25 junio, 2006

"Alarde" de vinos rosados

No os penséis que me he vuelto loco, titulando esta nota con un "alarde" de resonancias tanto militares, como polémicas (por la reivindicación, en el alarde de Irún, de la participación de las mujeres en él). Tomo la palabra, según una de las acepciones que da de ella el DRAE en red (www.rae.es) , en el sentido de "revista", es decir, de "inspección que un jefe hace de las personas o cosas sometidas a su autoridad o a su cuidado". Poco o mucho, todos los amantes del vino en esta tupida red virtual, somos "jefes" de nuestros vinos, estamos muy mucho por cuidar de ellos y, de vez en cuando, "inspeccionamos" su contenido y, si ha lugar, opinamos sobre él.
Hecha la aclaración (es que la palabra "alarde" me encanta, pero antimilitarista como soy, me da cierto apuro usarla), quisiera comentar un poco la sucesión de vinos rosados que he probado entre la verbena de Sant Joan y el día 25 de junio. Han sido días de calor y apetecía mucho acompañarse, en ellos, de vinos rosados, frescos, servidos a 10 grados aproximadamente. No voy a hacer defensa alguna de este tipo de vinificación: temo que se ha convertido ya en un tópico (por lo que he leído estos últimos tiempos) hablar de los "poco valorados" vinos rosados, de los "tintos de segunda", etc. Entre quienes leemos y redactamos estas notas creo que existe una opinión consolidada (y si no es así, ¡ya me lo haréis saber y entraremos en comentarios!): "es muy fácil hacer un vino rosado mediocre y muy difícil hacer un gran vino rosado". Yo soy firme defensor y partidario de ellos. Por lo demás, y dadas las fechas, no han sido pocas las publicaciones que han opinado sobre los rosados 2005 (eso sí lo tengo claro: este tipo de vinos, del año porque no aguantan mucho más), entre las más destacadas, en mi opinión, Carlos Delgado en EPS, y la revista Vinos de España (número 59).

Todas las botellas que probamos fueron monovarietales (otra manía que tengo: me cuesta mucho encontrar un rosado de mezcla cuyo porcentaje pueda salir en la etiqueta, que me guste) La primera de ellas "pertenecía" a una pequeña bodega, Celler Can Pujol (www.cellercanpujol.es), que comercializa la marca Torrents Carbó. Tienen tienda en Barcelona desde hace cierto tiempo (C/ Casanova, subiendo a mano derecha, entre C/Consell de Cent y C/ Aragó), aunque la casa madre y la bodega están en Vilanova i la Geltrú. Es un monovarietal de merlot cuyo "mayor" problema es que, quieras o no, acabas comparando con los otros grandes merlots rosados catalanes: Can Ràfols dels Caus, Mas Comtal y Roura, entre los mejores. Yo creo que resiste muy bien la comparación: es un merlot de color frambuesa no muy subido, pero con grandes destellos de viveza en copa sobre blanco. Tiene una nariz muy delicada (supongo que no han sometido al mosto a una maceración demasiado "agresiva"), en la que de forma más sutil que en otras añadas, sobresale la fresa del Maresme (la de Huelva huele a otra cosa: que me perdonen porque tampoco estoy diciendo que sea mala, conste) sin más aportaciones que la de la fruta (no hay aquí ni chiclés ni palotes ni nada parecido, como útimamente sucede con algunos rosados, sobremacerados en mi opinión: Mas Comtal 2005, por ejemplo). Su paso por boca es más satisfactorio que su nariz: es un vino redondo, casi graso, bien estructurado, que te llena y te ofrece un trago bastante largo. La relación calidad-precio resulta óptima: ¡me regalaron la botella!

La segunda botella que descorchamos es el ya famoso rosado del "Pago del Vicario", un monovarietal de petit verdot, para cuya filiación y características básicas me remito al blog de nuestro compañero Víctor, que hizo de él una reseña magistral (encontraréis el enlace en la columna derecha de mi blog: Polakia). Víctor hacía este comentario tras haber probado el vino: "En cata se muestra un rosado sorprendente, más subido en visual, con un precioso rojo cereza, casi picota, brillante y limpio, con una capa media y buena densidad. En nariz destaca por su frescura sobretodo denotado por aromas de menta fresca y balsámicos, con la fruta roja muy madura, casi alcohólica, similar al cassís y ligeras notas de anisados. No se hace pesada, ni es excesivamente golosa. En boca buena densidad, algo goloso, pero equilibrado, con bastante frescura, gracias a una correcta acidez. Un rosado singular y diferente." Estoy muy de acuerdo con sus apreciaciones y por ello las reproduzco. A mí, tanto desde el punto de vista visual como, sobre todo, del gustativo (en el olfativo, quizás menos), me parece un vino rosado "poco" rosado: tiene una capa cromática casi alta, tiene unos apuntes balsámicos muy interesantes (sutiles) y tiene una boca densa, casi grasa, aunque con unas puntas de maceración carbónica y de acidez que hacen que su trago sea muy agradable y suave. Aunque no me atreva mucho con este tema todavía, creo que es un vino que casaría a la perfección con las preparaciones ligeras de atún para el verano: un escabeche de atún pongamos por caso; o un atún que hago yo, ala brasa y con un pesto ligero de albahaca y salvia; u otro, que hace un amigo, con unas verduritas salteadas (sin tomate). Como muy bien decía Víctor, es un "rosado singular" y muy a tener en cuenta. Además, y a mí me gustan estos detalles, la botella es muy hermosa, un poco más alta de lo habitual y con las espaldas algo caídas. ¡Y cuidan la calidad del corcho, cosa poco habitual en los rosados!. Me ha recordado mucho, muchísimo (aunque reconozco que no he probado la añada 2005 todavía) al rosado de Bàrbara Forés (Terra Alta), aunque éste está hecho con garnacha y syrah.


Y la tercera y última botella de este "alarde" es mi descubrimiento de este verano (quiero decir que no había probado antes yo este vino): un monovarietal de syrah, "Viña Aljibes" 2005, realizado por la bodega Los Aljibes, vino de la Tierra de Castilla (www.fincalosaljibes.com) . Tengo que reconocer mi "flaca" por los rosados de syrah, vinos de amplia producción en el sureste de Francia, y tengo que ser sincero: este rosado de Aljibes es muy superior a cuanto había probado yo de syrah hasta ahora. Es un vino brillante, de vivos colores que te recuerdan la cereza madura (no picota) de Arenys de Munt (ayer compré un kilo de la variedad que sólo se produce allí -o eso dicen los payeses!-y pensé "ése es el color"), con tonos quizás de cierto arco iris (hacia azules, según le dé la luz). Mi recuerdo de los syrahs era el de una paleta cromática mucho menos rica, más apagada y cercana a a "piel de la cebolla de Figueres". Éste me ha sorprendido agradablemente. Sus aromas son los habituales en este tipo de vinos: fresa, primero, y después un tono algo más subido, ya de frambuesa no sé si en compota, pero sí por lo menos bien madura y con abundante azúcar. Cuando tomas el primer trago, generoso, predomina la acidez de la frambuesa y de la fruta roja, aunque como ya pasaba con el anterior vino comentado, los aromas y sabores perduran en boca más de lo habitual: es un vino sabroso, muy rico, en su punto y con un ligero, muy suave, burbujeo del carbónico, que invita a seguir bebiendo.


7 comentarios:

encantadisimo dijo...

También compartimos afición por los rosados, pero afortunadamente diferimos en algún punto.

El Mas Comptal 2005 me ha gustado y no le he encontrado "palotes", al menos no tantos como en añadas anteriores. Al contrario del Gran Caus, cuya versión 2003 era pura gominola. Tanto que no lo he vuelto a probar.

Ese Aljibes me llama mucho la atención. Lo buscaré, igual que el Pago del Vicario.

Para acabar, respecto a los "no monovarietales" y ciñiéndome a la añada 2005, yo sí que encuentro muy interesantes algunos. Por ejemplo Enate y Cristiari, que están fabulosos.

Bueno, no sigo porque debo guardar algo para mi propio post de rosados:-)).

J. Gómez Pallarès dijo...

!!!Haces bien, haces bien!!! (quiero decir guardando información para un próximo post). Cristiari 2005 no lo he probado, pero intentaré hacerlo bien pronto. En cuanto a Enate, también es uno de mis favoritos (aunque no se descorchó botella alguna en estos días) y tampoco he probado el 2005. Las añadas anteriores que he probado (dos) eran monovarietales de cabernet sauvignon. Entiendo que han añadido algo a la mezcla. Las críticas hablan muy bien de él, sin duda, y "caerá" en un segundo alarde.
Salut!
Joan
PS. ¿Somos los únicos en este mundo en derribo que estamos conectados a la red?

encantadisimo dijo...

Oooops!!, tienes razón. Recitifico: Enate es monovarietal de Cabernet.

Para compensar añado información acerca del Odysseus 2005 (www.encantadisimo.com/?p=321), que aun siendo algo goloso, tiene personalidad, carácter y una gran persistencia. Está estupendo. Desconozco su composición pero sospecho que ahí dentro hay de todo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Buena aportación: hace tiempo que no pruebo nada de Odysseus. Intentaré montar un próximo alarde con los vinos que estamos comentando ahora: las temperaturas ayudarán!

Calamar dijo...

Epp, yo tb estoy en la red, pero tenía un poco de faena esta mañana que ya he solucionado.

Estoy de acuerdo con vosotros en la reivindicación de los rosados. No todos, pero bastantes suelen dar buenas satisfacciones por poco dinero. A parte de los que habeis mencionado suelo tomar el Roigenc, un monovarietal de Syrah de la D.O. Montsant, muy aromàtico y frutal. Como no el rosado de Abadal (cabernet), que Encantadisimo ya ha probado y recomendado en diversas aocasiones. Muy fresco y sin chuches...

Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Me gusta esto de "chuches" para hablar de palotes de fresa, chiclés y demás. El catalán "llaminadures", que se está perdiendo a marchas forzadas todavía me gusta más. Por lo demás, gracias por las aportaciones de Roigent (que sí he probado) y de Abadal (del que he probado blancos y tintos, pero no rosado: tomo buena nota).
¡Un saludo cordial a todos aquellos que no pierden comba!
Joan

Copo de 3 dijo...

Hola amigos enofilos

De los rosados que e catado en España me gusto mucho el Enate, el Gran Feudo que es todo un clássico, Roijenc me encanto e me gusta tambien el Marques de Caceres.

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