20 octubre, 2006

Màs monumentos de la panza romana

A medida que llegan los frìos, las plazas, mercados y restaurantes de Roma se van llenando de los productos de temporada. Tengo que decir que es una auténtica gozada ver còmo la gente disfruta aquì con los "productos de estaciòn", tanto si se trata de vegetales como de animales. Esta es una de las ventajas de vivir un cambio de estaciòn en un sitio que adora la gastronomìa. Bien, pues resulta que durante esta semana he podido ya comer dos de las maravillas del otonyo romano: por una parte las alcachofas. Estos especialìsimos cardos, que toman en Italia este casi indescriptible envero (foto BY Loungerie) entre el verde y el violeta, han llegado ya a los mercados y, desde esta semana, a los restaurantes. No voy a hacer ahora un listado de en qué sitios puede uno encontrar alcachofa porque, casi, podrìa dedicar un blog a ello. Voy a "confesar" tan sòlo dònde me apetece a mì encontrarla: en el antipasto. Todos los restaurantes romanos las pelan ("pelare il carciofo", como expresiòn, tiene, ademàs muchas otras interpretaciones!) conservando el tallo, las hierven en abundante agua salada y limòn, las secan y las ponen a macerar en aceite y alguna especia (segùn los gustos de cada cual). Se sirve tal cual, enterita y un poco tibia. Una pura delicia.

La otra maravilla que ha llegado estos dìas, y todos ya la tienen en sus antipasti (auque a mì, a veces, me apetece màs tomarla al final de la comida) son las "puntarelle" (en la foto BY Un tocco di zenzero). Las "puntarelle" son una verdura de la familia de la achicoria, que se toma cruda y tiene un sabor bastante amargo. Por lo que tengo entendido, el secreto de su preparaciòn està en su corte (vertical) y en su perfecto lavado. Después, la forma màs tradicional es la de servirlas en un platillo, cortadas y sazonadas con una salsa a base de ajos troceados, aceite, sal, pimienta y trocitos de anchoa. El contraste de sabores es realmente fantàstico.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Joan,

La alcachofa se suele clasificar entre los productos de difícil maridaje. Habitualmente se suele resolver la situación con el recurso al socorrido rosado. Y allí en Italia ¿qué vino recomiendan con la alcachofa?

Un abrazo,

SobreVino
todovino.blogspot.com

J. Gómez Pallarès dijo...

No hay recomendaciòn posible para un amargor del tipo que ofrece la alcachofa. Todos los que hemos pensado en esto, sabemos de la dificultad de un vino que se pueda catar con las alcachofas. De hecho, mi consejo es que si uno tiene que catar en serio, jamàs puede hacerlo cerca de una alcachofa! Aquì no me han recomendado nada, pero ayer estuve cenando en un sitio estupendo sobre el que ahora escribiré y osé tomar una alcachofa de antipasto, pero de otro tipo del descrito aquì. La tomé con un pinto grigio y funcionò razonablenente bien, aunque pasé un trozo de pan por la boca antes de probar el vino! Pero el caracter goloso y algo untuoso del pinot grigio funcionò bastante bien, sì.
Saludos cordiales,
Joan

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