03 junio, 2006

Al estilo de Virgilio














Ya os advertí que mi otra pasión es el mundo grecorromano. Ahí va una. Hoy queríamos comer pasta asciutta en casa y para sazonarla de forma algo distinta, he hecho una libre interpretación de un acompañamiento ancestral en el mundo romano: el llamado moretum, una receta del cual da Virgilio (bien, un imitador de Virgilio, para er sinceros) en el poema del mismo nombre. Pero es una libre interpretación que NO toca el fuego: en un mortero he puesto unas cuantas hojas de albahaca y de salvia frescas (esa suerte tengo yo: un pequeño huerto en una terraza con las cosas "básicas" de la vida), partidas por la mitad. Las he macerado media hora antes de la comida con aceite de argudell (de la cooperativa de Pau, en el Alt Empordà: quien no lo conozca, que vaya!), he añadido unos piñones (de los nuestros, no chinos o turcos, menos sabrosos y aromáticos) y dos dientes de ajo, he machacado ligeramente y he dejado reposar. Sólo me he ahorrado el vinagre y el queso, en vez de ponérselo fresco, se lo he puesto, ya con la pasta, de parma. La pasta al dente, la mezcla encima de la pasta, un poco de parma y...hummmm...delicioso. Ha quedado como a metà strada entre el moretum y el pesto toscano (que se hace más con salvia que con albahaca). va la receta acompañada de una maga preparando la pócima en el mortero para un pigmeo que, como veréis por un detalle que no pienso nombrar, va sobrado de todo. El detalle: la cosa se ha regado con un rosado, monovarietal de syrah (otra manera de nombrar a la uva, hoy ya llevo dos) de la tierra de Castilla-La Mancha, Aljibes, de 2005, con fuerte aroma de grosella y palote de fresa, fresco y con un punto de carbónico. Otro día hablaremos de puntuaciones y formas de valorar. Hoy me conformo con decir que estaba sabroso y acompañaba divinamente a la pasta.

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