23 julio, 2006

Mi semana de San Félix: exaltación de la canícula

Los atentos al calendario cristiano pensarán que me he vuelto loco. Pero no: ¡ésta ha sido mi semana de San Félix (Sant Feliu, en catalán)!, que me ha deparado dos espléndidos momentos para celebrar la entrada de una dura canícula, el primero con una cata de muscadets (ya relatada); el segundo, ayer mismo, en Sant Feliu de Codines, con una celebración de aniversario (per molts anys, Martí!!!). Félix fue a sentarse junto al Señor en los primeros tiempos del Cristianismo: apresado en Roma, bajo Diocleciano, junto a su homónimo hermano, fue conducido (solo él, dice la leyenda que cuenta Santiago de la Vorágine, ¿pero cuál, me pregunto yo, si eran dos los hermanos y llevaban el mismo nombre?) a varios templos para que adorara a los dioses Isis, Mercurio y Diana. En todos esos templos, en vez de adorar a las estatuas, sopló sobre ellas y éstas cayeron fulminadas al suelo. Estupefactos, los soldados sacaron a Félix del templo de Diana y ante un árbol al que también adoraban (¿en qué pensarían estos creyentes de mil dioses?), Félix sopló de nuevo y el árbol cayó de cuajo. Allí mismo le ataron para decapitarlo y cuando ya se alzaban las espadas, surgió de entre la multitud un joven, anónimo, que se confesó también cristiano. Se abrazaron con Félix, se dieron el beso de la paz y sin más dilación, allí mismo fueron diligentemente decapitados. Al ser el segundo mártir anónimo, se le puso por nombre Adauctus, "Aquél que se ha agregado, añadido". Y desde entonces (finales del siglo III d.C.), se les venera juntos: Santos Félix y Adaucto. En el fresco que encabeza este comentario, de la catacumba de Santa Comodila, en la romana Via Ostiense, se les ve, felices aunque algo perplejos, junto a la Madre de Dios.

Bien, pues en tan fausta, por bien protegida, villa (Sant Feliu de Codines: ahora resultará que la advocación es a otro santo, pero el primer Félix en llegar junto a los ángeles y arcángeles fue éste y su historia es la que os explico), nos reunimos algunos queridos amigos, junto a numerosa prole, para festejar el cumpleaños de un niño y a la madre que le parió, también, que es lo que manda la tradición. Se sirvió un fastuoso aperitivo a base de chistorrillas, anchoas, aceitunas, etc., que fue acompañado (algunos) por un par de barriles de cerveza y por (otros, entre los que me conté) un par de botellas de Agustí Torelló Mata, rosat, monovarietal de trepat, 2004 (degüelle de mayo de 2006), que presentaba, servido a una estupenda temperatura de 8-10 grados, un bonito y brillante color rosa pálido (típico de la trepat y la pinot noir, trabajadas como cava), unas finas burbujas que dibujaban una algo inconsistente corona y unos aromas a cereza y levaduras, interesantes. En boca, su paso, dada la temperatura ambiente reinante (más de 30 grados), fue celebrado con algarabía y, digámoslo todo, poca ortodoxia.

Con los entrantes (varias refrescantes ensaladas, amenizadas con una excelsa mayonesa recién hecha a golpe de muñeca y una no menos buena vinagreta, con hierbas de monte bajo y miel), servimos varios vinos, pero yo destacaría, por no haberlo probado nunca antes, un monovarietal hecho con sumoll, de Pardas (Torrelavit, Penedès), sin DO, 2005. Posee el color de la fresa bien madurada en la planta; su aroma es bastante franco, tambien a fresa, aunque algo más "verde", como si fuera de bosque, en junio; y en boca tiene muy buena presencia, con un mínimo carbónico y un paso con cierto carácter y volumen. Un vino interesante, no para tirar cohetes en cuanto a rosado, pero muy buen acompañante para un día como el del sábado 22 de julio. Cayeron otros vinos con los segundos (distintos tipos de pollo dehuesado y relleno: estupendo el aromatizado sólo con finas hierbas), de los que no voy a comentar nada, bien porque ya lo haya hecho (Pasanau, Ceps Nous 2003), bien por ya muy conocidos y reconocidos (mi maceración carbónica preferido: R. de Remírez de Ganuza, 2005).


Con los postres (unos fantásticos clafoutis de cerezas y de melocotón hechos por mi santa) y unas refrescantes y divertidas brochetas de fruta fresca, servimos el colofón: Bertha Brut Nature Gran Reserva, un cava con las variedades tradicionales, pero con 24 meses de crianza, que le confieren sus principales características: un color oro radiante, con algunos reflejos verdosos; una nariz a levadura fresca y a pastelería fina, junto con notas de fruta (manzana) y una burbuja, media, fina que, en boca, se muestra pletórico, opulento.


¿Hace falta decir que tras tanto alarde de calidad y exhuberancia, no pocos esperamos con paciencia a que llegara la medianoche?

El cielo de julio, el cielo de la aurora boreal y de la Cruz del norte se abrió, generoso, ante nuestros ojos. Algunos decidieron atreverse a buscar la primera perseida (sin duda, un poco antes de tiempo). Otros preferimos intentar localizar a Félix y Adaucto en el firmamento estrellado de Sant Feliu.

2 comentarios:

Gourmet de provincias dijo...

Ya que últimamente hablábamos de D.O. Valdeorras, y aunque como sabes este no es mi tema, ayer tuve la oportunidad de probar un tinto de la zona que no conocía y que me pareció, dentro de la gama económica (unos 4,5 euros en bodega) una buena opción. Se trata del Viña Falcueira 2004, de la Bodegas Beneitez de Santa Cruz do Bolo. Lo que me llamó la atención de este vino, como de otros que están empezando a dar que hablar es que se alejan de la zona tradicional de producción (valle del Sil y codos do Larouco) para internarse en la zona montañosa inmediatamente al sur, hasta ahora mucho menos conocida.

No es un gran vino (he leido en la página del El Mundo que le daban un 13 sobre 20, es decir, correcto, que es lo que a mi me pareció), pero me pareció una opción económica y sobre todo un tanto heterodoxa. Lo comentaré en mi blog. Si entre tu, Manolo (www.manuelgago.org/blog) y algún otro acabareis consiguiendo hasta que me aficione ;-)

J. Gómez Pallarès dijo...

Sería un gran fichaje, la verdad!!! Si a tu sensibilidad gastronómica, le unes, por ejemplo, una primera especialización y conocimiento de los vinos de las DOs de tu tierra, sería realmente estupendo: todos saldríamos beneficiados.
Tomo nota del vino que me comentas por si se me tercia poder comprarlo: supongo que el cambio de zona para estas viñas tendrá que ver (tendría que ver, vaya) con el tipo de suelo que se busca.
Salud!
Joan

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