19 noviembre, 2006

Laocoonte, siempre

Me vais a permitir una breve digresiòn, para que os cuente una historia: en la frìa manyana del 14 de enero de 1506, el gentilhombre Felice de Fredis sacò a la luz, cerca de Santa Maria Maggiore, algo que iba a conmocionar la historia de la cultura en el mundo civilizado: el Laooconte, que véis en la foto. De la historia del sacerdote que intentò, en vano, salvar Troya del caballo de madera, nos hablò Virgilio. Y Plinio nos contò, anyos màs tarde, còmo tres escultores rodios hicieron una estatua que se convirtiò, de inmediato, en objeto de admiraciòn y fue colocada en la casa del emperador Tito. De Fredis tenìa su huerto encima de la casa de Tito! De inmediato la estatua fue adquirida por el Papa Julio II (Della Rovere) y de esta forma empezaba el nùcleo del coleccionismo vaticano y, por lo tanto, de sus Museos. Esta semana se ha inaugurado en los dichos Museos (y hasta el 28 de febrero de 2007) una exposiciòn (500 anyos de Museos Vaticanos) que aglutina toda la informaciòn para entender qué pasò antes, durante y después de este descubrimiento que conmocionò Europa y asombra, todavìa hoy, al mundo entero. Felice de Fredis, en el epitafio de su tumba, lo explica mejor que nadie: ...Lacoohontis diuinum quod in Vaticanum cernis fere respirans simulacrum, "(fui el descubridor de) la estatua divina de Laocoonte, que puedes ver en el Vaticano y que parece respirar". Luchar (el sacerdote), sufrir (su hijo a la derecha de la foto), morir (su hijo a la izquierda) son los hitos de esta extraordinaria escultura en la que, como nunca ha pasado, se unen la fuerza del màrmol esculpido y la de la palabra escrita. Si podéis, no os la perdàis.

6 comentarios:

Iesus dijo...

Emociona ver cómo una misma historia es representada de manera tan dispar (tanto en sus vías técnicas como conceptuales) pero logrando una perfección semejante. Y sobre todo te reconcilia con la raza humana (al menos, con parte de ella) comprobar cómo cada una de ellas, literatura y escultura, son consideradas como parte integrante de la cima de sus respectivas artes sin discusión alguna.¿Acáso en las palabras de Virgilio no hay un maravilloso travelling cinematográfico desde que se deslizan por las aguas las serpientes -imaginémoslo con música de Bernard Hermann- hasta llegar a la costa: primeros planos de los semblantes troyanos, incrédulos, horrorizados y zoom hasta tener en pantalla el Laocoonte tal como éstá representado en el Vaticano. ¡Magnífico guión el del mantuano, sólo si hubiese un director a la altura!
Sigue disfrutando y haciéndonos disfrutar.
Un abrazo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien, amigo mìo, digamos que no es desdenyable de entrada (por lo menos yo lo tengo en la cabeza), con los datos de que dispongo, la hipòtesis de que el "guiòn" de Virgilio fuera efectivamente realizado, sin duda no por cinematògrafos, pero sì, por ejemplo, por tres escultores. Pongamos por caso...Lo que es ya impresionante es que la escultura se descubra, precisamente, en el papado del papa màs "virgiliano" de todos los papas que, desde Pedro, han sido: Julio II.
Un abrazo!
Joan

SobreVino dijo...

Joan,

El arte, como el vino, se disfruta el doble cuando se pone en contexto. Y tú nos lo pones en contexto excepcionalmente bien. Gracias por hacernos disfrutar con tus apuntes.

Un saludo,

SobreVino

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por tus palabras, amigo. Uno disfruta con estas cosas, tanto como el buen comer y beber y poder mostrarlas me produce también gran satisfacciòn.
Un abrazo,
Joan

ANA DE LA ROBLA dijo...

Querido amigo, me he tomado unos días para leer tus documentadas anotaciones, también para disfrutar con ellas e, incluso, para asombrarme con aspectos de ti que desconocía (fascinante -con perdón- tu prosa cuajada de lugares, de sabores, de palabras que atesoran el tiempo). Espero que haya un viaje hasta este norte y pueda mostrarte alguna delicadeza de la tierra. Siempre es un placer reencontrarte, ahora también leerte. Besos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Vaya, Ana, bienvenida a este blog, y mcuhas gracias por tus palabras. Que te guste lo que escribo, con el dominio de la herramienta linguìstica que tienes tù (perdòn por las faltas que provocan los teclados italianos), es una alabanza que no esperaba. Intento cuidar la prosa hasta donde puedo, es cierto y unir, al placer de lo que describo, còmo lo describo. Disfruto haciéndolo asì, la verdad.
Un abrazo y hasta pronto!
Joan

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