20 diciembre, 2014

Partida Creus SP ancestral 2013

Parrida Creus SP ancestral natural 2013
Antonella y Massimo, Partida Creus (sur del Penedès, sierra de Bonastre), artesanos del buen vivir, filósofos avant-la-lettre del sencillo y gran comer y beber, ejercen con discreción desde su cella de Bonastre. Tienen muchos vinos interesantes y que expresan, con libertad y soltura, las bondades de su tierra y de las uvas que cultivan en ella. Una de sus especialidades es el vino con burbuja nacida (mejor, conservada) en la botella con el método ancestral. Un buen vino ancestral (una única fermentación, la alcohólica, que empieza fuera de la botella y termina en ella, conservando el CO2 liberado) merece su tiempo de reposo y tengo la convicción de que si se ha hecho con levaduras del viñedo y de la bodega (aunque en esa bodega pocas habrá...limpieza superescrupulosa...) y no ha sido ni filtrado ni estabilizado con sistemas ajenos al vino, el tiempo en botella le sienta de maravilla. Ahí están los ejemplos extraordinarios de los Bartra en Vega de Ribes para demostrarlo.

Abrir este Subirat Parent de Partida Creus, 2013 y 11,5%, un año largo después de su embotellamiento, es un regalo para los sentidos (no demasiado frío, por favor: unos 10ºC...). Olerlo y notar la viveza y frescura de su presencia en boca, hace pensar que tiene, todavía, un largo recorrido. Subirat Parent (o subirat) es uno de los nombres que recibe la uva malvasía en el Penedès, el Baix Camp y la Conca de Barberà. Tipos de malvasía hay más de 30 en el Mediterráneo  pero el clasificado por el European Vitis Database con el número 213 es el que se encuentra en esta zona. Quizá su principal característica sea la de una fragancia más atenuada, menos "rosácea" y terpénica que la de otras malvasías. Es un vino perfecto para alegrar los corazones de los que se atreven a buscar combinaciones nuevas de recetas y vinos. Muestra la sequedad y aromas de la maquia del sur del Penedès (no nos atrevamos, es lo único que sugiero, a ponerlo con los postres navideños...). Regala con la fragancia contenida del subirat parent, que se mueve entre la retama y la aguja de pino. Gusta por el encanto y la frescura de la burbuja ancestral. Atrae por el recuerdo del sol, del viento y del mar azul tan presentes en Bonastre. Es un vino comodín, un vino de alegría y de sed. Muy recomendable tener alguna botella a mano para los días que se avecinan...