27 junio, 2006

Acústic al Montsant

Hoy nos hemos despachado con una cena fría en casa, a base de ensalada de arroz y pollo al ast (para los niños) y de restos de tortilla de cebolla y calabacín y sardinas en escabeche (los mayores). Para acompañar esta cena de verano, he pensado que no quedaría nada mal un Acústic, de la DO Montsant. Como ya reseñaba hace cierto tiempo El Mundo, se trata del proyecto personal de Albert Jané (hijo de los Jané Ventura, de la DO Penedés) y de su esposa. La bodega se encuentra en Els Guiamets y posee unos lagares subterráneos del siglo XIX en los que se cría el vino en barrica. Posee un pequeño viñedo en propiedad: dos hectáreas de garnacha y samsó de poco más de 70 años. El trabajo en viña se hace en vaso y no se emplean ni herbicidas ni tratamientos agresivos para el viñedo, aunque no se trata de "cultivo ecológico". Sus suelos y alturas son muy diversos, y van desde casi 300 metros hasta 600 metros de altitud, sobre arcilla roja con mucha piedra, arenas blancas y suelos de canto rodado. En 2005 se elaboraron 21.000 kilos de uva, con 63 barricas de 225 litros de roble francés nuevo y hasta de dos años.
El vino, servido a 16 grados de temperatura (posee una graduación de 14,5%), se presenta a la vista con un menisco impresionante, impenetrable a la luz, de tonos claramente picota muy madura y con un ribete que va degradando suavemente su color en una escala de violetas hasta la transparencia. Sus aromas son los de una fruta muy en sazón y los de una fermentación maloláctica perfecta, plenamente integrada en la madera: grosella negra y mora de zarza, compotadas, junto a unas puntas muy ligeramente balsámicas (eucalipto) y una ligerísima torrefacción, dejan paso a una boca intensísima, que llena por completo paladar y nariz. El trago aporta unos taninos un poquitín asperos todavía, pero de gran nobleza (se dejan sentir en los laterales, no en la parte frontal del paladar o en la lengua). El postgusto asombra por su nitidez y plenitud y reproduce por largos segundos los aromas que ya agradaban en nariz. Su combinación con las sardinas escabechadas (lo más peliagudo de la cena) me ha asombrado, porque ha funcionado muy bien. Los niños han bebido agua, aunque han olido el vino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario