18 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cast)

Porque amo al vino, escribo naturaleza

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paráfrasis) hace tiempo que busco los gestos primordiales en campos y pueblos, en los corrales de las granjas y en las plazas, en los atardeceres del otoño… cuando llega este tiempo del año, los hombres se reúnen bajo la protección del gran olmo y arreglan juntos sus aperos, y charlan. Y su palabra pausada es, cada vez más, como uno de sus trabajos, porque intentan averiguar de forma esforzada (es la mejor manera de hacer las cosas) los misterios del matrimonio que han contraído con la tierra. Cada vez que topo con uno de estos gestos primordiales, encuentro en él una fuerza enorme, encuentro en ellos una solidez y unos fundamentos extraordinarios. Y siempre me digo, ante cosas tan buenas y sinceras: “los hombres sabrán verlas y sabrán utilizarlas”.

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “me complace pensar que el sentido del gusto, por lo general grosero, me ha provisto de una percepción intelectual, que la inspiración me llegaba desde el paladar, que algunas bayas comidas en la ladera de una colina han alimentado mi genio. ‘Si el alma no es dueña de si misma’ (dice Tseng-tse) ‘miramos sin ver, escuchamos sin oír, comemos sin distinguir los sabores de los alimentos.’ Quien distingue el verdadero sabor de sus alimentos nunca será un glotón.”

P.339: (paráfrasis) la vida más dulce es aquella que se acerca a la esencia de las cosas y no te reclama un gesto de frivolidad… no hace falta demasiado dinero para tener aquello que el espíritu necesita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta –escribía a principios del siglo pasado el botánico ruso Kliment Timiriázev (1843-1920)- es el eslabón que une la tierra con el Sol y, de hecho, casi todo lo que el ser humano ha usado como fuente de energía desde el principio de los tiempos proviene de ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, donde hablan con algunos naturalistas/vitivinicultores fundamentales en su vida y en la mía.

Dicen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “yo creo que la vida está en todas las cosas. Los animales están vivos. Todo está vivo. Todo es vida y tiene conciencia. La planta también es vida y tiene una cierta conciencia, se siente querida, se siente cuidada… yo pienso que posee el embrión de una mínima conciencia. A mi las viñas me dan mucho, mucho, mucho…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podemos comprender un vino cuando tenemos el valor de dejar de lado nuestras limitaciones racionales y culturales. Sentir es entender…” (Paráfrasis) Cuando bebes no solo lo bebes, también lo sientes, y si lo sientes, no hay diferencia alguna entre aquello que bebes y tú, porque llega un momento en que lo que bebes pasa a formar parte de tu cuerpo y de tu espíritu… Porque no se trata solo de beber, hay que beber y sentir.

(Paráfrasis) Cuando hacemos vino trabajamos con la idea de proporcionar a la gente la posibilidad de sentir desde el nivel más primigenio, más básico, hasta el más complejo posible. El concepto de vino que a mí me gusta está relacionado con la idea de emancipación. Haciendo vino intentamos ayudar a la gente a descubrir cosas que no soñaban que pudieran llegar a existir, aunque probablemente ya estaban en ellos. Es, pues, una manera de despertarnos y de despertarles, una manera lúcida, cómplice y hermosa de emanciparse de la ignorancia y de ayudar a la gente a ver y a sentir utilizando su propia experiencia y la memoria de la sensibilidad adquirida.

Matías Michelini, p.201: (paráfrasis) la naturaleza nos enseña las cosas sencillas. La no-complejidad, la no-estructuración. La naturaleza nos aporta sencillez, humildad, capacidad de observación y de comprensión, perplejidad, placer y experiencia, nos da vida, nos da aromas, nos da afecto. Creo que la naturaleza nos lleva a un mundo distinto en el que más que pensar mucho, aquello que aprendemos es a sentir!

Porque

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no es fácil el viaje de vuelta a la Madre Tierra, recuperar la capacidad de moverse dentro de los ciclos temporales; acercarse a un contacto más íntimo con el suelo; eliminar los prejuicios y ahuyentar los miedos. Cuando trabajas con la naturaleza y no contra ella, te involucras en un viaje apasionante y complejo; cuando cambias la sensibilidad y perfeccionas tu capacidad para escuchar, compartes el espíritu y las costumbres del agricultor de toda la vida… hoy produzco uva y vinos que son la auténtica expresión de mi tierra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paráfrasis) se puede llegar a la emoción desde la ligereza, la discreción, la sutilidad y la visión incisiva de un sabor acídulo y con una limpidez física que es turbia; pero sobre todo, se llega con una transparencia filosófica aleccionadora… la auténtica “transparencia” nunca tendrá relación con la normativa de un consejo regulador o con un filtro… un vino puede ser claro y limpio físicamente pero turbio en espíritu. Y, por el contrario, la auténtica transparencia  es un concepto más filosófico y de manera de hacer las cosas, que físico.

John Wurdeman, pp.362-363: (paráfrasis) si hay más vida en la viña, habrá más vida en la copa, así de sencillo. En muchos de los viñedos más importantes y famosos del mundo ni un pájaro comería su uva… cuanto menos intervenga la mano del hombre, más espacio se deja a la naturaleza. Cuando la mano del hombre es más activa, no deja que la naturaleza participe tanto. Y hay más armonía en la naturaleza que en el hombre…

Elisabetta Foradori, p.334: (paráfrasis) si un vino está vivo, lleno de vida, tiene alma porque no es solo materia, sino que  es una energía que supera al hombre físico y llega a su espíritu. En este sentido, elaborar un vino equivale a reproducir el proceso de la vida y de la muerte, tiene relación con cómo la uva transporta las diferentes energías al vino y éste las transforma para no morir, sino para renovarse. Y si son energía, pueden cambiar de forma pero jamás pueden dejar de serlo ni morir. El vino es vida y su belleza reside en esta capacidad suya de intercambio constante. Y como la vida misma, no entiende de normas. Tiene que ver con el instinto porque nos conecta con lo más profundo de nuestro ser. La energía que llamamos vida, como la que llamamos vino, si es verdadera, comporta una transformación constante.

Matías Michelini, p.206: (paráfrasis) un buen vino es el que tiene energía, electricidad, cosa que no todos tienen… cuando encuentras uno de estos vinos, nadie tiene que decírtelo… lo sientes y basta: está en la copa, está en ti. Cuando bebes un vino de estos, sientes una energía y una fuerza que te pone la piel de gallina, todo se detiene a tu alrededor y el vino y la persona que lo han hecho te hablan directamente. Porque este tipo de vinos son, casi siempre, como las personas que los hacen… Cuando esto sucede, lo mejor que puedes hacer es ir a buscar a esa persona y ver, vivir y beber los vinos con ella allí donde los hace.

Porque

(Pierre Overnoy, p.281) “¿es que se pueden hacer las cosas de una forma distinta a como eres?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paráfrasis) el suelo está casi desnudo. Todos han salido y quienes tienen que trabajar los campos están contentos. Voy por Sleepy Hollow hacia Great Fields. Me apoyo en una valla y escucho el aire, que parece líquido como el canto de los pájaros. Mi vida forma parte del infinito. El aire es tan profundo como nuestra propia naturaleza. Me muevo para pedir cosas nuevas a la existencia. Quiero trascender mi rutina diaria y la de los que me acompañan… pido que la vida de este otoño intenso que ahora vivo quede grabada en mi memoria. Y ojalá me atreva a hacer aquello que nunca he hecho. Ojalá alcance la perseverancia  que jamás he tenido. Y ojalá pueda purificarme de nuevo, en cuerpo y alma, como si lo hiciera con fuego y agua. Y que lo que digo y escribo no desmerezca las estaciones. Ojalá pueda obligarme a ser cazador de lo hermoso, lo auténtico y lo conmovedor. Y que no se me escape nada y encuentre las palabras precisas y sencillas para explicarlo.

Cuando huelo naturaleza, respiro poesía.

Mauricio Bach, en “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, del sábado, 7 de enero de 2017, p.22, sobre aquello que los anglosajones llaman “nature writing” (presentando libros que no tienen nada que ver, en apariencia, con el vino pero que han sido escritos por Thoreau, Giono, Rebanks, etc.): estamos hablando de “la exploración de una relación armónica con la naturaleza conectada a una conciencia ecológica de preservación de un medio sometido a la explotación humana; la búsqueda, en esta naturaleza, de unos ideales de pureza y unas esencias perdidas o difuminadas por la vida moderna, gracias a la cual (búsqueda) la naturaleza adquiere la entidad del Edén al que se vuelve; del paraíso en el que se recupera un orden armónico –una idea conectada con la del ingenuo salvaje roussoniano-; y, finalmente, aparece también un componente de doble viaje: espiritual y de reencuentro con uno mismo. De tal manera que la naturaleza adquiere también una dimensión panteísta y trascendental, y sirve de vehículo iniciático para el reconocimiento de uno mismo.”

Ni más ni menos, es lo que yo busco cuando pienso en el viaje que implica el conocimiento de la naturaleza a través de quien cultiva cepas y hace vino de la forma más auténtica posible. Y es la voluntad que siento de explicarlo. Y todo, al fin y al cabo, para conocer algo mejor mi encaje en la naturaleza y cómo puedo ayudar a difundir la idea de plenitud que la actividad de ciertas personas y su mirada sobre la viña me transmiten a través de sus vinos. ¿Se puede explicar de una forma más sencilla que diciendo, a partir de esta reflexión, que aunque me gusten vinos muy distintos, no todos tienen el mismo valor ni sirven de la misma forma a mi propósito?

Reivindico una relación con la naturaleza a través de las viñas y el vino, y a través de las personas que demuestran con su manera de ser, de hacer y de mirar la tierra que, ellos también, son naturalistas, transmisores de la sabiduría de la contemplación y de la fuerza y la energía de la transformación. Con sus ojos, gestos sencillos pero trascendentes y vinos nada triviales, quiero llegar a entender de otra forma a la naturaleza hecha vino.
Porque amo al vino, escribo naturaleza. Porque amo a la naturaleza, no bebo cualquier vino.

Nota bene: cuando un texto va entrecomillado, la cita es literal y referenciada. Cuando se advierte, en paréntesis, “(Paráfrasis)”, y hay una referencia bibliográfica concreta, se trata de un desarrollo mío del texto de otro autor. Cuando no hay comillas ni paráfrasis identificada, el texto es mío.

15 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cat)

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Idees que expliquen una actitud.

Nota bene I: quan un text va entre cometes, la cita és literal i referenciada. Quan es diu, en parèntesi, (paràfrasi) i hi ha referència bibliogràfica concreta, és un desenvolupament meu del text d’un altre autor. Quan no hi ha cometes ni paràfrasi identificada, el text és meu.


Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paràfrasi) fa temps que busco els gestos primordials en camps  i pobles, en els corrals de les granges i en les places, en els capvespres de la tardor… quan arriba aquest temps, els homes es troben sota la protecció del gran om i arreglen les seves eines tots junts, i xerren. I la seva paraula pausada és, cada vegada més, com una feina, perquè intenten aclarir de manera esforçada (que és la millor manera de fer les coses) els misteris del matrimoni que han contret amb la terra. Cada vegada que m’he topat amb algun d’aquests gestos primordials, hi he trobat una força enorme, he trobat en ells una solidesa i uns fonaments extraordinaris. I sempre em dic, davant de coses  tan bones i sinceres: “els homes sabran veure-les i sabran usar-les.”

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “m’agrada pensar que el sentit del gust que, per norma general, és una mica groller, m’ha proveït d’una percepció intel.lectual, que la inspiració m’arriba des del paladar, que algun dels fruits que he menjat a la vora d’un turó han alimentat el meu enginy.” ‘Si l’ànima no és mestressa d’ella mateixa’ (diu Tseng-tse) ‘mirem sense veure, escoltem sense sentir, mengem sense distingir els sabors dels aliments.’ Qui sap distingir l’autèntic sabor dels seus aliments, mai no serà un golafre.”

P.339: (paràfrasi) la vida més dolça és aquella que s’acosta a l’essència de les coses i no et demana ser frívol… no calen massa diners per tenir allò que l’esperit necessita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta –escrivia  a començament del segle passat el botànic rus Kliment Timiriàzev (1843-1920)- és el lloc on la Terra i el Sol s’uneixen i, de fet, quasi totes les coses que l’ésser humà ha usat com a font d’energia des del començament dels temps venen d’ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, on parlen amb alguns naturalistes/vitivinicultors fonamentals a la seva (i a la meva) vida.

Diuen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “jo crec que la vida està en totes les coses. Els animals estan vius. Tot està viu. Tot és vida i té consciència. La planta també és vida i té una certa consciència, se sent estimada, se sent cuidada… jo penso que té l’embrió d’una mínima consciència. A mi les vinyes em donen molt, molt, molt…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podem entendre un vi quan tenim el valor de deixar de banda les nostres limitacions racionals i culturals. Sentir és entendre…” (paràfrasi meva) quan beus un vi no només el beus sinó que el sents, i si el sents no hi ha cap diferència entre el que beus i tu, perquè arriba un moment en què el que beus passa a formar part del teu cos i del teu esperit…

(Paràfrasi) quan fem vi treballem amb la idea de proporcionar a la gent la possibilitat de sentir des del nivell més primigeni i bàsic, fins al més complex possible. El concepte del vi que a mi m’agrada està relacionat amb la idea d’emancipació. Fent vi intentem ajudar la gent a descobrir coses que no somien que puguin existir. És una manera de despertar-se i despertar-los, una manera lúcida, còmplice i hermosa d’emancipar-se de la ignorància i d’ajudar la gent a veure i a sentir fent servir la seva pròpia experiència i memòria de la sensibilitat.

Matías Michelini, p.201: (paràfrasi) la natura ens ensenya les coses simples. La no-complexitat, la no-estructuració. La natura ens aporta senzillesa, humilitat, capacitat d’observació i de comprensió, astorament, plaer i experiència, ens dóna vida, ens dóna aromes, ens dóna afecte. Crec que la natura ens porta a un món diferent en què més que pensar molt, el que aprenem és a sentir!

Perquè

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no és fàcil el viatge de tornada a la Mare Terra, recuperar la capacitat de moure’s dins dels cicles naturals; acostar-se a un contacte més íntim amb el sòl; eliminar els prejudicis i dissipar les pors. Quan treballes amb la natura, i no en contra, t’involucres  en un viatge apassionant i complex; quan canvies la sensibilitat i perfecciones la teva capacitat d’escoltar, comparteixes l’esperit i els costums del pagès de tota la vida… avui produeixo raïms i vins que són una veritable expressió de la meva terra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paràfrasi) es pot arribar a l’emoció des de la lleugeresa, la discreció, la subtilitat i la visió incisiva d’un sabor acidulat i amb una limpidesa física tèrbola, però sobretot s’hi arriba amb una transparència filosòfica alliçonadora… l’autèntica “transparència” mai no tindrà res a veure amb les normes d’un consell regulador o amb un filtre… un vi pot ser clar i net físicament però tèrbol espiritualment. I en canvi, la veritable transparència és un concepte més filosòfic i de manera de fer les coses que no pas físic.

John Wurdeman, pp.362-363: (paràfrasi) si hi ha més vida a la vinya, hi haurà més vida a la copa, així de senzill. En moltes de les vinyes més importants i famoses del món ni tan sols un ocell es menjaria el raïm… quant menys hi intervé la mà de l’home, més espai es deixa a la natura. Quan la mà de l’home és més activa, no deixa participar tant la natura. I hi ha més harmonia en la natura que en l’home…

Elisabetta Foradori, p.334: (paràfrasi) si un vi és ple de vida, té ànima, perquè no és només matèria, sinó que és una energia que traspassa l’home físic i arriba al seu esperit. En aquest sentit, elaborar un vi equival a reproduir el procés de la vida i de la mort, té a veure amb la manera amb què el raïm transporta les diferents energies al vi i aquestes es transformen per no morir, sinó per renovar-se. I si són energia, poden canviar de forma però mai no deixen de ser-ho! Él vi és vida i la seva bellesa rau en aquesta capacitat seva de canvi constant. I com la vida mateixa, no hi entén de normes. Té a veure amb l’instint i ens connecta amb el més profund del nostre ésser. L’energia que anomenem vida, com la que anomenem vi, si és vertadera, comporta una transformació constant.

Matías Michelini, p.206: (paràfrasi) un bon vi és el que té energia, electricitat, cosa que no tots tenen… Quan trobes un vi d’aquests, ningú no t’ho ha de dir… ho sents i prou. Quan tastes un vi d'aquest tipus, sents una energia i una força que et fa posar la pell de gallina, tot s’atura al teu voltant i el vi i la persona que l’ha fet et parlen directament. Perquè aquest tipus de vins són, quasi sempre, com les persones que els fan… Llavors, el millor que pots fer és anar a buscar aquesta persona i veure, viure i beure els seus vins amb ella.

Perquè

(Pierre Overnoy, p.281) “és que potser es poden fer les coses d’una manera diferent de com ets?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paràfrasi) l’aire s’omple de blauets. El terra és quasi nu. Tothom ha sortit fora i els que han de treballar els camps estan contents. Vaig per Sleepy Hollow cap a Great Fields. Em recolzo en una valla i escolto l’aire, que sembla líquid com el cant dels ocells. La meva vida forma part de l’infinit. L’aire és tan profund com la nostra pròpia naturalesa. Em moc per demanar coses noves a l’existència. Vull transcendir la meva rutina diària i la dels meus veïns: vull assolir ara la immortalitat i que tingui les qualitats de la meva vida diària… Prego perquè la vida d’aquesta tardor intensa que ara visc quedi gravada a la meva memòria. I tant de bo m’atreveixi a fer el que mai no he fet. Tant de bo tingui la perseverança que mai no he tingut. I tant de bo pugui purificar-me de nou, en cos i ànima, com si ho fes amb foc i aigua. I que el que dic i escric no desmereixi de les estacions. Tant de bo pugui obligar-me a ser caçador d’allò que és hermós, autèntic i commou. I que no se m’escapi res i trobi les paraules justes i senzilles per explicar-ho.

Mauricio Bach, a “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, de dissabte, 7 de gener del 2017, p.22, sobre el que els anglosaxons anomenen “nature writing” (i presentant llibres que no tenen res a veure amb el vi però sí amb la naturalesa, i pertanyen a Thoreau, a Giono, a Rebanks, etc.): “l’exploració d’una relació harmònica amb la naturalesa connectada amb una consciència ecològica de preservació d’un medi sotmès a l’explotació humana; la recerca en aquesta natura d’uns ideals de puresa i unes essències perdudes o difuminades per la vida moderna, gràcies a la qual la naturalesa adquireix una entitat d’Edèn a on es retorna, de paradís on es recobra un ordre harmònic –una idea connectada amb la de l’ingenu salvatge rousseaunià-; i finalment apareix també un component de doble viatge: espiritual i de retrobament amb un mateix. De manera que la natura adquireix també una dimensió panteista i transcendental, i serveix de vehicle iniciàtic cap a l’autoconeixement”.

Ni més ni menys, és el que jo busco, quan penso en el viatge que implica conèixer la natura a través de qui conrea ceps i fa vi de la manera més autèntica possible. I és la voluntat que sento d’explicar-ho. I tot plegat, per conèixer una mica millor quin és el meu encaix en la natura i com puc ajudar a difondre la idea de plenitud que l’activitat de certes persones i la seva mirada sobre la vinya transmeten a través dels seus vins. Es pot explicar d’una manera més senzilla que dient, a partir d’aquesta reflexió, que no tots els vins tenen un mateix valor ni serveixen de la mateixa manera al meu propòsit?

Reivindico una relació amb la naturalesa a través de les vinyes i el vi,  i a través de persones que demostren amb la seva manera de ser, de fer i de mirar la terra que, ells també, són naturalistes i transmissors de la saviesa de la contemplació i de la força i l’energia de la transformació. Amb els seus ulls, gestos senzills però transcendents i vins gens trivials, vull arribar a entendre la naturalesa feta vi d’una altra manera.

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Perquè estimo la naturalesa, no bec qualsevol vi.

Nota bene II: seguiran una traducció al castellà i una altra a l’anglès (potser)

28 agosto, 2016

E senza grandi disturbi

Mar Balear 2016
qualcuno sparirà...L'anno che sta arrivando tra un anno passerà. Io mi sto preparando, è questa la novità!

Lucio Dalla, al que tanto admiro y escucho, es el mejor apoyo que encuentro para deciros que ha llegado el momento de dejar reposar al blog. L'anno che verrà es una de las canciones lúcidas del hombre que navegó algunos de los mismos mares que yo. Algunos desaparecemos y conviene hacerlo sin grandes ruidos, discretamente. Han sido más de diez años, 1292 posts, 13345 comentarios publicados y contestados y 60 mil visitas mensuales de media. Ha llegado el momento de buscar nuevas maneras de expresar mi pasión por el vino. Mi identificación con la tierra que tanta gente cultiva con cepas para transmitirnos su carácter más auténtico no cesa, al contrario, crece hacia otros caminos. En ellos, si así lo queréis, nos seguiremos encontrando y disfrutando juntos: en El País Semanal cada domingo; en las pequeñas notas que escribo sobre los vinos que bebo y más me gustan (en Instagram y en Twitter) y en un libro que he decidido empezar a idear.

De la experiencia de escritura del primero, Los vinos naturales en España (placer auténtico y agricultura sostenible en la copa), he aprendido mucho: hace falta tiempo (casi todo mi tiempo libre), hace falta concentración, hace falta tener algo que decir, hace falta viajar, ver y conocer, hace falta corregir y rellenar huecos que no pude o no supe en su momento distinguir. Voy a reinventarme porque voy a reescribirme en experiencias nuevas y en una vida nueva. Voy a dedicarme a todas estas cosas mientras sigo buscando a las personas, a los paisajes, a las cepas y a los vinos que más me conmueven en una charla y con una copa en la mano ante su viñedo.

Os quiero agradecer de todo corazón los años pasados juntos, los vinos vividos y bebidos, las experiencias compartidas y las puertas abiertas. Este blog y vosotros habéis cambiado mi vida. Ahora toca seguir aprendiendo, seguir viviendo y seguir trabajando con la conciencia de que cada mañana y su primera luz, allí donde estoy y en lo que hago, son el mejor regalo que puedo recibir. Con una sonrisa de agradecimiento y un abrazo, os digo "¡hasta pronto, hasta siempre!" en uno de mis días preferidos, el dedicado a San Agustín, obispo de Hipona, en el año de gracia de 2016.

03 agosto, 2016

Lars Gustafsson y Mallorca

Sa badia d'Alcudi Soy persona de lectura voraz. Y de descubrimientos quizá tardíos... Aunque tiendo a pensar que las cosas llegan cuando tienen que hacerlo. Sobre todo si vas por la vida (y eso intento hacer en los últimos años) no provocando que las cosas sucedan, sino estando atento a aquello que acontece motu proprio: para dejarte llevar por las "olas" de la espontaneidad.  Con la naturaleza y todas sus manifestaciones (y entre ellas, las personas, los viñedos y sus vinos), no veo otra manera de proceder.

Y hace bien poco sucedió Lars Gustafsson. Le he conocido dos meses después de que muriera y casi de inmediato, tras leer su Muerte de un apicultor (Nórdicalibros, Madrid, 2016,  pero escrita en 1978 y no en 2016... -en traducción excelente de Jesús Pardo-), tuve la sensación de que éramos amigos desde hacía muchos años, desde siempre vaya... Su reflexión sobre cómo vivimos y nos conocemos, sobre cómo nos relacionamos con la naturaleza que nos rodea para conocernos de otra manera (quizá mejor), es hermosa, no muestra gestos supérfluos, es esencial y precisa. Forma parte ya de los libros que no abandonarán mi mesita de noche.

En su página 167 escribe: "en el fondo de cada ser humano se encuentra un enigma negro como la noche. La pupila oscura no es otra cosa que la noche vacía de estrellas, la oscuridad profunda en el fondo del ojo no es otra cosa que la oscuridad del universo mismo".  Éste es el espíritu con el que siempre he ido y he estado en Mallorca. No hace falta viajar lejos para ver todo y para verte mejor. No es necesario hacer muchas cosas ni conocer a mucha gente. En realidad, no hace falta otra cosa que entender que en tu interior vive el secreto del universo y que tus ojos son las estrellas que te conectan con esa oscuridad, que es todo. Incluso a veces, da igual si están abiertos o cerrados. Para comprender, hay que viajar a lo más profundo de tu ser, que es la esencia del universo. Hay que mirar con atención y sin prisas qué sucede cerca y dentro de ti: entonces, los "secretos" del universo serán los tuyos. Su oscuridad, sus luces y acontecimientos, también. Nosotros, como cada año, lo hacemos en Mallorca durante unos días, que sirven para mucho. Nos vamos porque volvemos.

Nos vemos: ¡que ustedes lo pasen bien!

30 julio, 2016

Carlania Celler: la sonrisa

Fores, paisatge de la Conca de Barberà por Àngela Llop en Flickr
Hace ya años que conozco a Sònia y a Jordi, de Carlania Celler (Barberà de la Conca, DO Conca de Barberà): ¡mi primera nota de un vino suyo es de la vendimia de 2012! Siempre me ha gustado su actitud y la vinculación de sus vinos con la tierra de la Conca, una de mis tierras queridas. Ellos mismos tienen algo especial, cada uno de ellos por separado y ambos como pareja: Sònia es la energía dulce, la brisa fresca que luce una sonrisa permanente, nadie la desviará de su camino... siempre con esa sonrisa! Jordi es el anclaje con la tierra, la reivindicación, la firmeza y la tozudez sincera: nunca tuerce el gesto ni desvía la mirada, siempre de frente. Ambos... me viene una imagen recurrente: conducen un coche de caballos percherones, fuerza, energía también, sencillez y belleza, trabajo concienzudo, pero parece que van un poco cuesta arriba y con el freno no desbloqueado del todo. El carro avanza, sí, pero a un rimo que, intuyes, no es el suyo...

Las cosas cambian de forma definitiva cuando tras años de cultivo ecológico con sus prácticas correspondientes en la bodega, deciden dar el salto, comenzar con prácticas biodinámicas y, en la vendimia de 2015, hacer ya algunos vinos con los mínimos tratamientos en el campo y ninguno con insumos en la bodega. Los campos están preparados, las uvas responden con su salud, su firmeza y su calidad, y ellos, que han hecho un largo y duro camino para llegar a este momento, deciden que también están listos. Tan sencillo como esta otra imagen: el carro se queda en la cochera y Jordi y Sònia empiezan a cabalgar sus "percherones". Los vinos desbordan energía, los sabores toman el mando y los aromas se apoderan del campo y de la bodega. En la copa, el cambio es evidente: el trote del vino es alegre y confiado.

El sábado de la semana pasada fue un día especial: en la celebración del cumpleaños (5) de La Conca 5.1., algunas bodegas ofrecían sus vinos. Y entre ellas, Carlania Celler. Yo sabía que ellos estaban e intuía que sus "percherones" cabalgarían en esa puesta de sol siempre única. Ellos sabían que yo iba y que, por primera vez, bebería sus nuevos vinos, Sant Pere d'Ambigats 2015 (macabeo y trepat en blanco), El Plantarga 2015 (trepat muy clarete) y Petit Carlania 2015 (trepat con una buena maceración y color más intenso). Era un día ideal para beber vinos con el menor tratamiento posible. Sucedía, además, casi junto a las viñas donde nacen y en el pueblo donde se hacen. Los bebí todos con calma y concentración y sentí, por primera vez en los vinos de Jordi y Sònia, que la promesa de lo que podían ser se había hecho realidad. Les miré, sonreí. Me miraron y una enorme sonrisa se dibujó en sus caras. Su sonrisa sabía a uva y sólo a uva, sabía a alegría y a esfuerzo, sabía a compromiso con sus fincas (Sant Pere d'Ambigats, Els Corrals y El Plantarga en estos vinos) y con su pueblo, sabía a la arcilla que se había compactado con la lluvia del día anterior, sabía a cereales y a rastrojo, a pimienta roja y a hinojo salvaje. Su sonrisa sabía a pacto con la naturaleza y a placer por haber llegado a un lugar soñado, sabía a felicidad. Sus nuevos vinos cabalgan ya libres como ellos. Me hicieron feliz y seguirán haciéndolo por mucho tiempo.

Ps. La fotografía de paisaje de la Conca de Barberà es de Angela Llop.

10 julio, 2016

Thoreau, la naturaleza y el vino

Himmel über Barcelona Henry David Thoreau es uno de los naturalistas y escritores más importantes de la historia de los Estados Unidos de América. Pasó casi toda su vida observando y escribiendo sobre la vida en la naturaleza del pueblo donde nació, Concord. Demostró que no hacen falta grandes viajes para penetrar en el corazón de las cosas. Como él mismo escribía el 3 de noviembe de 1861, lo que hace falta es una mirada intensa, un ojo atento para el que las cosas que suceden en la naturaleza queden claras, aunque puedan pasar desapercibidas a la mayoría de la gente.

Muchas veces había pasado por los libros de Thoreau pero hasta que no he llegado a la selección que han preparado Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda (traducción de Eduardo Jordá), Volar. Apuntes sobre aves, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, no he entendido de verdad por qué su manera de vivir y de describir las cosas me estaba abriendo nuevos caminos de comprensión. La mirada atenta; la palabra precisa que llega con la descripción y, a veces, con la comprensión; la sensibilidad; entender que todo lo que sucede en la naturaleza es cultura: lo que el hombre hace de la forma más respetuosa posible lo es, sin duda; pero también lo es lo que hacen los ciervos, las garzetas reales, los alcornoques y los líquenes. Cada forma de vida se comunica de forma distinta y, claro, no suelen hablar el mismo "lenguaje"... Hay que estar muy atento para dejarse penetrar por esa realidad y para intentar comprender las cosas tal y como suceden, no tal y como pretendemos querer verlas.

25 de febrero de 1859: "mide tu salud por la simpatía con que recibes las mañanas y la primavera. Si no hay nada en ti que reaccione ante el despertar de la naturaleza -y si la perspectiva de un paseo a primera hora de la mañana no te lleva a prohibir el sueño, o si el gorjeo del primer azulejo no te llena de emoción-, debes saber que ya has dejado atrás la mañana y la primavera de la vida. Y será mejor que empieces a tomarte el pulso". Como metáfora de vida me parece preciosa... La primavera de nuestras vidas está unida para siempre a las estaciones en la naturaleza y a cuanto de distinto sucede en cada una de ellas. La primavera de nuestras vidas significa curiosidad, atención, interés, movimiento y voluntad de explicarlo: "que mi canto no desmerezca de las estaciones. Y ojalá pueda obligarme a ser un cazador de lo bello y nunca se me escape nada...". A quien le llegue el desinterés y la falta de sensibilidad y, con ellos, el otoño de la vida, que vaya al médico...

Cazador de lo bello, oledor de la tierra, amante de la serenidad de quien la comprende a través de un viñedo y de su vino, explicador de las emociones que todo eso genera. Ahí me encuentro con Thoreau. 5 de junio de 1854, 6 de la tarde, "hacia los riscos: ... he venido hasta este cerro a contemplar la puesta de sol, y también a recuperar la cordura volviéndome a poner en contacto con la naturaleza. Me bebería gustoso un buen trago de la serenidad de la naturaleza. Que lo profundo se comunique con lo profundo". Cuando alguien me pregunta por qué unos vinos me gustan más que otros, por qué unos me dicen, me llenan, me comunican, me hacen sentir y ver cosas relacionadas con los viñedo de donde nacen y con las personas que los hacen, les contaré las experiencias de Thoreau, que son las mías. Poder beber un buen trago de la serenidad, de la belleza, de la energía de un viñedo; entender que en ti se comunica lo profundo que en la naturaleza hay con lo profundo de la persona que la observa y entiende a través de las uvas, te convierte en un "bebedor" distinto, en un cazador de sensaciones hermosas. He venido a estos vinos para recuperar la cordura con la naturaleza, para sentirme mejor gracias a ella y a quienes la conocen y respetan.

"Al volver a casa a través de las tierras de Hayden huelo el humo que arde en el prado. Me gusta ese olor. Es el humo de mi pipa. Me estoy fumando la tierra". Hablamos un mismo lenguaje: yo aspiro a beberme la tierra y me gustaría tener la fuerza y la energía para que no se me escape nada hermoso y pueda contarlo.


12 junio, 2016

Tintos de verano: una propuesta fetén

Mar millor
Según la Wikipedia, el tinto de verano es "un combinado típico español realizado con vino tinto y gaseosa o refresco con sabor a limón." No entro a discutir ni a debatir esta "definición" y parto, además, del concepto de que "para gustos, colores". Pero en días en que el calor de verdad se hace presente, en días en que las propuestas más adecuadas para el verano parecen pasar sólo por el frío (presentado en forma de helado; o de cóctel con bebidas hiperalcohólicas, etc.), me apetece reivindicar otra manera de entender el "tinto de verano". Porque si es tinto, quiere decir que proviene de uvas tintas. Y si es de verano, quiere decir que se toma en verano, que es estación en que los calores aconsejan comidas y alcoholes ligeros, frescos, moderados y de fácil digestión.

Mi tinto del verano no tiene una fórmula fija, permite ser disfrutado en cualquier lugar del planeta en el que coincidamos con el verano y sólo pide espíritus divertidos, avisados y algo rebeldes que, sin duda, encontrarán la botella necesaria allí donde estén. Mi tinto de verano está hecho con cualquier uva tinta, sea monovarietal o en ensamblaje. También admite pequeñas aportaciones de uva blanca. Procede de viñedos que han tenido la menor cantidad posible de tratamientos y, casi siempre, efectuados de la forma más natural posible. Mi tinto del verano es de uva vendimiada y llevada con rapidez a la bodega donde, con raspón o sin él (aunque a mí me gusta más con la madera natural de la que vive la uva), ha empezado una maceración carbónica (que puede completarse o ser sólo semicarbónica). Mi tinto del verano ha tenido un contacto moderado con los hollejos y aunque las uvas sean potencialmente tánicas, sus hacedores han preferido primar las esencias de la fruta antes que otras cualidades. Su color es tinto, claro, pero dentro del abanico único de los colores de la tintura hay muchos matices (algunos pueden incluso parecer rosados, pero de uvas tintas mayoritarias son...). Cualquier recipiente es bueno para los procesos de fermentación (pipas y maderas de cualquier tamaño; lagares de cemento; depósitos de acero inoxidable; plásticos alimentarios...) pero es importante que sus posibles aromas no pasen al vino. La fermentación arranca y termina sin ayudas externas y con las levaduras del campo y de la bodega. Hay que embotellar pronto sin estabilizar ni filtrar (a ser posible). Hay que sulfitar lo mínimo posible también (de preferencia nada, si se ha podido usar el CO2 de la fermentación como protector natural). Mi tinto del verano se sirve fresco, jamás frío, para que podamos saborear ese vínculo entre personas, tierra y uvas. Puede tener un poco o un mucho de carbónico pero jamás le vendrá éste por un refresco gaseoso sino porque el gas de la fermentación alcohólica se ha conservado en botella.

Mi tinto del verano es un vino fetén que, tomado con la moderación que convenga a cada cual, hace el bien al cuerpo, al espíritu y a las buenas compañías que lo beban con uno. Mi tinto del verano provoca largas sobremesas y mejores siestas. Facilita la amistad y los sentimientos sinceros. Mi tinto del verano tiene nombres y apellidos. Propongo algunos y me dejo muchos más. Por supuesto, sería genial que los lectores de este post propusieran sus tintos del verano también. Los que se me ocurren ahora mismo, por ejemplo, son: Brutal 2015 de Antonio Vílchez. Kabronic 2015 de Samuel Cano (El Patio). Vinya Sanfeliu 9Rei 2014 de Jordi Sanfeliu (Ecosetrill). La Amistad 2014 de Rafa Bernabé (Viñedos culturales). Château Paquita 2014 de Eloi Cedó (Sistema Vinari).  Syrnacha 2014 de los Valenzuela (Barranco Oscuro). Roig Boig Tranquil 2015 de Toni Carbó (La Salada). El Marciano 2015 de Alfredo Maestro. Almendrito 2014 de Mariano Taberber (Cuevas). Merla 2015 de Josep Mª Pujol-Busquets (Celler de les Aus, Alta Alella). Kedungu 2014 de Jürgen Gouws. El Cosmonauta y el viaje en el tiempo 2015 de Iker Mauleón (El Mozo Wines). Xérico 2015 de Roberto Oliván (Tentenublo Wines). Lirac Rouge 2014 de Eric Pfifferling (L'Anglore). Plou Plou Point Barre 2014 de Philippe Bornard. Fleurie 2014 de Philippe Pacalet. Sus Scrofa 2015 de Ramon Parera y Jordi Arnan (Celler Pardas). Vía Revolucionaria Bonarda Pura 2014 de Matías Michelini. El País Pipeño 2015 de Roberto Henríquez. Y etc.

Beban ustedes tintos, ¡que también son para el verano!