12 julio, 2006

As Sortes de Rafael Palacios



Algunas familias parecen literalmente tocadas por la mano de Baco, tal es el peso de su tradición familiar en la elaboración de vinos y los continuos aciertos que muestran las nuevas generaciones. Para mí, dos destacan en España: la familia Eguren y la familia Palacios. Hoy escribiré sobre esta última, con destacados representantes y vinos en la Rioja, en el Priorat, en el Bierzo y, ahora, en Valdeorras. El menor de los Palacios, Rafael, ha sentado sus reales en Galicia (Val do Bibei, en la DO Valdeorras) donde, ya desde su primera añada en el mercado (As Sortes 2004), ha captado la atención del público entendido en general: Peñín le otorgó el premio al vino revelación de 2004 (¡a un blanco!, decía, "siendo como somos en España poco amantes y bebedores de blanco": y digo yo que no sé dónde pasará esto, porque mire donde mire a mi alrededor, no hago más que ver a gente muy entendida y amante de las vinificaciones con varietales blancos) y el último número de Planeta Vino, con un apartado dedicado a los blancos de guarda, le otorga una de las máximas puntuaciones (98 puntos).

Hace bien poco, tras un día especialmente caluroso, descorchamos una botella de este monovarietal de godello y por fin pudimos probarlo, con calma y dedicación exclusiva (sólo ese vino). Dos impresiones me asaltaron tras el primer impacto nasal: es un vino que, como los grandes vinos franceses de guarda (ha pasado por lo menos cinco meses en grandes tinos de roble, donde se ha conseguido una microoxigenación óptima y una polimerización de calidad: los taninos en boca son de una extrema suavidad), necesita más botella (creo que la abrimos, ansiosos por probarlo, demasiado pronto); y, en segundo lugar, qué malo es leer revistas y listados y premios y, después, catar "desesperadamente" (con muchas ganas, quiero decir) un vino. Espera uno tanto que no es difícil que llegue una cierta decepción.

Algo de todo esto me pasó con As Sortes 2005: es un vino que no hay que tomar muy frío (creo que 10-12 grados es una buena temperatura) y que, cuando lo descorchas, no te asalta con sus matices aromáticos. Quiero decir que es un vino de nariz muy sutil que, en mi opinión y con la ayuda de una buena guarda, irá situando en su lugar a sus aromas con un par de años, por lo menos, de botella. A la vista, presenta un brillante color amarillo, nada agresivo, ribeteado de destellos verdosos muy suaves, casi de Mediterráneo menorquino. Pasea el vino, melancólico como el río que le vio nacer, por la copa: se nota su alma glicérica y su alcohol (13,5), pues deja rastro, leve, en el vidrio. Su aroma es, como decía, muy sutil. Uno espera, tras la traicionera lectura previa, una explosión y un asalto goloso de frutas de lo más variado a la pituitaria. No fue ésa mi experiencia, en absoluto: suaves aromas de fruta con pepita (manzana verde), seguidos de un pequeño devaneo de frutas con hueso (un poco de melocotón, de viña diría yo, más que de agua), para terminar en una apotesosis, ésta sí, más intensa, de campo de cereal al atardecer, recién cosechado. La boca es de lo mejor, en este momento de la vida del vino: muy equilibrada, con una excelente acidez que compensa el alcohol, con cuerpo mínimamente untuoso y un recuerdo de delicada armonía, que te envuelve todo y prosigue ampliamente tras el trago.

Un buen vino, sin duda, que hace gran honor a la emergente comarca en la que ha nacido, aunque quizás potenciado en exceso por la crítica al uso. Un buen vino, sin duda, que necesita del cariño de una bodega en condiciones para poder establecer, con el paso de algunos años, el imprescindible diálogo con su botella de guarda (dicho sea de paso, borgoñona de gran belleza y mejor vidrio), a ser posible en buena armonía con el corcho que la protege (de 50 mm, excelente).

14 comentarios:

Carlosgrm dijo...

Leo otra vez más un gran comentario sobre este vino que no he tenido la oportunidad de probar aún. Ya son tantas las buenas palabras que hay que animarse a probarlo

saludos

Calamar dijo...

Yo, como Carlos, aún no he probado el As Sortes, y como tú Joan, he leido tanto sobre sobre él que no va a quedar más remedio que comprar una botellita ya. Magnífica descripción Joan. Permiteme el elogio.

De tu comentario sobre la familia Palacios estoy de acuerdo. Tuve la oportunidad, en febrero, de asistir a una cata comentado por Álvaro -quizà sugestionado por sus palabras, realmente emocionantes-, y literalmente flipar con su vino del Bierzo Moncerbal 03.

¡Aupa el Godello y la Mencia!

J. Gómez Pallarès dijo...

Jo, chico, qué suerte. Eso sí que es un privilegio: yo no he podido probar el Moncerbal. Y tampoco el de la finca La Faraona, que parece que es de otra dimensión. Seguro que ambos recordáis bien cuando la godello no existía en el mapa y cuando uno paseaba por León y te echaban la mencía casi como pidiéndote perdón ("es lo que tenemos por aquí", se disculpaban). Qué grandes enólogos tenemos y qué grandes agricultores, que supieron resistir, contra viento y marea, y conservaron muchas de estas cepas de godello y mencía, viejas viejas y, ahora ya, preparadas para recibir a gente muy bien formada pero, sobre todo, con las antenas bien puestas y la sensibilidad a tope, como para sacar vinos con personalidad propia y con uvas autóctonas. Aquí está, para mí, el auténtico futuro de la vitivinicultura de calidad en España.
¡A ver si sueltas algún comentario del Moncerbal, anda! Y, Carlos, casi te aconsejaría, vista mi experiencia, que si puedes comprar una botella sea del 2004 (si se encuentran, que no será fácil), que habrá reposado ya otro año y estará, creo, mucho mejor que el presente 2005.
Salud! Joan

encantadisimo dijo...

Muy buena descripción de As Sortes 2005, Joan. Se trata de un estupendo vino blanco, de lo mejor del país.

Había probado un par de veces el 2004 con buenos resultados y la semana pasada me invitaron a un par de copas del 2005 de una botella que llevaba un par de días abierta. Me pareció estupendo, creo que superior al 04 y con una nariz algo más sugerente y expresiva de lo que tú indicas (quizá la aireación le fue bien). En el resto, aunque no tomé notas, creo que coincidimos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por el comentario, Encantadísimo. Precisamente, el colega americano de la costa oeste hablaba ayer de algo que, a mí, me tiene preocupado: el umbral de percepción que tiene cada uno de nosotros. Muy recientes estudios dejan claro que es, casi, como la huella dactilar: personal, intransferibe e irrepetible. Incluso al nivel de que ambos, por ejemplo, coincidamos en detectar "melocotón", ambos, también, tendremos una percepción distinta de la fruta y, claro, experiencias distintas sobre la fruta. Por eso, intento buscar, cada vez más, menos descripciones y más claras de mis percepciones de un vino en cada uno de sus tipos de aromas, y percepciones, además, que sean claramente identificables por quien lee y comparte nuestras notas.
Yo te confieso que en la única botella que he probado, no he sido capaz de percibir cuanto he leído sobre este vino. Y de ahí mi cierta nota de "decepción", "pena" o no sé qué: ¿le faltará tiempo al vino en la botella? (creo que sí); ¿le faltará aireación, como tú propones? (muy probablemente); ¿estará mi umbral de percepción muy por debajo de lo que la gente que escribe sobre esto da a entender que tiene? (prefiero no pensar en esto!!!).
En cualquier caso, es tema de difícil solución: no es operable y sólo se puede "curar" añadiendo, poco a poco, referentes olfativos a tu cabeza.
En fin...un problema que las mujeres llevan mejor que nosotros, porque está claro que ellas tienen un mejor órgano olfativo que nosotros (y no es broma, eh!).
Salut! Joan

Gourmet de provincias dijo...

Ya sabes que cuando leo críticas de vinos de esa comarca ejerzo de valdeorrés adoptivo. Y en este caso, como poco entendido en el asunto que soy además, me descubrés una novedad de la que pediré opinión a gente de la zona.

Por cierto, para que te situes, ese val do Bibei es la zona a la que yo me refería como Codos de Larouco. Si la visita es recomendable para cualquiera, para un aficionado a los vinos es obligatoria.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues ya me dirás. Me interesa mucho saber cómo recibe la gente de la zona a un riojano metido a vinificar godellos en Valdeorras: he vivido (por vía interpuesta, eh!, no personalmente) experiencias "curiosas" en el Priorat, y será interesante saber cómo se ve el As Sortes de Palacios en la zona.
Gana puntos definitivamente entre quienes vamos de viajes enológicos el "cartapacio" Valdeorras, más ahora que me identificas Codos de Larouco con Val do Bibei.
Saludos!
Joan

Calamar dijo...

Pues Joan, el Moncerbal lo catamos en Valencia, en una cata organizada por los amigos de Verema y comentada por Álvaro. Se cataron tres vinos: El Propiedad 03, echo en Alfaro, con la garnacha dominando aunque con una buena dosis de CS. Luego el Moncerbal 03, servido en una copa muy rara (mitad borgoñona mitad de cognac)que ya le conferia cierto misterio. La nariz muy penetrante; violetas, anisados, jara, granada, delicado y floral. Claro, Álvaro iba contando, de forma muy llana, su manera de ver el vino: como habían buscado el pago, el clima, el suelo, "la bella reducción" en su embotellado. (un concepto que yo no conocía y que se trata de embotellar el vino un poco reducido: luego al abrir viene el jarreado). Luego catamos el Dofí 2001, muy cerrdo, todavía estoy esperando que se abra!!!!

Si quieres ver los comentarios de los compañeros en verema:
http://www.verema.com/comunidad/foro/mensaje.asp?mensaje=124414

Salut

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el comentario, Eduard. Leeré esas notas aunque ya sé que cuando tenga el Moncerbal delante, disfrutaré de lo lindo: no hay cosa que haya probado de los Palacio en el Bierzo que no me haya encantado. El problema, para nuestros bolsillos, es que vinifican, casi, por pagos, y a unos precios, que bufff... Pero tu descripción del Moncerbal, "me pone". Curioso, además, que una de las cosas que más me llama la atención de todo lo probado (en Pétalos es delicadísima la presencia, pero muy apreciable) sea esa presencia de "violetas" en los vinos de los Palacio bierzanos.
¡Y muchas gracias porque también he aprendido esta idea del "embotellado reducido"!: no era consciente de que si hiciera.
Salut!
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Pues lo reciben con una mezcla de la tradicional desconfianza hacia todo lo que venga de fuera y alegría por la calidad del producto y por la repercusión mediática que, de rebote, beneficia a toda la D.O. Es probable que esot sproductores foraneos dominen un poco más el márketing que, con la excepción de Rias Baixas, es lo que más falla en el mundo del vino gallego. Y es posible que eso acabe repercutiendo beneficiosamente en una D.O. que en los últimos años está acumulando gran parte de los elogios de la crítica hacia los vinos de Galicia. También es cierto que hay un par de bodegas que llevan dos o tres años ya haciendo un trabajo muy serio y eso se nota. Y si se le une ahora esta nueva referencia, mejor que mejor.

J. Gómez Pallarès dijo...

En el Priorato ha pasado algo muy parecido, entre los bodegueros que vendían su uva a la cooperativa y vinificaban sólo a través de ella y algunos que, habiendo empezado así, se han decidido a iniciar una aventura solos, a veces con la ayuda de gente llegada de fuera de la comarca. Los segundos han empezadoa hacer productos de gran calidad que, a su vez, han espoleado a los primeros a mejorar. Pero los resquemores siempre están ahí.
Por otra parte, en Valdeorras, ya se hacían muy buenos vinos antes que llegara nadie de fuera.
Como tú bien dices, aunque cueste al principio, todo acabará repercutiendo en el mejor conocimiento de la zona y en un mejor y mayor consumo de sus vinos. Precisamente, uno de los más conocidos y respetados periodistas de vinos italiano, Franco de Vino al Vino (col. de la derecha), prefería, hace bien poco, el Guitián sobre lías 2004 al As Sortes 2004.
Saludos cordiales,
Joan

Vinobueno dijo...

Joan:

Enhorabuena por tu elegancia a la hora de transmitir lo que muchos no se atreven a decir: que el rey está desnudo.
Creo que hablar de "familia Palacios" es ciertamente inexacto; hay un señor que se llama Álvaro que resulta que tiene siete hermanos, uno de los cuales trabajaba para él en su bodega de Rioja y que al prescindir Álvaro de él ha decidido aprovecharse del apellido para poner en el mercado este "As Sortes".

Peñín, que siempre llega tarde a todos los sitios y ahora trata de adelantarse con el resultado de entrar como elefante en cacharrería, le regaló a este vino una barbaridad de puntos. Sólo algunos críticos avezados como Carlos Delgado se han atrevido a denunciar en su columna (El País) semejante exageración.

Este vino es muy flojito: empezando por el nombre, copiado del catalán "Les Sorts" que veremos si no se lo mandan quitar desde la OEPM, continuando por la zona ("Val do Bibei" no es una subzona de Valdeorras sino de la Ribeira Sacra, (veremos si no se lo mandan quitar también de la etiqueta)) y finalizando por la idea de ir a Valdeorras a elaborar un Godello, precisamente al mismo sitio en el que ya estaba Telmo Rodríguez con su Gaba do Xil.

El vino que elabora en Valdeorras el hermano pequeño de Álvaro es corto en nariz, excesivamente ácido (resultado de haber elegido zonas demasiado altas donde la uva no acaba de madurar antes de que empiece a llover en octubre (hay que recordar que está en Galicia y que la altitud debe relacionarse con la latitud)) en boca y con la madera todavía demasiado presente.
Todo ello con un precio excesivamente alto y con una etiqueta como dice Joan muy bonita pero que se parece excesivamente a algún otro vino de esa zona.
En resumen, mucho ruido y pocas nueces. Otra prueba más de lo papanatas que somos con esto del vino elaborado por enólogos mediáticos (aunque lo de enólogos sea relativo, ya que el individuo un cuestión no tiene ningún título oficial que le acredite como tal) y de la falta de criterio que tienen algunos de los periodistas lamentablemente más influyentes de este país.
Por cierto, en el último número de Parker Guitián le pasa con creces.¿Por qué cuando nos sentimos literalmente timados con un vino tenemos que decir que le falta botella?. Yo creo que a este vino no le falta botella, le sobra apellido, fama y morro del que se aprovecha del trabajo de Álvaro.

J. Gómez Pallarès dijo...

Amigo Vinobueno, no recuerdo haberte leído antes en este blog, así que bienvenido! Si ya lo has hecho antes, discúlpame, pues no llevo tampoco un registro de la gente con la que comento los vinos que aquí reseño.
Veo que has leído muy finamente entre líneas, por una parte, y que, por la otra, conoces muy bien el mercado y la zona en concreto.
Llevas toda la razón en la falta de criterio que suele campear por las grandes guías: catan demasiado (para mí, sin más, eso es un handicap) y se pliegan a demasiadas cosas. Supongo que uno de los éxitos en los inicios (repito, inicios) de Parker fue que siempre escribió lo que pensaba (por lo menos eso dice él). Yo, salvando las distancias, intento hacer lo mismo.
Por lo demás, y como ejercicio de estilo, he decidido de buen comienzo, no pegar palos son más. Intento escribir lo que siento ante un vino y transmitirlo con sensatez. No he venido aquí a romper platos, sino a decir las cosas con elegancia, visual y gestual, si me es posible.
Estoy de acuerdo en todos los detalles (nombre, subzona, etc.) que comentas, pero, vaya, doctores tiene la santa madre iglesia que pondrán (o no) las cosas en su sitio. Creo, con todo, que se trata de un vino pensado (si les ha salido bien, como ya avanzo, es cuestión de algunos años saberlo) para una cierta guarda y que hay que darle un voto de confianza.
Yo escribí mi nota en ese sentido. Todos los defectos que tú notas en el vino pueden mejorarse con la estancia en botella, todos, menos uno quizás, que es el que hace dudar un poco de que, en efecto, aguante la larga guarda y mejore con ella: la falta de acidez y el PH alto. Repito: démosle más confianza.
Por lo demás, si lees mi nota sobre el Guitián que se puede comparar con este As Sortes, verás que, en el momento en que lo probé, me gustó mucho más. Me alegra coincidir con las grandes guías, sobre todo si lo escribo antes de que salgan éstas (!!!), pero mi objetivo no es comparar vinos de una misma DO con una misma variedad de uva.
Y finalmente, y por no agotar de buena mañana, con lo que no estoy de acuerdo es que un título de enólogo habilite para nada en especial. Asegura, por supuesto, unos conocimientos mínimos, si has aprobado y te lo han dado, pero hay un montón de gente en este país que hace vinos extraordinarios y no tiene título alguno. No me hagas dar nombres pero los hay.
Y yo mismo, que no soy nadie en el mundo del vino, me precio por lo menos de que si algo vale para aprender en él, es el autodidactismo: viajar, ver viñedos y bodegas, hablar con la gente, catar, leer, son la mejor manera de aprender. Y por supuesto, yo tampoco tengo título oficial alguno relacionado con la vitivinicultura o el oficio de sumiller.
Saludos cordiales y gracias por tus ricas observaciones.
Joan

Anónimo dijo...

pues el as sortes 2011 es espectacular

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