21 octubre, 2006

Livon Collio pinot grigio 2005 en "Pierluigi"

Uno de los màs agradables paseos que se pueden hacer en Roma es el de la Via Giulia, desde sus inicios, tocando el jardìn del Palazzo Farnese, hasta su final, junto al Lungotevere dei Fiorentini. Y uno de los màs bonitos rincones que conecta la Via Giulia con la Via Monserrato (lugar al que todos los catalanes en Roma tienen que ir por lo menos una vez) es la Piazza Ricci, donde la familia Ricci tiene su palazzo. Precisamente en esta plaza, tal y como muestra la fotografìa (BY antmoose), extiende sus reales uno de los buenos restaurantes de la zona, "Pierluigi" (pzza. Ricci, 144, 06.6861302). La terraza se abre a la plaza, pero tiene también un agradable interior, que es donde cenamos la otra noche. Un lugar algo tumultuoso, pero muy agradable, con un servicio profesional y con una de las pocas cartas que conozco en Roma donde se trata por igual a la carne que al pescado. El lugar està muy cerca de la gran sinagoga de Roma y del "Museo Ebraico" y uno de sus antipasti es, precisamente, la alcachofa al estilo judìo (como en toda Roma se la llama): a diferencia del "carciofo", ésta se sirve entera, partida por la mitad, cocida en el horno y con un golpe final de gratinador, que la lleva a la mesa con un agradable crujiente. Aceite, especias, ajo y algo de pimienta completan la maravilla. Completamos la cena con un turbot a la brasa (delicioso), con entrecot florentino, con "puntarelle" y varios postres, entre los que la pana cotta estaba superior, con una alma deliciosamente suave y turgente y un saborcillo a canela...

Tomamos dos vinos, un rosso di Montepulciano, del que no hablaré porque me decepcionò un poco (por si alguien quiere tomar nota: Buracchi, Vigna delle More 2005) y un estupendo Livon Collio, monovarietal de pinot grigio, 2005.

La Azienda Agricola Livon es una de las referencias importantes de la zona màs nordoriental de Italia, Friuli y aunque tiene una historia reciente (desde 1964), se ha apuntado ya algunos "éxitos" (buenas clasificaciones en las guìas respetadas aquì) y ha extendido su bodega hasta la Toscana. Reconozco que tengo debilidad por el Friuli y por còmo tratan los varietales blancos (pinot bianco, pinto grigio, tocai friuliano). Quisiera destacar que este vino no tiene madera: tanto la fermentaciòn alcohòlica como la afinaciòn del vino se hacen, siempre, a temperatura controlada y en depòsitos de acero.

Este pinot grigio del 2005 presenta un brillante color oro pàlido, aunque estoy seguro que la luz del local me hizo perder detalles (esto de las cenas para la cata, si no tienes buena luz, es malo, malo). En nariz me pareciò màs bien poco expresivo, aunque tenìa alguna nota "clàsica" de los grandes blancos franceses del Ròdano, sobre todo, de tilo y su flor. Su punto màs fuerte, para mì, viene con su paso en boca y con el posgusto que genera. Disfruté de su caràcter opulento, lleno, algo graso pero con una muy agradable acidez, de sus notas de manzana madura, de uva muscat y de albaricoque. Tiene una agradable persistencia. Con el turbot casò de maravilla, no hace faltar decirlo, pero confieso que, a pesar del mito (a saber, la alcachofa no se puede tomar con vino alguno), no hizo mala pareja con el antipasto que tomamos. Un vino que, en la carta, estaba sobre los 15 euros y que, en tienda, andarà, aunque no lo he comprobado, sobre los 7-8 euros.


Quiero agradecer a quienes me invitaron (sé que preferiràn la discreciòn) la cena y la muy agradable companyìa. En esta ocasiòn no fue una "cena mercenaria" (aquellas que te mantienen el equlibrio en el presupuesto!) , sino una cena de placer en un lugar muy agradable.

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