02 septiembre, 2006

Teres rosato di Burlotto

F. Ziliani es uno de los más seguidos y leídos críticos de vino italianos (enlace a su blog, en la columna de la derecha). En pleno apogeo de la canícula de julio, decidimos ambos intercambiarnos tres vinos rosados: él me mandaría tres rosados italianos que fueran de su agrado y yo haría lo propio con tres rosados españoles. Ambos escribiríamos después nuestras sensaciones sobre los vinos recibidos. Hace unos días publicó él su primer comentario (www.vinoalvino.org/2006/08/quinta_clarisa_2005_rosati_di.html) de Quinta Clarisa 2005 y hoy, hago yo lo propio con el Teres, vino da tavola rosato de la azienda agricola Comm. G.B.Burlotto de Verduno.

Verduno es un municipio situado en pleno Piamonte, en una zona de increíbles condiciones para la viticultura, bella como pocas en Italia y "patria" de los varietales barolo y barbaresco. En este municipio trabaja una de las empresas de más larga tradición en la zona, la que produce Teres: Comm. G.B. Burlotto (toda su información en www.burlotto.com).

Puede que este rosado no sea uno de sus vinos "de gama alta", pero sin duda es uno de sus vinos más exitosos, tal y como ya señalaba Franco en un comentario suyo reciente. Por supuesto,
lo que voy a comentar es, estrictamente, mi percepción del vino, sin dejarme influenciar por aquello que han escrito otros (se trata de un rosado que ha sido propuesto como uno de los mejores en Italia, comercializados en 2006).


Es un vino de un extraordinario color, de condición brillante, límpido. Mi recuerdo de ese color está entre la fresa "en envero" (cuando empieza su coloratura rosada) y algunos corales que pierden el anaranjado para pasar al rojizo. Es un vino de "alta" graduación (14 %) y por ello se pasea por la copa con una elegancia y porte inusuales. Sus olores son los del jarabe de grosella, con un fondo muy leve de geranios y un matiz mineral. No sabría decir, por falta de experiencia con estos varietales, si concuerdan con las uvas que se han usado para hacerlo: nebbiolo 60%, pelaverga 30%, barbera 10%. Su punto más fuerte, con todo, llega cuando combinas el olor con el sabor: en boca es un vino poderoso, con una alta acidez que definiría como de "caramelo de fresa ácido", con un carbónico matizado pero alegre. Ese perlaje fino recuerda, casi, al corazón de algunos de esos caramelos de fresa, que estaban rellenos de sidral: casi "chisporrotea" en boca. Es un vino, en este sentido, intenso, fulgurante, distinto a cuanto había probado en rosados hasta ahora. Su brillantez no dura mucho, es cierto, pero mientras la retienes en tu paladar y en tu nariz, satisface plenamente. Este vino es como las estrellas fugaces de la noche de San Lorenzo: duran poco en el cielo, pero agradan mucho. Un vino muy recomendable, sin duda, aunque de no fácil localización en España (por lo menos en tiendas; in internet, se puede adquirir sobre los 10 euros).

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