19 octubre, 2014

La Perdida 2013 (tinto)

La perdida tinto 2013
No conozco a Nacho González más que a través de facebook. Pero he seguido sus andanzas con atención y curiosidad desde hace cierto tiempo. Al final, charlamos, congeniamos (creo!) y me mandó dos botellas de las que no sabía nada más que las fotos que había visto en su perfil. Me las mandó con una condición: que le dijera sin tapujos qué pensaba de ellas. Ahí va, pues, mi compromiso con Nacho, con una breve introducción para que tengáis una idea más precisa de qué es esto de La Perdida. Sus viñedos están en Larouco (Valdeorras, Ourense) y apenas gestiona tres Ha repartidas en  distintas parcelas, alguna de ellas (El Trancado), heredada de su abuela. Garnacha, mencía y godello en viñedos que tiene un promedio de 70 años. Vegetación espontánea entre las cepas y cuidados que podríamos llamar (no hace falta poner etiquetas si quien hace el vino no se siente especialmente identificado con ellas) ancestrales y naturales. Sus viñedos no tienen el DNA del policultivo que, en esencia, es bueno para la protección de las cepas, para la competencia entre raíces y, claro, para la polinización Pues él planta veza y centeno en invierno y mantiene la cubierta vegetal durante todo el año. Su trabajo en la viña sigue el ciclo de la luna (también en eso hace como su abuela) y aplica tratamientos que la propia naturaleza le ofrece para solucionar los problemas puntuales de hongos que pueda tener: ortiga, milenrama, cola de caballo y, único tratamiento sintético, polisulfuro cálcico (permitido en ecológico).

Su único deseo es preservar al máximo la pureza de la fruta en la planta para llevarla a la botella. A fe que lo consigue...Fermentación alcohólica en tinajas de barro con raspón y hollejo y maloláctica en barricas usadas de roble francés hasta que la nariz de Nacho le dice "esto ya está". No hay más trasiegas. No se filtra, no se clarifica, no se estabiliza. No hay sulfuroso durante las fermentaciones y sólo lo hay en mínima dosis (hasta 20 mg/L, como Federico Schatz hace) para el embotellado, cuando el vino está ya hecho. 13%. 70% de garnacha y resto de mencía. Los vinos tintos gallegos me pueden, lo confieso, vengan del interior o de la costa. Este La Perdida 2013 (existe un blanco de godello con el mismo nombre y etiqueta distinta) es el vino de las paradojas. No tiene DO pero muestra todas las caras, sutilezas y poder de su tierra. Es austero pero ofrece una fruta transparente y nítida. Es oscuro a primera vista pero tiene un trasluz cardenalicio. Brillante. Zarzamora y arrayán. Es un vino granítico pero tiene volumen y esfericidad. Es un vino rústico pero muestra una cultura y un respeto enorme por las tradiciones. Es un vino de tierra adentro pero es fresco y ligero. Buena tanicidad, aromas de monte. Cerezas y jara. Más granito y arcilla mojada. Volumen y redondez. Pureza y tierra. Pequeño globo de fruta delicadamente atado con un hilo de arcilla y granito a las raíces de la cepa y a la tierra. Qué felicidad descubrir y beber vinos así.

Ésta es mi opinión, Nacho, y me apetece que la leas tú al mismo tiempo que todos los que quieran pasar por aquí: tu vino me gusta mucho, tu actitud me gusta más. Sabes qué necesitan tus cepas y tu tierra y creo que sabes hacia dónde vas. Será un placer acompañarte y beber contigo ese aprendizaje que has empezado con tanta ilusión y acierto. Y me queda el godello...¡¡¡Albricias!!!
Nacho González La Perdida en Larouco
PS. La foto de Nacho procede de su perfil de facebook. No sé quién es el autor.