9 de julio de 2009

Y punto (con su vino)


Sentimiento, pasión, entusiasmo, un poco de reflexión, alejamiento, talento a raudales. La Bebe vuelve, me sorprende de nuevo, desborda, a ratos ilumina, excita, arranca pensamientos. Cuerpo a cielo abierto, entrañas a la luz de la luna. La Bebe es generosa, compro su disco porque me gusta escucharla a solas en el coche, pero en la red está todo. Pinchas y escuchas. Y punto. El primer baño, íntimo placer junto al mar, tu cuerpo se llena de frescor, por dentro, por fuera. Arena al amanecer. Humedad. Pies descalzos. Pureza del cielo del sur, es palmera que se recorta en el horizonte, es agua a espuertas. No hay límites. No hay cercas.

¿Y qué vino le pongo a esto? La flor de la naranja, el dulzor, el reposo, un poco de madera, la contención de la oscuridad, meses en la bodega, viento del norte. El cielo del Empordà tras la tramuntana: eso es la Flor d'Albera moscat sec 2007, de Martí Fabra (Masia Carreras, Sant Climent Sescebes, Girona). Te traspasa, te corta, te envuelven ese cielo, este vino, la Bebe, con una sonrisa, con un abrazo de oso bueno. Diáfano, fresco, pero con un punto de reflexión, de mirar hacia el interior, en la generosidad de la frontera, de la Serra d'Albera. Meses de lejanía, fuera de la luz y de los focos, le devuelven la fruta generosa, pero sólo tras el íntimo encuentro con el paladar. Reflexión. Un vino de 13,5%, con cuerpo y textura, amable pero entero al mismo tiempo. Hierbabuena. Pera y moscatel. Impulso y consistencia, agua de toronja. Poned la canción n.10 de La Bebe, Pa una isla, abrid la botella (fresca, no fría) y dejaos llevar por ese viento, por esa tierra, por esa tradición de siglos, y por esta mujer, joven como el agua del manantial, y auténtica como las raíces de l'Empordà i de Masia Carreras.

La foto de La Bebe, que me gusta especialmente para hablar de lo que veo en ella y en este vino, procede de su web oficial.

Ps. Este post abre una nueva etapa en el cuaderno. Se terminó el almacén y la voluntad de ir escribiendo y guardando, para esperar el momento oportuno de publicación. No me queda nada en la despensa. Lo que me apetezca, cuando llegue, lo pienso con calma, lo escribo y lo ofrezco. Ni más ni menos.

5 de julio de 2009

Con Carlitos y Patricia, en clave JO!


Hace unos días publicaba un post en el que criticaba algunas cosas de un artículo aparecido en el suplemento sabatino de El País. Los directores creativos de la empresa que ha lanzado ese vino, Jo!, Carlitos y Patricia (a la izquierda con su tarjeta de presentación), han tenido la amabilidad de poner un comentario al post, que todos habéis podido leer. Me apetece contestarles con otro post. Sobre su sorpresa ante la participación del respetable público lector, poco diré, sólo que me sorprende que se sorprendan. Ellos saben, seguro (¡tienen uno!), que esto de los blogs es algo bien vivo y activo.

No me gusta leer su afirmación de que "ni se pagó...al periodista, ni se le llevó...ni se le regaló una caja de vino ni se le conoce personalmente". Porque yo no he dicho eso en ningún momento y porque entiendo que el vino lo habrá probado antes de escribir esa página, ¿no? Y entiendo, además (si vuelvo a leer el Libro de Estilo de su periódico), que las comillas tienen que responder a la reproducción de frases textuales. Los dueños del vino, con los que trabajáis, tendrán que conocer al periodista, por lo menos. Y, es una suposición, vosotros también...

De lo que comentó en su momento arrozconbacalao opinará él, pero con el fondo que subyace a la parte central de vuestro comentario, discrepo. Que las cosas sean diferentes a las que se venían haciendo, no les otorga ningún valor intrínseco, así de entrada. Que las cosas sean nuevas, sin más, tampoco. Diferencia, vanguardia, alteridad pueden ser muy buenas o muy malas, o lo que sea, pero per se no son nada. La historia de cualquier arte que en el mundo ha sido demuestra que hay un montón de "cadáveres" sacrificados en la pira de lo moderno y lo diferente. En el mundo del vino iría un poco más lejos: parece intuirse, en variadas zonas vinícolas del mundo, que lo mejor asociado con lo más nuevo (es decir, lo más reciente), es, paradoja, aquello que vuelve a los orígenes.

"JO! tiene vocación de salir del reducido círculo de connoisseurs que acaparan el mundo del vino": creo con sinceridad que quienes acaparan el mundo del vino son sus consumidores. Y eso está muy bien. Yo, por lo demás, no me considero ni acaparador de nada que no sean buenas botellas (y jamás paso de las 80), ni connaisseur. En esto del vino, cada día descubro y aprendo cosas nuevas, tengo sorpresas, descubro diferencias...eso sí, sin "coJo!nes", sólo con narices...
"Cuestionad los estereotipos que dicen que...todos los vinos tienen que hablar bajito y solamente de las excelencias de la uva y de la tierra": ¿de dónde habéis sacado esto? El estereotipo, bien al contrario, dice en este caso y desde hace bastantes años, que los vinos chillan más que hablan, en levaduras, en extracciones, en maderas...Por lo demás, si un vino que es considerado bueno por quien lo produce y por quien lo intenta vender, no habla de las excelencias de la uva con que está hecho y de la tierra que lo ha visto crecer, ¿de qué va a hablar?

Prometo no escribir más sobre esto. Termino diciendo que creo, como simple público al que no gusta que le "cuelen mierda envuelta en papel de regalo", que habéis hecho un buen trabajo en la parte que os corresponde en este asunto y que, ahora ya para bien o para mal, le toca hablar al vino. Por supuesto, le daremos esa oportunidad.

Postscriptum. Sigo la sugerencia de los creadores de la comunicación y del proceso de mercadotecnia del vino Jo!, aunque más que sustituir (ellos mismos firmaron con esa identidad su primera intervención), añado una referencia a ese animal que nos tiene las papilas gustativas robadas (la pituitaria es ya otra cosa...). La imagen procede de su página web.

1 de julio de 2009

En el nuevo Diari de Barcelona


El Diari de Barcelona ha cambiado un poco desde los viejos tiempos de la cabecera de El Brusi. Mi edad (alguna cosa buena tenía que tener...) me ha permitido vivir los últimos tiempos de ese periódico en formato papel y, ahora, su nueva vida digital, a través de la red. Son gente joven y preparada, inquieta y con ganas, que se ha fijado en este cuaderno y ha decidido regalarme "esos minutillos..." La grabación se hizo en Monvínic y no se me ocurre mejor lugar para hablar, en Barcelona, de esta pasión que es el vino. Nos lo pusieron muy fácil y agradable. Por si fuera poco, el asunto se regó (no es broma: esos eran algunos de los vinos por copas del día) con un L'Amateur de David Léclapart y un Clos de la Bergerie de Nicolas Joly, del 2004. No tengo palabras para este tipo de detalles...Os dejo con el enlace del vídeo (la información también se publicó, el pasado lunes 29, en formato blog) y con mi agradecimiento para la redacción del DdB y para Monvínic.


www.diaridebarcelona.cat

26 de junio de 2009

Arbossar 2006



Si alguien se pregunta por qué un bávaro de München y un surafricano de Swartland hacen vino en el Priorat, no tiene más que mirar la foto de su viñedo de Les Tosses. Eben Sadie y Dominik A.Hüber llegaron hará casi diez años, atraídos por un paisaje único, quizás enamorados por la visión del vino que llevaban en sus cabezas. Empezaron por separado, Dominik con Arbossar, Eben con Dits del Terra. Pronto se encontraron y a fe que se reconocieron. Terroir al Límit es su asunto en Torroja, cerca del centro del Priorat pero con viñedos, como éste, que quieren tocar el cielo.

Les Tosses, les Manyes, Dits del Terra, Arbossar: desde 2006, pequeñas producciones (la mayor no supera las 2500 unidades) que embotellan y quieren hacernos beber cada viñedo con sus rasgos y su propio carácter. En los últimos meses, he tenido la suerte de charlar no poco con Dominik, de probar varias veces todos los vinos de Terroir al Límit, de comer y cenar con ellos y, hace bien poco, de conocer al grupo (Sabater siempre está al quite, Frida nunca anda lejos: ved su impresionante belleza, fuerza y serenidad en la foto inferior). Si uno no pisa los viñedos, si no se habla con quien hace el vino, si no se ve la bodega (o como quiera llamársele: aquí lo importante no es el utillaje enológico, ni mucho menos), se entiende peor el vino.

Ahora sé el por qué del nombre de su bodega, la implicación íntima y brutal con sus "terroir" (viñedos) en el Priorat, aplicada hasta sus últimas consecuencias, al límite. No son visionarios, tienen los pies muy firmes, anclados en sus viñas, y siguen el movimiento de su intuición al pie de la letra. Pasaron años muy difíciles, a punto estuvieron de echarlo todo a rodar, pero cambiaron por completo su forma de hacer las cosas. La tierra, la cepa están empezando a agradecerlo. Y nosotros empezamos a beberlo. No se pondrán nunca la etiqueta de biodinámicos porque eso no les importa. Pero la mula ha entrado ya en los viñedos, la naturaleza sigue su curso sin intervención de la química, la enología se ha concentrado en un termométro, las fermentaciones alcohólicas empiezan y terminan cuando quieren y las malolácticas, trasiegos y reposos van a golpe de nariz y de luna.

En una parte muy baja de Torroja (bendito territorio, casi como Porrera...), junto a una reencontrada mina de agua, reposan sus pocas botellas. Junto a ellas, las barricas bordelesas, usadas todas ellas, cuentan sus últimos días de vida: sus vinos necesitan más espacio y otras maderas. La última botella abierta y la reciente visita, abren mi apetito escritor. Arbossar, un viñedo que hay que conocer. Rodeadas de bosque y vegetación, en una pendiente natural hacia el barranco, en la zona más fresca y menos soleada (apenas el sol del atardecer), reposan, solas,y en inmejorable condición, las cariñenas. Pisar el lugar y oler el vino: todo es uno.

Arbosssar 2006, abierto el 19 de junio de 2009 (menudo día para ese vino: comprobad el calendario), al atardecer, sin decantar, media hora y copa amplia y alta que dé respiro a sus 14,5%, la fruta desborda por completo la sala y muestra una fragancia abrumadora: entrar en la copa es hacerlo en el viñedo. Raíces, tierra, vino que te envuelve y cautiva, tiene un frescor cítrico (corteja de naranja macerada). Lavanda y orégano, ofrece el punto casi dulzón de una coca con cerezas. Suavidad de terciopelo, raso fresco, oscuro, que envuelve tu garganta, sedoso, y amable. Esa mano de mujer que acaricia tu pelo y tu mano. Yesca y pedernal. Humedad. Qué grandes son estos dos tipos. No les perderé de vista.




Las fotos primera y tercera me las ha pasado Dominik, de Terroir al Límit. La segunda, del propio Dominik, ha sido hecha por Marcelo Isarrualde.

22 de junio de 2009

¿Años? Tres


Son ya tres años. No voy a soltar ningún discurso pero no me quito de la cabeza la charla de Manolo Gago en el Fòrum de Girona'09. Estas cosas, per se, no duran más de cinco años y yo empiezo, a los tres, a notar la fórmula agotada. Ya lo decía el inmortal Joan Capri; el amor se va, pero ella se queda... Es como si escribir no bastara. Necesito encontrar nuevas fórmulas que traduzcan lo que llevo en la cabeza: texto e imagen. Los textos, a ratos, me satisfacen.

Las imágenes, muy pocas veces. Lo veo aquí y allá, en blogs que admiro: me falta esa capacidad de ofrecer la imagen que tengo en la cabeza para el texto que estoy escribiendo. No soy capaz de hacerlas y pocas veces las encuentro. A veces, me siento cómodo con los programas que las tratan y me parece que he avanzado. Pero me sucede poco. Tendría que echarle las horas y los días que no tengo. Que no suene esto a despedida porque no lo es.

Que suene a tirón de orejas porque llevo demasiado tiempo haciendo lo mismo. Y con poca variedad, innovación y alteraciones. No tiene nada que ver con mi pasión por los vinos, intacta y que sigue encontrando nuevas vías y, siempre, cosas interesantes que conocer, pisar y beber. Tiene que ver con la forma de decir, de comunicar, de transmitir a través de un blog. Tampoco creo que este medio esté decayendo. Pero sí noto, de un tiempo a esta parte, que la gente no tiene el tiempo necesario para cuidar la comunicación. Yo no puedo leer o atender a mis blogs de cabecera. No sé si la gente me lee (porque hace tiempo que no miro estadísticas), pero sí sé que los que solíamos frecuentarnos, lo hacemos ahora, nunca mejor dicho, de uvas a peras. Con honrosas y muy loables excepciones, entre las que no me puedo contar.

Tengo la sensación de que este blog está cayendo en una cierta, otoñal, languidez y que necesita un poco de reposo y de meditación para encontrar nuevas ideas de primavera y frescor. Publicar menos y mejor, puede... Me sueno a cansancio y esto, en mi forma de entender las cosas y vivir la vida, es malo, malo. Tengo que charlar con los amigos, tengo que buscar consejo, tengo que pensar qué hago aquí y cómo lo hago (el por qué sí está, por ahora, claro: el día que éste falle, el acabose), tengo que beber buenos vinos en mejores compañías para intentar ver hacia dónde va esto...como excusa, no está mal, ¿eh? ¡Que tengáis un buen día y un mejor solsticio de verano!



La Fogata, cuya textura y aires recoge muy bien mi sentir, pertenece a mi amigo Jesús Martín Camacho, un genio de las artes visuales y las letras.