28 julio, 2006

Bàrbara Forés 2005, vino rosado y pesto, revisitados

Hoy he recogido albahaca fresca y me he dedicado a preparar varios tarros de pesto, antes de la comida.

1. Quizás os interese la receta: sofrío unos ajos; en el mismo aceite paso los piñones, ligeramente. Reservo. Limpio de tierra y de bichos la albahaca fresca. Pongo en un vaso de turmix, por capas, hojas de albahaca, parmesano, piñones, los ajos, un poco de sal y de pimienta y aceite del bueno. Brazo de turmix, emulsión y listo para usar.
2. Si sustituís la albahaca por hojas de salvia fresca, lloraréis de emoción.
3. La mezcla de albahaca y de salvia es innovadora, y también merece la pena.
4. Si en esta mixtura (en este caso, mejor con albahaca sola) ponéis algunos tomates deshidratados, os saldrá un pesto rojizo, que me gusta mucho, mucho.

Me he hecho, además, una receta de Apicio (cocinero y gurmet del siglo I d.C.): guisantes de verano.

5. Se hierven los guisantes y se corta su cocción de manera que conserven al máximo su color verde.
6. Se dejan enfriar.
7. Se prepara un huevo duro.
8. Bien fríos los guisantes (un poco de fresquera), se sirve uno un plato con ellos, corta menudito el huevo duro encima, y aliña con una vinagreta con sal, pimienta, aceite, vinagre y miel: del siglo I al XXI d.C., sin más intermediación que un puñado de manuscritos.
9. Yo he añadido unas cucharaditas de pesto a estos guisantes: tremendos.


¿Y con qué los he acompañado?










Pues con uno de los grandes rosados de este país: Bàrbara Forés rosat 2005, de la D.O. Terra Alta.

10. 14%: hay que servirlo entre 8-10 grados de temperatura.
11. Color de la grosella madura, capa media, intensa y densa, con un menisco poderoso.
12. Lágrima discreta, pero lágrima al fin y al cabo.
13. Huele a palote de fresa, a caramelo toffee y, al final, un poco a regaliz negra.
14. Llena la boca, tiene un tacto redondo, es sabroso y corpulento.
15. Al final, deja un poso de aroma casi balsámico, entre tomillo y eucalipto.
16. Es un vino rosado atípico, cercano al Pago del Vicario petit verdot.
17. No declaran, ni en etiqueta ni en página web, la mezcla de uvas. Creo que no puede ser monovarietal: por lo menos, hay garnacha y, probablemente, syrah.
18. Me recuerda, mucho, a ciertos aromas de mi infancia: a casino, a bar de pueblo, en la penumbra del mediodía. Auténtico de verdad.
19. Un vino en cuerpo de rosado, pero con alma de tinto.
20. Me sigue gustando mucho, aunque reconozco que no sigue la "moda" de los rosados más al uso.
21. No se puede recomendar a todo el mundo: sólo para mentes abiertas y sin ideas preconcebidas sobre los rosados.

2 comentarios:

encantadisimo dijo...

Syrah, Garnacha y Cariñena según mis notas. Buen rosado y a muy buen precio (5€). Hace unos días tuve la oportunidad de catar el Pago del Vicario que, efectivamente, es rotundo y muy personal, quizá más cercano a un Roigenc que al Barbara Fores, que es algo más maduro y goloso.

Respecto al pesto, casi coincidimos en la preparación, aunque yo no le pongo queso y me sorprende que sofrías los ajos y los piñones.

www.encantadisimo.com/?p=057

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien, amigo mío, me gusta que coincida con tus notas. Yo no percibí la cariñena, pero con una preparación del mosto que está relativamente poco tiempo en maceración pelicular, no es fácil percibir los aromas de las distintas uvas que forman el ensamblaje final.
En cuanto a las comparaciones, confieso que no he probado el Roigenc de última añada. Mi paralelo más cercano era con Pago del Vicario, más por las sensaciones que me dieron ambos en boca, que por los aromas o el color. Y sí, ambos, como tú apuntas con el B.Forés, podrían muy bien ser definidos como "golosos". Es un buen adjetivo para ambos: para mí, significa redondez en boca, vinos plenos, que te llenan "a pesar" de ser rosados.
Pesto: yo, como tú seguro, he probado pestos de varias zonas italianas, hasta que me topé con esta receta, que es toscana. Empezar con los ajos ligeramente sofritos y, después, hacer lo mismo (en el mismo aceite) con los piñones, le da un sabor muy especial, que me encanta. La salvia, por lo demás, es "invento" puramente toscano, cuando toca al pesto. Y el parmesano, en efecto, es también una "herencia" del centro-norte de Italia: en el sur (tengo una receta estupenda de la isla de Pantelleria, de donde saqué la inspiración para el tomate), no es tan frecuente que le pongan queso para la ligazon del pesto, pero desde Toscana a Liguria, sí lo es.
Supongo que, como todo en el fondo, es cuestión de gustos.
Nota: me encanta intercambiar recetas, porque me gusta tanto el vino, casi, como cocinar.
Salut!
Joan

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