05 noviembre, 2006

Nàpoles y Pantelleria: Mueggen Moscato di Pantelleria 2000

Dia de trabajo en Nàpoles: ciudad en crisis permanente, con un entorno destrozado por completo por la mano del hombre, y todos los polìticos italianos haciéndose fotos y mandando millones de euros para algo que no tiene soluciòn, pues el problema es endémico y estructural. Tras mi tarea en el Museo Archeologico Nazionale (visita muy recomendable!), la ciudad me cae encima y decido marchar a paso apresurado. Vuelvo a la estaciòn y me topo con el letrero de "Circumvesuviana", el tren que recorre los pueblos de los alrededores de Nàpoles hacia el sur, hacia el Vesubio. Ni corto ni perezoso tomo el primer tren, voy siguiendo las estaciones sin saber dònde pararé. De pronto: PORTICI-BELLAVISTA. Y me digo: el destino me ha puesto en la pista de uno de mis pintores màs queridos, Mariano Fortuny, quien pasò un tiempo en esta ciudad y pintò uno de sus màs bellos cuadros en su playa (la foto BY Giuseppe Scognamiglio). Me cuesta Dios y ayuda encontrar el camino de la playa, comida por edificios que caen a ojos vista. Cuando la encuentro, sé que el viaje ha valido la pena: el golfo de Nàpoles en el "tramonto", con el agua a mi derecha y el Vesubio a mi izquierda, me hacen entender de golpe el por qué de la luz en esa pintura de Fortuny (imposible intentar reproducir esa luz aquì) .

El hambre azuza (un buen bocadillo de mozarella affumicata en el Museo es màs bien poco) y entro en la primera pastelerìa que encuentro ("antica pasticeria" promete el letrero, en la Via Diaz), donde sigue mi inspiraciòn. A la sombra del vigilante volcàn, me vienen a la cabeza las islas que se encuentran al otro lado del mar, Sicilia, Lipari, Pantelleria (en la foto BY lapona) y me digo "mucho serà que aquì tengan un buen passito de Pantelleria". Y sì!!! Con, màs que inspiraciòn, un buen trozo de suerte, me sacan una botella de uno de los vinos que embotella Salvatore Murana en la isla-volcàn: el muy reconocido Mueggen (por la planicie donde se encuentra el vinyedo), Moscato di Pantelleria del 2000. A un precio extraordinariamente razonable, me hago abrir una botella de 500 ml (asì lo comercializan) y lo acompanyo de una sfogiatella y de unos pinolati (la versiòn surenya de nuestros "panellets de pinyones").


Se trata de un vino dulce natural, sin encabezado alguno, hecho tan sòlo con moscatel de Alejandrìa (en la isla, llamado Zibibbo). Se hace la vendimia en agosto (el sol aprieta en Pantelleria y la planta sufre por la sed) y se exponen los racimos al sol, sobre piedras, durante no menos de 10-12 dìas, teniendo en cuenta que la exposiciòn tiene que ser uniforme y les dan varias vueltas a mano a lo largo del dìa. Tras la pasificaciòn fuera de la planta, se produce el mosto, la fermentaciòn y algùn tipo de reposo en madera, se supone, aunque la empresa no lo especifica. Se ofrece a 14 grados (con azucares residuales del 11%) y yo lo tomé, quizàs, algo "caliente" (ideal a 10 grados).






Deslumbrante, por brillante, color caoba de capa baja, con destellos y ribete verdosos: sol, mar y montanya de Sicilia. Làgrima elegante, mìnima pero persistente: las mejillas de la Piedad de Miguel Angel. Miel, melocotòn en almibar, orejòn de albaricoque, pan de higos, chocolate blanco, caramelo blando de toffee: pastelerìa napolitana y campo amalfitano. Densa consistencia, buena acidez natural, portentoso paso por boca, lento, seguro de su poder: procesiòn de Semana Santa en Sevilla. Enorme posgusto, frutos secos, de nuevo los higos y la miel: monte bajo donde trabajan las abejas en Sicilia.


La vuelta a Roma no fue sencilla: no querìa moverme del sur de Nàpoles y mi corazòn me llevaba a Salerno, a Amalfi, a las duras pendientes de limoneros y vinyedos, a Ravello, a Paestum...Mi cabeza me devolviò con contundencia a Roma! Sic transit...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya Joan! Felicidades. La verdad es que llevas una buena racha de crónicas Italianas, a cual mejor.

Disfruto leyendote.

Saludos,

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por tus palabras, amigo. El placer es mìo descubriendo cosas, escribiendo algo sobre ellas (la verdad es que se quedan un montòn en el tintero, pero hay que ser prudente) y que gusten a gente sabia como tù.
Un abrazo,
Joan

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