01 julio, 2006

Bodegas amigas: Colonias del Galeón

Por "bodegas amigas", entiendo no aquellas bodegas que producen vinos placenteros, "amigos", sino aquellas cuyos propietarios son amigos. He pensado que sería una bonita manera de rendir homenaje a estos esforzados y nuevos trabajadores y amantes de la vid y del vino, dedicarles algunos comentarios y que la gente supiera más de ellos. Para mi suerte tengo algunos, pero tampoco son tantos como para que tenga que plantearme una larga serie de artículos sobre ellos. Lo hago porque me apetece (como todo, en este mundo libre de la blogosfera) y ni tan siquiera ellos tienen noticia de que lo estoy haciendo. Mejor así.




La primera bodega de la que quiero hablar se encuentra en un lugar extraordinario, que me tiene el corazón robado desde el momento mismo en que lo pisé: la Sierra Norte de Sevilla, en su zona de influencia de Cazalla de la Sierra. Unos montes bajos en este lugar (llegarán las laderas a los 600 metros de altitud) dan cobijo al nuevo sueño de Elena Viguera y Julián Navarro. Desde 1998, y amparándose en una poderosa tradición (la fama de los vinos de Cazalla es grande entre los siglos XV a XVII) y en el amor por el terruño (que ellos plasman en su dedicación al cultivo ecológico, avalado por el Comité Andaluz de Agricutura Ecológica: www.caae.es) , han plantado cepas autóctonas (tempranillo la más significada) y extrangeras (merlot, syrah, pinot noir, cabernet franc y chardonnay), en unos suelos con laderas poco fértiles (calizas y con pizarra), que sufren fuertes oscilaciones térmicas entre el día y la noche y que gozan de un adecuado régimen de lluvias. Al tener, además, la posibilidad de plantar en distintas laderas, inclinaciones y vertientes, han sabido adaptar sabiamente las necesidades de cada uva a aquello que les ofrece el pago, Colonias del Galeón (nombre, también, de vieja tradición): www.coloniasdelgaleon.com.



En terreno que sube en suave ladera, tapizada de jaras, retama, tomillo, lavanda y zarzamora, entre encinas e higueras, se cultivan y maduran las uvas según las convenciones de la agricultura ecológica. Al ser éste, además, un pago protegido por el parque natural de la Sierra Norte, es imposible que nada distraiga a uvas y agricultores de su trabajo precioso: llegar al punto óptimo de madurez de cada varietal y hacer la vendimia y la selección de la mejor forma posible.

Vinifican tres tipos de vino, uno blanco y dos tintos. El blanco, llamado Ocnos, es monovarietal de Chardonnay y la ultima botella que he probado es la de la cosecha 2003. Se trata de una uva vendimiada en agosto de 2003, macerando el mosto con sus hollejos (con nieve carbónica) y procediéndose después a su fermentación alcohólica (a temperatura controlada de 18 grados), que finaliza en barricas nuevas, mezcla de roble francés y americano. La maloláctica se completa aquí y reposa el vino, con sus lías finas, durante cuatro meses. Es un vino de poderoso color amarillo paja en sazón, brillante y limpio, que en nariz se ofrece con una mezcla entre flores (con las que crece la uva) y fruta tropical (piña), terminando después con unas notas de mantequilla y de almendra tostada. Su trago es poderoso, untuoso, bastante glicérico y confirma la nariz que comentaba antes. También tienen un tinto, mezcla de las mejores uvas de tempranillo (siempre la base más importante en los tintos), merlot, cabernet franc y syrah, llamado Roble, con el que han empezado más recientemente, pero que les deparará grandes sorpresas y éxitos futuros: tuve la oportunidad de hacer una cata de barricas de la cosecha del 2005 (de cabernet franc, merlot, syrah y pinot noir) y los resutados serán espectaculares.


El tercer vino que producen es, para mí, el más logrado de los tres en estos momentos, Colonias del Galeón Maceración Carbónica 2004 (tanto éste como el chardonnay han recibido premios Ecoracimo de bronce 2005) y el que me ha dado más satisfacciones. Se trata de un tinto joven, con base de tempranillo y aportes de merlot y de syrah, que es el primer maceración carbónica de Andalucía. Quienes me conocen saben que no aportaría este dato si no fuera porque el vino, además, es excelente: se han recogido los varietales en su momento oportuno cada uno, se han vinificado por separado, se ha extraído el máximo color y las fermentaciones del mosto yema y del mosto prensa se han hecho por separado también, a temperatura controlada de 16-18 grados. Tras la estabilización por frío del vino, se ha embotellado en unas preciosas borgoñonas.

El vino en copa recuerda la procesión de cardenales por San Pedro del Vaticano: presenta el color de la mejor púrpura violácea cardenalicia, con un menisco de gran profundidad. Sus aromas son los de las flores que acompañan la maduración de la uva en el monte (violeta, sorprendente y fresca: casi parece la del Bierzo de los Pétalos; y un poco de balsámica menta) y las de las frutas que acompañan a su vendimia (fruta madura con hueso, ciruelas) y alivian a sus vendimiadores. Cuando lo bebes a su buena temperatura (algo fría), se ofrece franco, pleno, envolvente, con taninos maduros y golosos. Es un vino que, como pocos, se me mostró (tras conocer el terruño) como espejo del alma donde ha crecido: la Sierra Norte de Sevilla, en las laderas de la Colonia del Galeón, cerca de Cazalla de la Sierra. Este vino es esa tierra. En Andalucía, también en la sierra de Sevilla, es posible hacer vinos importantes y que darán que hablar: mis amigos Elena y Julián lo han demostrado y nosotros, sus amigos, ¡que lo sigamos viendo y bebiendo!

2 comentarios:

Calamar dijo...

La verdad Joan, es que dan ganas de probar este Colonias de Galeón MC, ¿dónde podemos comparlo?

Salut,

Eduard

J. Gómez Pallarès dijo...

Creo recordar que mis amigos llegaron a un acuerdo de distribución con Lavinia, por una parte, y con El Corte Inglés, por la otra. Por lo que sea, yo no suelo ir al super de ECI, pero sí a Lavinia: allí lo he visto un par de veces. Ya sabes, es aquello que os gusta: buena calidad a un precio razonable.
Salut! Joan

Publicar un comentario