25 septiembre, 2006

Tiempo de vendimia con vendimia (i)

La cosa empezó francamente mal: llegamos el viernes con una ligera llovizna, pero el sábado amaneció con una lluvia ya tenaz y persistente. Por mucho que las laderas de llicorella drenen a la perfección, no se podía proseguir la vendimia. Había que esperar, ¡de nuevo!

La foto está tomada en Les Salanques, el domingo por la mañana: finalmente salió el sol, pero hay que decir que en la tarde de sábado ya se vendimió, en laderas como las que véis, pero con lluvia. Jamás había vivido esa experiencia y la verdad es que fue algo durilla. Pero se vendimió por fin una parte de la finca que da nombre a uno de los vinos de Celler Mas Doix y de esa parte, en la tarde del sábado, salieron más de 1000 kg de uva, que fueron rápidamente transportados a la bodega. Desde que la uva fue vendimiada hasta que llegó a la mesa de selección no pasaron más de dos horas, aunque en esta ocasión no había mucha prisa, ¡porque no hacía precisamente calor!
Cuando las cajas llegan a bodega, se pesan en bruto para las estadísticas y para calcular la cantidad de sulfuroso que hay que poner tras el derrapado. Inmediatamente van pasando a la mesa de selección, tal y como véis en la foto. En estos dos días, hemos tenido mucha suerte: la uva ha entrado sanísima, con un poco de agua de la lluvia, que se quedaba en la mesa. Ha habido mínimos descartes y todo lo entrado de Les Salanques ha ido ya a la derrapadora.


Eso sí, siempre hay alguna pequeña "sorpresa": los viticultores de toda la vida siempre plantaban, entre cepas de la vieja garnacha o de la cariñena, varietales blancos ( pansal blanco, macabeo, garnacha blanca, moscatel), para que en las largas, normalmente calurosas y duras jornadas de vendimia, los vendimiadores tuvieran una agradable sorpresa de vez en cuando, pudieran hacer un pequeño alto en el trabajo y comer un poco de refrescante uva blanca. Ésta, claro está, no va a la derrapadora y se reserva para el consumo personal.

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