el nombre) y en un muy recomendable bar por copas en la Via dei Banchi Vecchi vi que lo tenían por copas. Me hice abrir una botella, ventilé, tomé una copa y casi caigo al suelo ya desde el primer golpe de nariz. Busqué y busqué hastaque encontré en una tienda cerca de Campo dei Fiori donde la encontré y compré a este precio. Este puente he tomado una tercera botella con dos amigos, muy metidos en el sector (para entendernos, Mas Doix y Pasanau!), y les ha encantado. tengo pendiente ahora dar un par de vueltas por Barcelona y alrededores para encontrar alguna coas italiana y portuguesa para Navidades, pero no sé si lo encontraré por aquí.
Lo de las caudalías, es una vieja manía mía,de la que no suelo hablar, pero cuando me topo con un vino que me impresiona en nariz y el primer sorbo va parejo a la nariz, a la segunda intento anotar la persistencia del posgusto.
Un abrazo,
Joan

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