29 agosto, 2006

Es Raconet en Santanyí y Quíbia de Ànima Negra

Santanyí es un municipio del sur de Mallorca famoso por la bondad y belleza de sus calas (Mondragó, Llombards, Santanyí) y por la piedra que produce: la llamada "pedra de Santanyí" otorga al pueblo un color y una luminosidad únicas. Santanyí es como una explosión de piedra arenisca que se abre, junto con sus abundantes palmeras, al cielo de la isla.
Santanyí es un pueblo lleno de pequeños y acogedores rincones (como el de la foto), en cuya plaza mayor, rectangular, se celebra cada miércoles y cada sábado uno de los mercados más bonitos de la isla. No es muy grande, cierto, no encontrarás quizás todas las quincallas que se encuentran en Inca o la ropa que se encuentra en Santa María, pero si buscas frutas o verduras, si buscas plantas para llevarte a casa, si buscas gente que te venda sus propias aceitunas aliñadas, sus alcaparras gigantes, sus tomates desecados al sol o su propia sal de coco, ése es el lugar.

En Santanyí cenamos en Es Cantonet (Plaza Bernareggi, 2, telf.971163407), un restaurante regentado por una joven pareja de alemanes, que sólo abre para las cenas y que dispone, como en las casas de toda la vida en Mallorca, de un patio interior con plantas, convertido en deliciosa terraza veraniega. A unos primeros de "pica pica" (albondiguillas, roast beaf, salpicón de marisco), con los que iba una ensalada de tomate y mozarella, siguieron unas deliciosas doradas salvajes con sus verduritas al wok: quizás no fuera para echar cohetes (sobre todo los entrantes), pero el lugar y la cena nos sentaron de maravilla.

Acompañó a esta cena, la primera incursión (que yo sepa) de los chicos de Ànima Negra en la vinificación con blancos: Quíbia 2005. Se trata de una iniciativa de muchos ya conocida (Ànima Negra, ÀN/2) que decidió, desde la Falanís (Felanitx) natal de las viñas y los viticultores, no acogerse a Denominación de origen alguna. Por ello sus vinos son Vinos de la Tierra de las Islas Baleares. Estamos ante un vino de 13 % que fue servido un poco caliente, hasta que el hielo lo puso a sus adecuados 10 grados. Como es habitual en sus etiquetas, esta gente no da pistas. Yo no había probado la primera añada en el mercado de este blanco (2004) y tengo que confesar que me desconcertó un poco: esperaba una explosión aromática y de olores parecida a sus productos con uvas tintas. Y no fue así. Se trata de un ensamblaje de (muy mayoritaria) prensal blanco (uva presente en todos los blancos de la isla, que no sean monovarietales de otra variedad), a la que acompañan un poco de muscat y un menos de chardonnay. En esta edición de 2005 supongo que se habrá obrado como es habitual, con fermentaciones de las variedades en frío y por separado y un reposo amplio tras el ensamblaje. Su color es el del trigo que empieza a perder su verdor y en nariz, la primera impresión es, curiosamente (lleva poco), la del chardonnay, con cítricos y fruta tropical (piña). Presenta una moderada lágrima. La prensal, en mi opinión, aporta poquísimo a los olores de este vino y, al final, la muscat deja sentir sus aromas puros, pero con gran timidez. En boca es un vino que llena bastante, con cuerpo y buena acidez, aunque el trabajo con la madera, por leve que sea, pesa demasiado en el retrogusto final. Ya sabéis que no me gusta puntuar los vinos que cato (aunque en privado sí use mi sistema de puntuación): éste, para mi gusto y ante las expectativas que yo tenía con el trabajo de los de ÀN (por cierto: han lanzado una nueva empresa, Forat de Gorg, con el multimillonario alemán dueño de TEKA, de la que hablaré pronto con alguno de sus nuevos vinos), se queda un poco corto, tanto en fase aromática como en gustativa.

9 comentarios:

Víctor Franco dijo...

¡Qué curioso Joan! Este es mi comentario literal escrito en agosto del 2005, sobre el vino del 2004:

"Quíbia 2004: El blanco joven que elaboran los miembros de ÁN, pero que aún no se bien su implicación exacta. Compuesto de un 80% Prensal, 15% Muscat y 5% Sauvignon Blanc, aparece con un amarillo pajizo pálido, muy nítido y fácil en nariz, con aromas frescos de fruta blanca y ligeros cítricos, compensando algo lo floral, pero sin más. En boca presenta una textura ligera, sin mucha materia y un carácter un tanto endeble. Parece realizado para competir en el segmento bajo-medio, pero creo que esos 6 euros no cubren lo ofrecido. Por el mismo precio me tomo el Muscat de Miquel Oliver y disfruto más. 78-80 PF"

Pese a no detectar ese trabajo con la madera que mentas, no deja de ser curioso este mensaje que apareció en Verema:

http://verema.com/comunidad/foro/mensaje.asp?mensaje=113699

Respecto a si la variedad minoritaria empleada es la Sauvignon o la Chardonnay, ahora tengo una seria duda. No sé si es que hay un error en la trascripción de mis notas o si hay un cambio de composición varietal.

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Víctor, gracias por añadir tus notas del 2004. Y por lo que veo, complementan, cuando no coinciden casi literalmente, a las mías. Estoy muy de acuerdo con tu apreciación sobre lo que ofrecen y lo que pruebas en botella. También en lo que comentas del muscat de Miquel Oliver, que también probé y que me parece, aunque difícilmente comparable (son cosas bien distintas), superior y mucho más "redondo".
Sobre la variedad más minoritaria, confieso que no tengo ninguna documentación fiel: la página web de ÀN sigue en construcción y las notas que leí del ensamblaje del 2004 daban el % menor a la sauvignon, en efecto. Pero mi nariz me "dijo" chardonnay y eso he escrito, aunque es probable que me equivoque. Un % tan pequeño de un ensamblaje puede llevar a fácil confusión a una nariz no profesional como la mía. Lo que me desconcertó, en un supuesto vino de añada, es el olor a madera mal integrada que detecté. Quizás se deba a un defecto no conocido por mí, pero a mí me sonó (y mucho) a esos abusos madereros que tanto abundan. Por lo demás, tu apreciación sobre el caracter del vino (ligereza, endeblez...), coincide plenamente con mi apreciación: demasiada prensal blanco en el ensamblaje de 2005, en mi opinión.
Gracias por tus comentarios: me reconforta, además, que mi nariz coincida, a ratos, con la tuya, considerada por amigos comunes, como una "nariz de oro"!
Salut!
Joan

Víctor Franco dijo...

Muchas gracias Joan por tus amables palabras. ¿Sabes una cosa? Ànima Negra, antes de pasarse a llamarse AN por el tema de coincidencia de marcas con Mascaró, llegó a elaborar un espumoso, con fecha de degüelle del 1999, pero que sólo se vendió de manera minoritaria y dentro de la isla (la idea era no comercializarlo).

Y volviendo al Quíbia, tú que dominas más el tema lexicológico, ¿ Alguna relación con el anzuelo?

J. Gómez Pallarès dijo...

He andado como loco buscando un vino espumoso en las tiendas que pillaba a mano (no la que me recomendabas tú en Ciutat, es cierto) y fracasé estrepitosamente. Tenía curiosidad por ver cómo salía un espumoso en la zona. Y no, no sabía que los chicos de ÀN sacaron esto, no. Y en efecto, el nombre del vino blanco que han sacado encuentra su inspiración en el anzuelo. De hecho, si te fijas en la foto de la etiqueta, la misma ya muestra uno.
Saludos!
Joan

Víctor Franco dijo...

Por eso te lo comentaba, no deja de ser curioso lo del "anzuelo" comercial.

Respecto a espumosos mallorquines, no recuerdo haber probado y el único que conozco, por haberlo visto por alguna tienda, es el Brut Veritas de J.L. Ferrer, la conocida bodega de Binissalem. Ya nos contarás si pruebas alguno.

Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Tengo pendiente una visita a la tienda de productos exclusivamente mallorquines (ahora que ya sé, in situ, de qué va el percal y tengo mucha información) de la calle del Carme, de Barcelona. A ver si allí encuentro alguna botella de espumoso de la isla para quitarme las ganas de probarlo. También quiero ver el tipo de bibliografía que ofrecen: soy un loco de los pájaros, también, y quiero ver qué tienen.
Salut!
Joan

Mart de Garriga dijo...

També hi ha un escumós den Jaume Mesquida de Porreres. Bastant car i no gaire cosa.
Quíbia és un nom inventat per Llorenç Mostel per referir-se a la comarca del Llevant de Mallorca. Veig que també hi ha una ciutat d'Angola que se'n diu.
A Santanyí cal visitar el restaurant Es Coc del carrer de l'Aljub, cent vegades millor que el dels alemanys.

Mart de Garriga dijo...

Havia oblidat que el xampany que tragueren els de Son Burguera (Ànima Negra) es deia Terra de Falanis i era molt bo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies pels tus comentaris, mart de garriga. He tornat a Mallorca, no cal dir-ho, però segueixen no atraient-me els escumosos que veig, i aquest Terra de Falanis el vaig veure, a Felanitx mateix, però no el vaig comprar. Potser hauria d'haver-ho fet.
El restaurant dels alemanys el vam topar i per això hi vam entrar: a un any vista el record que en tinc ha baixat una mica i ha pujat l'estima per altres llocs que he descobert aquest any mateix.
Es Coc queda pendent, però ja caurà.
Joan

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