16 abril, 2014

Un postfacio: presentación en Vins&Teca

Todo preludio, prólogo, prefacio tiene su postfacio, epílogo, postludio (J.M.Blecua me matará...). La Música del vi y Alimentaria-Intervin no podían ser menos. Y los posts que he dedicado a comentar algunos de los vinos que más me gustaron en esos eventos, encontraron un eco inesperado el jueves 3 de abril por la noche. Un eco lleno de sonrisas, de abrazos, de caras amigas, de buenos vinos. El mejor broche para una semana tan agitada como ésa. Quién iba a decirlo pero resultó que todos los caminos a Villa Favorita y a Vini Veri pasaban por la tienda de Gumer en Sant Andreu, Vins&Teca.

Porque resultó que Samuel Cano (Patio, La Mancha), Ramón Saavedra (Cauzón, Cortes y Graena), Friedrich Schatz (Bodega Schatz, Ronda), Luis Duritz (Marenas, con José Miguel Márquez, Montilla), Joan Carles y Barbara (Can Torres, Sant Climent Sescebes), Juan Pascual López Céspedes (Viña Enebro en la Finca Llano Rubio, Bullas) y Miguel J. Márquez (Dagón Bodegas, Venta del Moro) paraban en Barcelona camino de Italia. Yo pensaba que iba a probar alguna botella y a conocer la tienda de Gumer (¡que ya me apetecía mucho!) y resulta que me encuentro a toda la tropa a pie de tonel y de copas, con una sonrisa de oreja a oreja y dispuestos a todo. Horas estupendas en las que probé nuevas añadas y descubrí cosas que no conocia y que me agradaron mucho. Qué más puedo pedir...

Me llamó mucho la atención (y ganas enormes me quedaron de pisar sus viñedos en Bullas) el trabajo de Juan Pascual López Céspedes. Había probado hace años sus vinos, una sola vez, y no había retenido nada en especial. Pero su método ancestral con monastrell, Viña Enebro Rosado Vino natural de aguja 2013...bufff...Por palés lo tomaba ya con estos primeros calores. Frescura a raudales en un clima secano radical y con caliza por todas partes, ligera tanicidad, color hermoso y burbuja amable. Las mismas cualidades, sin burbuja, encontré en su Viña Enebro Joven 2013, otro monastrell que se toma como agua del botijo, zarzamoras maduras y bien negras, mirto. Me sorprendió el Demontre 2013 de Can Torres. Conozco el paisaje de privilegio en el que crecen sus uvas, sé de la tenacidad e ilusión enormes de Barbara y Joan Carles pero me faltaba ese vino que me dijera "vamos ya para arriba!". Es el Demontre 2013, sin duda. Con más garnacha que cariñena y vinificación exclusiva en lagar, este vino es una hermosa expresión del amor por la tierra (no hay otra cosa en la botella) emporitana que mira al Pirineo, fresco y fragante, con una pizca de carbónico todavía, con garra y profundidad. Yo no me lo perdía.

Federico Schatz estaba de duelo por la muerte reciente de su padre (esa imagen sigue sin marchar de mi retina...) y mi pena estuvo con la suya. A pesar de eso, el abrazo y la sonrisa no faltaron. Y de sus vinos, que siempre están a una altura grande (ese microcosmos que es Finca Sanguijuela no suele fallar), me quedo ahora mismo con su rosado, Z Rosado 2013, uno de los que más me gustan de España, hecho con la variedad de su tierra nativa Muskatröllinger (la que Joan Milà plantara también en el Penedès)  y que huele a todos los jarabes de frambuesa que tomé cuando era niño, pero con una naturalidad y una textura en boca que apabullan. A su nivel habitual están, aunque subiendo peldaños hacia la excelencia añada tras añada, el Cauzón blanco 2013 de Ramón Saavedra y el Aire en el patio 2013 de Samuel Cano. Este último me cautivó, con una energía y una tensión que no recordaba en las añadas anteriores. Me faltó el Montepila 2013 de Marenas (tengo la tranquilidad de saber que algunas cajas están ya en L'Ànima del vi...), el vino con el que José Miguel y Luís han dado un giro copernicano. Y me llenó lo que no está escrito la bobal joven de Dagón Bodegas, Miquelius. 

11 abril, 2014

Miércoles de exaltación

La segunda acepción del DRAE es la mía: "Exaltación. 2. f. Gloria que resulta de una acción muy notable." Notables de verdad fueron las cosas que sucedieron en mi segundo día en Alimentaria y ése es el título del post. Notables por la calidad de lo que bebí, por la bondad de las personas con las que charlé y por la novedad (para mí, claro) de algunos de los vinos y bodegas que conocí. La gloria de este miércoles procedía de la exaltación. Que empezó en el pabellón 2, no el 3 (Intervin). En un rincón de la zona de productos ecológicos (qué cosas) algunos viticultores esperaban...no era su zona, claro, y había que ir adrede. Acerté, vaya si acerté. Ton Rimbau puede parecer excéntrico. No lo es. Es heterodoxo. Pero no porque haga cosas que no debe, sino porque hace cosas a las que la gente debiera atender y sólo él y algún otro, que comparte sensibilidades con él, hace. Lo suyo es el trabajo en el viñedo y la manutención de las botellas y las cajas donde se guardan. Trabajos todos ellos que hace con excepcional atención, calidad y sensibilidad. No se queden en su caparazón, charlen con él y aprendan. Merece la pena.

Su ecología en el viñedo (permacultura: el viñedo tiene que encontrar per se su equilibrio), sus prácticas biodinámicas, el uso terapéutico de los colores, la elección de los recipientes para sus vinos, cómo y dónde los guarda. Y su alianza con Manel Aviñó (Can Ramon), en la que Manel trabaja la vinificación con una sola condición (no puede alterar con nada la fruta que sale del viñedo), hacen que el proyecto de Ton sea único en este país. El tiempo le está dando ya la razón, aunque sólo el paso de los años por estas botellas de 2011 (las que bebí) pondrá a cada cual en su sitio. Ese miércoles, el Porcellànic Vino Xarel.lo 2011  (botella negra) estaba excepcional. Llevaba 24 horas abierto y mostraba, sin red alguna, la autenticidad del xarel.lo: salinidad (de una tierra con arcilla y mucha cal...yeso), astringencia, cierto amargor en posgusto, fósforo, manzana, hollejos...Con doce meses más de reposo (lo había probado en botella pequeña en Villa Más), su Porcellànic Brut Natural con lías será un espumoso (doble fermentación en botella, sin degüelle previsto: el degollador eres tú abriendo la botella cuando la consumas) de reflexión cuando llegue al mercado: cómo, por qué hace Rimbau todo esto. Cómo llega a un resultado tan excepcional desde su heterodoxia, se preguntará la gente. Con un perlaje delicado en extremo (como el hilo de las telarañas que tanto le ayudan en el campo), este espumoso huele a tierra, huele a lías, huele a la hierba que protege la tierra de la que nace, huele a gran vino, en dos palabras. Finura, frescura, autenticidad, mineralidad extraordinarias. No dejemos que este heterodoxo se convierta en marginado: sus vinos y su reflexión merecen todas las atenciones.

Amós Bañeres es una de las fuerzas tranquilas del Penedès. Tranquila y oculta. Llega a las cepas y al vino por caminos no convencionales y su bodega no podía tener otro nombre que la Vinya Oculta. Un pequeño viñedo de xarel.lo (también tiene algo de sumoll y macabeo) de menos de 2 Ha al sur de Vilafranca del Penedès, en un alto desde el que se ve el mar. En ecológico con prácticas biodinámicas, busca el momento de vendimia y sabe qué parte de su viñedo irá a qué vino en función de esa maduración perfecta. Su monovarietal V.O. 2011 recoge la parte central y más madura del viñedo, derrapada a mano, con una fermentación que arranca espontánea (cuatro días de prefermentación) en botas de 300L de roble francés. Sin clarificar ni estabilizar y con la madera todavía bien presente, es un vino de buqué muy delicado y complejo, largo, con flor de retama, calcáreo y muy salino. Punto y aparte para su extraordinario V.O. Diables 2012 que recoge xarel.lo tardío, desraspado, prensado y hervido, reducido en un 50%. La FAL dura lo que no está escrito (250 gr/L de azúcar residual...) y el resultado final es un caramelo líquido de hierbaluisa, frescor de impresión, ligera volátil, manzana al horno, azúcar cande, higos secos con harina y fruta, mucha fruta. Un nombre y una bodega que no hay que olvidar...Pero hubo más, mucho más, ya en Intervin.

Por ejemplo, los Flower and the Bee 2012 ó 2013 de Sebio, con un blanco monovarietal de treixadura 2013 (ay...ese TBA carbónico que no saldrá al mercado...) que dará un placer enorme en un par de meses, redondo a pesar del 2013, con fósforo, con flor de tilo en su momento de máxima expresión; o el tinto 2012, monovarietal de sousón, con una fragancia descomunal y sólo tres mesese de barrica, brezo, caramelo ácido de violetas, tipicidad del varietal de impacto. Conocí a  Infraganti Tierra y Vino, el proyecto de Pablo Parra y Ricardo F. López con la ayuda y apoyo del kapi, con algún vino de impresión de variedades de la Sierra de Salamanca (en El Tornadizo). El que más, quizá, Majal Peral 2012, 100% rufete, de un viñedo a 900 msnm y orientación este en el que no se practica cultivo alguno más que la poda. En bodega se despalilla a mano, no se estabiliza, no se filtra, mínimo sulfitado sólo al embotellar. Estos tipos son unos vagos, lo saben y lo reconocen, y sus vinos se hacen solos. Primer golpe de nariz: el tinerfeño El Ciruelo...Tremendo Majal Peral 2012, ligero, ágil, tomillo, lavanda, frambuesas salvajes, ciprés, bosque al atardecer, algo de hojarasca...Como ellos muy bien dicen (porque no podré aquí escribir de todo lo que probé...), "no todo el que vaga está perdido". Ellos seguro que no: grandes.

Como grande es Daniel V. Ramos, Zerberos Finca, el "kapi" (el terror australiano de El Tiemblo y de Cebreros, pura energía y alegría, que hace los vinos que le da la gana porque "si no los vendo, por lo menos bebo a gusto". Ojo con la Cooperativa de El Tiemblo, auténtico vivero de talento vitivinícola en estos momentos: Zerberos Finca, Ambiz, Maldivinas, 4 Monos trabajan allí...En el reino de las garnachas de altura, uno de los que mejor entiende las cosas es Daniel Ramos, sin duda. Probé todo, disfruté con casi todo, pero me quedé con dos vinos y con una sensibilidad. Ésta es: en un momento en que todavía hay mucha moda y poca reflexión sobre el barro en la vinificación del vino, Dani y los de El Tiemblo están de suerte. El pueblo conserva un alfar y sus ánforas proceden de una tierra que es la misma que alimenta a sus cepas. Y los vinos. Dos. La garnacha que más me gustó, la que me recordó ya a primer golpe de nariz Cornella's Vineyard Grenache de Jasper Hill (una de mis cumbres garnacheras), Del Tiemblo "Los Chorrancos" 2011. Viñedo cara norte, cerca del Alberche, pinos , jaras, tomillo, laurel, monte, más jara, muy fragante. El vino es la finca. Con un 30% de raspón y un pinchazo final de sal (en esas alturas se replegó el mar), es uno de los grandes vinos que descubrí en esta feria. Como lo fue, también, aunque un peldaño y medio por debajo, su Zerberos Vino Precioso 2010, un blanco 100% albillo en arena de descomposición granítica, 14,5%, racimo entero, estrujado y prensado, 9 meses de barrica de roble francés. En efecto: precioso, con presencia de lágrima, casi licoroso y un buqué lleno de primor, levaduras, hollejos, hinojo salvaje, lavanda, flor de tilo, castaño. Todavía algo pesado en boca, cuando termine de digerir la madera, este vino será un vinazo. Como lo será su rosado kapi Rosé (24 horas de maceración y 15 meses en barrica) un vino por el que, algún día (unos pocos años), haré una tontería.

Y me dejo un montón de cosas. Y me olvido de otro montón. Y me pasó por alto (ahora sé algunas de ellas...) un tercer montón. ¿Alguien dijo que en Alimentaria-Intervin no pasaban cosas? Hay que hacer lo de constumbre, cuando se habla de cosas de la naturaleza: mirar con atención. Y si no, busquen ustedes y lean En un metro de bosque. Un año observando la naturaleza (desde la misma piedra en el mismo bosque) de David George Haskell (Turner  Publicaciones, Madrid, 2014).