17 septiembre, 2014

Cahier de Champagne (iii et fin)

Jérôme Viard Artisan Tonnelier
La segunda experiencia singular, de la que hablaba en el post anterior, tiene también algo que ver con el "esprit de Vrigny" de Eric Coulon. Una de las cosas que más me impresionó de la Tonnellerie Artisanal de Champagne-Ardènne (Entreprise du Patrimoine Vivant, ni más ni menos: cuidan hasta el último detalle de la vida del bosque, desde la producción hasta el reciclaje de cualquier producto suyo), nos la explicó uno de sus socios fundadores, Jérôme Viard (en la foto, dibujando cómo y por qué se corta un roble). Sucedió al ver los ordenados montones de tablas (de las que cortarán las duelas) madurando y envejeciendo en el patio de la tonelería. Cada montón llevaba el nombre del bosque y del pueblo de la Champagne del que procedía la madera...Ellos trabajan, fabrican y reparan para todos los productores que se lo piden (desde las más reputadas grandes maisons hasta todos los pequeños productores que más admiro...), pero algunos les piden que sus "pieces champenoises" (205L) o sus "démi-muids" (600L) o sus fudres de mayor capacidad, sean de los bosques más cercanos a sus viñedos.

Ahí está una parte del secreto de la singularidad de un Coulon, de un Léclapart, de un Brochet, de un Jacquesson, etc. La producción por completo artesanal, el cuidado y tiempo que se pone en el tostado, el montaje manual, el conocimiento profundo que Viard tiene de esa "lucha" de que Eric hablaba entre el vino y la madera (Viard es, también, enólogo, no digo más...), hacen que esta toneleria, la última que queda en la Champagne, sea algo excepcional y merezca, sin duda, estar en la agenda de todos los que amamos los vinos de la zona. Aprendí más en una hora de charla relajada con Jérôme que con montones de catas inútiles, que nada te hacen entender del vino que estás bebiendo. Quedó para el próximo viaje una cata que Viard propone ahora: la comparación de champagnes con distintos tipos de vinificación y maderas de las que él trabaja. Humildad, simpatía, conocimiento profundo, trabajo intenso y de concentración. Una empresa a conocer, unas personas con las que disfrutar del champagne desde un punto de vista complementario. Imprescindible.

29 de agosto. Como escribió Jorge Drexler en esa fabulosa canción, Todo se transforma: cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma. Termina el viaje y volvemos como vinimos. En tren, con tiempo para pensar, para ordenar anotaciones, para entender letras tomadas con demasiada rapidez...yo vuelvo agradecido. A Selectuswines por haberme dado esta oportunidad. Y a toda la gente con la que me he encontrado por ofrecerme puntos de vista distintos a los míos y por ayudarme a entender dónde, cómo y por qué unos champagnes, unos viñedos y unas personas me gustan más que otros.