02 octubre, 2006

De Giordano Bruno al Corvo siciliano

Bajo la atenta e inquietante mirada de Giordano Bruno (preside, qué paradoja, la plaza donde fue quemado vivo, la de Campo dei Fiori: foto BY Gallo Quirico), han transcurrido mis primeras horas romanas. Ayer por la tarde estuve callejeando sin rumbo muy preciso, del puente del Prìncipe Amadeo de Savoya (justo delante de donde vivo) hasta el mausoleo de Augusto (llamado ahora Castel Sant'Angelo), siguiendo el cauce del Tevere. Acabé en Pzza. Navona y de allì, de bruces, a Campo dei Fiori, donde habìa un ambiente de impresion. Se celebraba (no puedo evitarlo: me llama la comida!) "Il biologico in piazza", una feria de productos biològicos italianos (http://www.biodomenica.it). Fui directo a los vinos y me llevé la sorpresa de que habìa una sola parada, eso sì, multipremiada. No voy a dar nombres por no empezar mal, pero lo que caté no valìa para nada.

De Campo dei Fiori a este palacio, el famoso Palazzo Farnese, en Pzza. Farnese (sede de la Embajada de Francia en Italia y de l'Ecole Française de Rome: foto BY Amelia PS) hay dos pasos. Aquì pasaré una parte de mi tiempo (qué pasada, eh?) y aquì he comprado hoy mi comida: en Campo dei Fiori, ademàs del mercado de la flor, hay mercado de vituallas cada dìa de la semana. He comprado fruta y verdura, he comprado copas decentes de vino, he comprado una especie de croquetas de alcachofa y me he comprado mi primer vino italiano, en sentido y rendido homenaje a Manolo Vàzquez Montalbàn, un Corvo siciliano de 2004.




La casa Corvo (http://www.vinicorvo.it) es una de las de mayor tradiciòn en Italia y, por supuesto, uno de los emblemas de Sicilia (Indicazione Geografica Tipica). Era también una de las marcas preferidas de MVM. Para mi estreno he elegido el vino tinto màs sencillo y tradicional de la casa, que se embotella desde 1824. De cepas en espaldera, sobre suelo calcàreo no muy activo y a una altura media de 300 metros sobre el nivel del mar, crecen las uvas Nero d'avola, nerello Mascalese y Pignatello con que se hace este vino (varietales tìpicas de la isla). Con una maceraciòn de ocho dìas, estamos ante un tinto de clara escuela bordelesa, tanto en su vinificaciòn como en su cata. Las tinas de roble en que se hace la malolàctica (diez meses en total el proceso) son de gran capacidad (no lo especifican pero seràn de no menos de 5000 litros) y después el vino reposa en grandes depòsitos de cemento vitrificado. El vino se afina dos meses en botella antes de entrar al mercado, con 12,5%.

Se trata de un vino de color rojo rubì, brillante y muy limpio. Tiene una nariz franca y muy sincera y una madera bien integrada. No es un vino estridente. Huele a la fruta bien madurada, a moras, a pimienta y, tras un rato en copa, claramente a eucaliptus (foto BY Totoro!). Presenta unos taninos suaves, amables y nos regala con un largo posgusto, aunque sea ligeramente secante en boca. Tratàndose de un vino que he comprado a seis euros, creo que la relaciòn calidad-precio es òptima. Con unas rodajas de scamorza affumicata ha quedado de muerte (con perdòn).


PS.i. Pido disculpas a mis lectores: con los ordenadores que tengo a mi disposiciòn, las redes que funcionan mal y los programas que no son los que quiero, estos comentarios no van a salir con la presentaciòn exacta que yo querrìa.
PS.ii. No quiero que me critiquéis: esto no se va a convertir en el Diaro Romano de Joan. No es mi intenciòn, pero no puedo evitar colar, en estos primeros dìas, algunos comentarios màs personales y no tan relacionados con la comida y sus vinos.
PS.iii. El tema de los acentos, en los teclados italianos, no tiene soluciòn.

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