05 octubre, 2006

La cùpula de Agripa y pasta all'amatriciana

Escribìa el otro dìa sobre cùpulas de Roma (Narcìs Comadira califica a la perfecciòn a Roma como "la ciudad de las cùpulas) y me dejé adrede la màs importante para mì, la màs impresionante, la màs perfecta, la màs antigua: la cùpula que corona el llamado Pantheon de M. Agripa (a la derecha, en una bella foto BY Virgina G). Olvidaos del edificio, olvidaos de la iglesia de Santa Maria ad martyres que ahora lo ocupa, olvidaos de las puertas de bronce, olvidaos incluso de la tumba de Rafael (de la que hablaré otro dìa). Olvidaos de la gente (casi siempre japonesa o americana) que marea y que todo lo ocupa. Entrad, poneos en el centro y mirad hacia arriba: veréis algo cercano a la perfecciòn. Un templo para todos los dioses, mandado construir por el hombre màs poderoso del tiempo de Augusto (tras él, claro), es coronado por una cùpula con un agujero cenital de 9 metros de diàmetro, que ofrece la ùnica luz al conjunto. No hay màs. Se me antoja la cùpula como el vientre que todo lo contiene, que todo lo abraza y su ojo como aquello que te comunica con el mundo, con la naturaleza: si tenéis suerte y conseguìs estar en el edificio un dìa de lluvia o de nieve (no es tan rara en la Roma invernal), sabréis por qué lo digo. Me sobrecoge, me emociona, me altera y es mi lugar preferido en Roma. Pagarìa por poder estar en él algùn dìa en soledad.

Pero no sòlo de cùpulas vive el hombre...


Bastante cerca del Pantheon de M. Agripa se encuentra uno de los restaurantes de moda en Roma, estos ùltimos tiempos. Se trata de Maccheroni, en la Pzza. delle Coppelle, 44. Voy con una cierta frecuencia porque no es muy caro y tiene un estilo bastante romano, desenfadado. Ademàs, me gusta porque su cocina (si tienes la suerte de coger una mesa en el pianterreno) està a la vista y a mì me encanta ver còmo trabajan los profesionales. Otra de las marcas de identidad de la cocina romana es la pasta (sobre todo bucatini, aunque también rigatoni, etc. (en la foto, BY Kochtopf) all'amatriciana, que como casi todas las cosas buenas no tiene secretos: una buena carne magra de cerdo, un sofrito de cebolla, sugo di pomodoro, un poquito de grana (si puede ser romana, mejor) y (al gusto no de todos), un mìnimo de pimienta. Amatrice es un pueblo que està en los confines entre el Lacio y los Abruzzi y se enorgullece del origen de esta receta. Roma se la ha apropiado y la convertido en una de sus marcas de identidad gastronòmicas, pero es una receta de pastores, de gente humilde, muy popular (exactamente como la carbonara) y que se encuentra en todas partes. Maccheroni es uno de los buenos sitios romanos donde comerla. (www.ristorantemaccheroni.com).

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Con estas crónicas tan detalladas y a estas horas ¡nos despiertas el apetito!

Decías ayer en un comentario a un post mío que estás a la búsqueda de vinos sobre los 10 Euros. Te he contestado con alguna pista (aunque quizás los conozcas) aquí:
https://beta.blogger.com/comment.g?blogID=32050705&postID=115990892012965845

Un saludo,

SobreVino
todovino.blogspot.com

encantadisimo dijo...

Muy bonita la cúpula, Joan, pero con esos macarrones me entran ganas de invadir Roma:-).

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Sobrevino, lo tendré en cuenta...y, Encantadísimo, lo mejor de todoe sto es que se pueden combinar cúpulas y macarrones sin demsiado esfuerzo. No hace falta reproducir "el saco de Roma"!!! (aunque ahora ya no quedan gansos en el Palatino, que yo sepa!!!).
Saludos cordiales a ambos,
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Llegamos a Italia despues de unos 2.400 kilómetros de coche en dos días y al llegar a nuestro destino, Onigo di Pederobba, una aldea al lado de Cornuda (curioso nombre), unos kilómetros al norte de Treviso, nuestra amiga Nadia, una véneta afincada en Compostela que nos había dejado el ático de su casa para pasar un mes, nos recibió con unos platazos de Amatriciana.

Despues de unos 13 horas de coche, de comer poco más que bocadillos en dos días y con la emoción de la llegada, no es de extrañar que se convirtiese en una de nuestras recetas fetiche y que con solo su aroma me vengan a la cabeza un montón de recuerdos.

No sabes la nostalgia que me está dando leerte.

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido amigo, no quisiera ser yo fuente de disturbios!!! Ya sabes cuál es la mejor "receta" para estas cosas: ya os estáis preparando una fastuosa receta de pasta all'amatriciana!!!
Salud!
Joan

Spoom dijo...

Qué ganas de volver a Roma (nunca se me quitan) y qué ganas de volver a probar esa receta que tenía bastante aparcada. La apunto para esta semana junto con el ambicioso plan que se me acaba de ocurrir de ir revisando las recetas más tradicionales de pasta. Me doy cuenta de que en materia de pasta me he ido poniendo sin darme cuenta muy moderna y voy a echar el freno en este instante.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hay un libro que cuenta que "Roma non ti la fai in una vita!" y yo, que me la he pateado por todas partes, creo en eso a pies juntillas. Es tan excesiva, tan exagerado todo, que necesitamos varias reencarnaciones para ir "digiriéndola". Y si se puede, claro, hay que ir volviendo. Hay otras ciudades o pueblos italianos que me encantan, pero, claro, se "acaban" antes y tienes que ir revisitando. Con Roma no pasa eso.
Y en cuanto a la pasta (por supuesto, sin deconstruir!!!), después de haber comido mucho en Italia, tengo claro que lo mejor es lo más sencillo.
Buena pasta, y bienvenido de nuevo!!!
Joan

Carlosgrm dijo...

Que bien vives Joan jejeje
¿seguro que estás trabajando? ;)))

me estás recordando mi estancia en Roma (sí, sólo estuve una vez, por desgracia, y quedamos abrumados), me alegra leer todas las noches tus post, querido "corresponsal" y recordar gratas experiencias ¿para cuándo los reportajes en directo por TV, jaja? Fantástico trabajo.

un fuerte abrazo

Carlos Rguez
Carlosgrm.blogspot.com

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Carlos,
si miras en la columna de enlaces, Aristide, verás que esto de las grabaciones en los blogs ya es un tema bien maduro!!! Pero se requiere un tiempo y una profesionalidad que yo no tengo.
Me alegra que te gusten estas páginas romanas. Seguirán!
Un saludo muy cordial,
Joan

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